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Vivienda

'Madres okupa', un fenómeno que se expande por la capital cubana

Tienen algo en común: ya no temen enfrentarse a las autoridades y cuerpos represivos. Su prioridad es salvar la vida de sus hijos y la propia.

La Habana
Liliana Torres Ramos (der) con su hija de 16 años embarazada y su hijo pequeño en una bodega abandonada.
Liliana Torres Ramos (der) con su hija de 16 años embarazada y su hijo pequeño en una bodega abandonada. Diario de Cuba

Edificios en ruinas o a punto de colapsar, hacinamiento y graves conflictos de convivencia familiar han llevado en los últimos años a numerosas madres cubanas a ocupar con sus hijos locales estatales abandonados.

Este fenómeno ha ido creciendo en la capital del país, principalmente en el municipio de La Habana Vieja, la zona urbana donde se acumula la mayor cantidad de edificaciones en mal estado constructivo. En 2020 DIARIO DE CUBA tuvo conocimiento de al menos siete casos de este tipo, cinco de ellos en ese municipio.

Las mujeres que deciden dar un paso como ese tienen algo en común: ya no temen enfrentarse a las autoridades y cuerpos represivos. Su prioridad es salvar la vida de sus hijos y la propia ante un posible derrumbe, o escapar de una situación familiar insostenible.

La reacción gubernamental ante la cada vez más frecuente ocupación de sus locales vacíos sigue patrones similares; sin embargo, el grado de intimidación o violencia contra las madres suele ser proporcional a la importancia o interés estatal del lugar que ha sido ocupado.

Cuando ocurre un hecho de este tipo, a las pocas horas las autoridades intentan desalojar a las mujeres o las amenazan para que abandonen el lugar. Pero al menos en La Habana Vieja solo han logrado en una ocasión sacarlas del local ocupado

"El 18 de noviembre decidimos meternos mi madre, una vecina y yo con nuestros hijos menores en una tienda que estaba cerrada desde hacía dos años en la calle Compostela, debido a que no tenemos baño desde hace dos años en el edificio donde vivimos, que está en derrumbe", contó a DIARIO DE CUBA Yamilet Leyva Pérez, una de las protagonistas de esa ocupación fallida.

"Enseguida vinieron la encargada de la tienda y la Policía a intentar sacarnos. En ese momento no pudieron, pero al día siguiente, con la promesa de enseñarnos unas casas que habían visto para nosotras, salimos de ese lugar y no pudimos volver a entrar. Todo fue un engaño porque lo que no enseñaron no sirve", añade molesta esta mujer de 30 años y embarazada.

"El edificio donde vivimos debe demolerse porque el piso se hunde y estamos muy hacinados, imagínate que en un cuarto hay 18 personas. Yo debo bañarme en un pasillo y con ropa puesta porque no tenemos baño, por eso te aseguro que en esa tienda nos volveremos a colar, no podemos seguir así", apuntó Bárbara Pérez Peña, otra de las madres que participaron en esa ocupación.

Rosa Sotolongo Álvarez y su hermana, Naomi Crespo Álvarez, están desde diciembre pasado con sus hijos en una carpintería abandonada pasado ubicada en la calle Cuba No. 659. Las autoridades han intentado desalojarlas sin éxito.

A principios de febrero, con la justificación de retirar escombros, funcionarios del Gobierno municipal sacaron del local a ambas mujeres. "Cuando al final del día me disponía a regresar, me dijeron que no podía volver a entrar. Yo les dije que si no me daban acceso me iba a dar candela ahí mismo, frente a ellos, con mis hijos. Una de las funcionarias de Vivienda dijo que las cosas no podían resolverse así y finalmente accedieron a que pudiera seguir en este lugar. En verdad yo no quiero quedarme aquí, pero mientras no se dé una solución a mi caso, no tengo otra opción", expresó Sotolongo Álvarez.

Similar amenaza para impedir un desalojo utilizaron tres madres que con cuatro niños ocuparon un local abandonado perteneciente a la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) el 16 de octubre del pasado año, en la calle Acosta No. 111.

"Al día siguiente de meternos en este lugar trajeron un carro de la Policía y vinieron varias autoridades a sacarnos por la fuerza. Yo saqué un pomo con gasolina y dije que si no nos dejaban aquí me lo iba a echar encima. Por suerte recibimos la solidaridad de los vecinos de la cuadra, que nos dieron comida. Después de eso no nos han molestado más", relató a DIARIO DE CUBA Leyanis Estrada, una madre de 18 años de edad.

Casi todos los locales que ocupan estas mujeres no reúnen las mínimas condiciones para vivir, más allá de no estar en peligro de derrumbe. Por encontrarse abandonados desde hace varios años, muchos no tienen suministro agua y con frecuencia están llenos de ratas. Tampoco tienen una ventilación adecuada y el polvo y los escombros están por doquier.

Algunas de estas mujeres han sido multadas y llevadas a juicio por "usurpación a la propiedad", como ocurrió a las tres madres que ocuparon en diciembre un local de la Empresa Eléctrica en la calle Cristo No.113. La firme resistencia de ellas a salir, la solidaridad de los vecinos y el temor a que el desalojo pueda ser grabado y expuesto en las redes sociales han impedido hasta ahora la actuación de las autoridades.

En los testimonios de las mujeres es prácticamente unánime la afirmación de que luego de escribir y quejarse a todas las instancias, al más alto nivel posible, la mejor respuesta que reciben es que "deben esperar".

Mientras en medio del grave déficit de viviendas que padecen los cubanos no haya una solución ni siquiera en el mediano plazo para los casos más graves, el fenómeno de las "madres okupa (como se conoce a nivel internacional la ocupación ilegal de locales o viviendas)" puede haber llegado para quedarse.

 

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2 comentarios

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Profile picture for user cubano libre

Es increíble que alguien traiga un niño en Cuba para exponerlo al hambre, al vaso de leche que desapareció ó a cruzar la Selva de Dairén......¡Qué Horror!

Profile picture for user Ricardo E. Trelles

// Incluyendo... hija de 16 embarazada //
¡Qué irresponsabilidad imperdonable!
No solo de ellas, DE LOS SERVICIOS DE SALUD.
Se necesita un proceso legal establecido en que el ostetra o un asisente, además del tratamiento médico debido, tenga que registrar el nombre del padre y si tienen los mínimos de recursos para el niño del nuevo embarazo.

¡Y el resto de nosotros sin trabajar para (ni HABLAR SOBRE CÓMO) resolver el gran desastre en que está y que empeorará en Cuba!