Tarde. Muy tarde. Irremediablemente tarde. El último tren a Yuma ha partido y la aterrorizada elite castrista lo ve alejarse desde el andén; su decreciente columna de humo ascendiendo a un nublado cielo que lo mismo puede desencadenar una granizada de misiles que el diluvio (porque sería un diluvio) de la rebelión popular.
Por primera vez, la dictadura no dicta el presente de la nación. Cierto que todavía pueden matar. Pero, más que de gobernar, hablamos de una precaria administración del caos. Se apagan fuegos que reviven antes de ser ceniza. Se ponen parches que acaban por agravar el roto. Con la soga de Trump al cuello, se han bajado con un fraudulento paquete de 176 medidas que nos conmina a convertirnos en Vietnam y dejar que el castrismo sin mercado se perpetúe en un castrismo con mercado.
Ahora avanzamos bajo el estandarte de Ho Chi Minh. Como observa el economista Pedro Monreal, las medidas proponen "una privatización parcial del modelo, asentada en una visión de la propiedad privada como privilegio o concesión revocable". Aún desde el más ortodoxo oficialismo es imposible pasar por alto la cínica tesitura padurista de la iniciativa, que habla hoy de lo que debió hablarse hace 50 años. Que quiere retrasar la inevitable solución política con una inviable propuesta económica.
"La realidad impone cambios urgentes y necesarios", dice el presidente designado Miguel Díaz-Canel, cada vez más inseguro y apagado en su papel de fusible institucional. Este hombre gris y obtuso, como un golem amasado con fango de Birán, exuda la trágica inutilidad de una suicida servidumbre. En su figura, Estado y Partido alcanzan su máximo valor ornamental. Da órdenes de combate a tropas que no manda y pide la inmolación a gente que lo califica con el más denigrante adjetivo que se le haya adjudicado jamás a un gobernante cubano. (Frente a esa atroz calificación, que los buenos modales prescriben omitir, el apodo de "asno con garras", endilgado por los comunistas al presidente —electo, vale destacar— Gerardo Machado, pudiera reclamar la lírica dignidad del bestiario imaginario). Su exclusión de las negociaciones con EEUU, conducidas por Raúl Guillermo "El Cangrejo" Rodríguez Castro (¡a "eso" hemos ido a parar!), lo sitúa en el punto de inmediata extracción de este juego que llega a su final. En la zona de entrada, con el marcador decisivamente en contra, otro Castro: el sobrino-nieto Oscar Pérez-Oliva Fraga.
La realidad, en efecto, ha llegado con el inevitable ropaje del Destino Manifiesto. Bélgica, Holanda y Suiza, con sus identidades, sus incólumes soberanías y sus libres competencias no pueden (¡no quieren!) darse el lujo de vivir contra Francia o Alemania. Vivir contra EEUU a 90 millas es una estúpida excepcionalidad que hemos pagado con la ruina del país, la separación de las familias, uno de los mayores presidios políticos del mundo, un éxodo del 15 al 20% de la población, la cancelación de la vida política, el empobrecimiento de la cultura y una quizás irreversible erosión de nuestro sentido de nacionalidad. Aspectos, entre otros muchos, en los que Cuba sobresalía en 1958 con unos índices que no eran propios de una colonia sino de una nación orgullosa de sí, próspera y feliz. Basta con ver las fotos.
Al último vagón de ese destino quiere ahora sumarse la dictadura. Dejando al pueblo, una vez más, colgado de la brocha. "¡Pa'lo que sea, Trump! ¡Pa'lo que sea!" es el clamor que emana de la Plaza de la Revolución. Incapaces de restaurar el pacto social, quieren mantenerse mediante un pacto con Washington. Una revertida versión de la Enmienda Platt que, a diferencia de la original, los deje gobernar mal contra el interés común. Encerrados en su burbuja, sin otra conexión con las bases más allá de la esfera represiva, ignoran la dimensión moral y espiritual de la crisis. A la falta de empatía por el pueblo, suman la falta de imaginación. Podían dejar una transición en manos de opositores que no buscan un baño de sangre y luego reorganizarse para competir en democracia. Sin embargo, dicho también literalmente, no ven la luz. El miedo al pueblo, más que a los americanos, es la única certeza que a duras penas los cohesiona.
Hemos visto que las elites revolucionarias, sean comunistas, fascistas o teocráticas, tienen una incapacidad para gestionar su derrota. Esto es proporcional a su aislamiento estructural y su mesianismo. En nuestro caso, el castrismo da para un manual de la negación. Actúan como si no hubieran perdido la capacidad, los recursos y yo diría que hasta la energía de instrumentar las complicadas y masivas funciones organizativas del Estado totalitario. No menos importante: la pérdida del poder de movilización simbólica. Acaso no sea exagerado decir que hoy por hoy, entre los cubanos de la Isla, Trump y Marco Rubio sustituyen a Fidel, Raúl y todo el panteón castrista en la satisfacción de una necesidad sicológica de liderazgo.
En su derruida y cochambrosa estación, sin nadie que venga en su rescate, la más horrenda dictadura de las Américas pega un grito de ahogado que es, a fin de cuentas, su canto de cisne.
¿Alguna gestión por parte de activistas y opositores para ayudar a organizar protestas pacíficas en la isla?
Trump no esta haciendo nada, estamos cagados una vez mas
En ese último vagón que menciona Andrés Reynaldo se debiera pedir una negociación con USA. No hay nada heroico en la "resistencia" cuando los cubanos están, no "al límite" como escribió un economista convencido --al parecer-- de que el régimen actual es reformable, sino que están por debajo ya del límite bajo una grave crisis humanitaria. Si se tuviera un mínimo de compasión hacia la población que dicen defender era para claudicar. Pero como dice el articulista esas elites son incapaces de gestionar su derrota, y lamentablemente hay profesionales que le siguen la rima.
Buen artículo porque señala la debilidad del totalitarismo en Cuba.
Tengo la impresión de que Arnaldo Miguel Fernández, un brillante articulista de Cubaencuentro, nos acompaña en estas discusiones de DDC. Lo saludo afectuosamente.
Y yo tengo la impresion de que Arnaldo es un miserable de campeonato. Durante años se ha dedicado a criticar a los que dentro de la isla han sufrido palos y cárcel. Segun su nauseabunda visión de la vida lo inteligente era hacer lo que el hizo: hacer las maletas e irse del país. Todo el que no hizo eso se convierte en diana de sus miserables ataques. En fin, a diferencia suya, para mi Arnaldo es un ser detestable...
Y yo tengo la impresion de que Arnaldo es un miserable de campeonato. Durante años se ha dedicado a criticar a los que dentro de la isla han sufrido palos y cárcel. Segun su nauseabunda visión de la vida lo inteligente era hacer lo que el hizo: hacer las maletas e irse del país. Todo el que no hizo eso se convierte en diana de sus miserables ataques. En fin, a diferencia suya, para mi Arnaldo es un ser detestable...
Es alucinante que todavía traten con respeto a la dictadura, que no ha respetado absolutamente nada en su paso de aniquilación de la nación cubana por autofagia ...
Los Castro merecen un Nuremberg especial por su capacidad destructiva y su supervivencia por puro nepotismo, al duro y sin guante ...
Puro colorete y no hay clientes y los chulos de GAESA galleteando a la puta ,que es la isla de Cuba y llamando a los clientes que ellos le robaron para se tiemblen la puta vieja y robarle de nuevo .....náh nada nuevo.
Coincido con el Mascara Negra. Seguimos con "cantos de cisne" "gritos de ahogado". Y para colmo de males, Otaola sigue con sus cansinas marchas.
No nos queremos percatar que el cuartico sigue igualito. Los Castro siguen mandando y no hay atisbos de ninguna rebelión popular.
Después de Maduro todos dijimos que para abril aquello finiquitaba. Pues ya se huele septiembre y el fin de año no sera en la Habana comiendo carne e puerco.
"Resignación Batisté, resignación", le pedía al cura al personaje del libro "Cañas y Barro". Resignémonos queridos cubanos. Hay Castro para siglos.
66 666 años, para complacer a la bestia q reside en el infierno ...
Este articulo es una mierda. "El grito de ahogado de la dictadura" ?????????La dictadura ahogada??? NO ME DIGA??? la dictadura no se ha movido una pulgada, ni se ha tambaleado. Y el sistema represivo esta mas engrasado que nunca. Mientras haya g2stapo fascista, boinas negras y un pueblo cobarde, aquello seguira 67 anos mas...NO SE HAGAN MAS PAJAS MENTALES, NI HABLEN MAS CASCARAS.
No gusto de guataquear pero si de reconocer, y reconozco que AR escribe muy bien.
De acuerdo, pero antes me parecía espectacularmente poético. Ya no. ☹️
Estimado Bobo, gracias por el comentario que brilla por su conocimiento y elegancia. Díaz-Canel, o sea, el Estado cubano, no participa de las negociaciones. A Saint Kitts acudió Raúl Guillermo Rodríguez Castro, sin otra relevancia institucional que la de ser nieto. La carta secreta enviada a Trump
la trajo un empresario amigo de la familia. En nada de esto participa un embajador, un vicecanciller, etc. Ni siquiera en la reunión con el jefe de la CIA hubo una contraparte civil. Las negociaciones están en manos de la familia Castro que, como usted bien sabe, es el poder real. Una vez más, gracias por su inteligente lectura. Un abrazo.
El totalitarismo comienza a mostrar su colmillo rabioso -portando armas largas- en Santiago de Cuba.
Un gustazo leer a Andrés Reynaldo.
Muy bien que el autor diga, con un sentido metafórico, que Diaz Canel "Este hombre gris y obtuso, como un golem amasado con fango de Birán [...] Da órdenes de combate a tropas que no manda". Pero en la siguiente oración la caga cuando afirma "Su exclusión de las negociaciones con EEUU, conducidas por Raúl Guillermo "El Cangrejo" Rodríguez Castro [...] lo sitúa en el punto de inmediata extracción "
Por las reglas básicas de la diplomacia, ningún presidente está presente en negociaciones con "subalternos" de la otra parte. Es como si un general negociara con suboficiales del bando contrario.
No haber aparecido "en la foto" no es prueba de que haya sido "excluído". Lo que no significa que no haya sido excluido.