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Opinión

Socialismo 'mutatis mutandis', pero socialismo

El régimen de Cuba acaba de anunciar su sexta actualización del sistema socialista.

Valencia
Miguel Díaz-Canel, Raúl Castro, Esteban Lazo y Manuel Marrero.
Miguel Díaz-Canel, Raúl Castro, Esteban Lazo y Manuel Marrero. Prensa Latina

Hablar de las reformas socialistas al socialismo cubano, que buscan construir o preservar el socialismo, no es jugar al trabalenguas; es describir la realidad que ha acompañado a Cuba desde 1959. Una realidad tan cíclica como las crisis a las que responde.

La mecánica del régimen es muy simple: prolongar su existencia a través de los recursos que le han sido útiles desde el inicio. Recursos, estos, ampliamente reconocidos por los cubanos, dentro y fuera de Cuba.

Los éxodos migratorios como mecanismo de válvula de presión comenzaron en 1965 con el éxodo de Camarioca, cuando el régimen autorizó, por primera vez, un éxodo masivo de aquellos ciudadanos a los que la Revolución, en palabras de Fidel Castro, ni los quería ni los necesitaba. Desde entonces, los Vuelos de la Libertad, el Mariel, la Crisis de los Balseros y, más recientemente, la facilitación de visados y salidas hacia países desde los que iniciar una ruta migratoria hacia EEUU han demostrado ser recursos fiables para aliviar la presión social en la Isla.

El sector privado, como dique de contención frente al repudio del intervencionismo socialista en periodos de crisis aguda, tiene su origen en la admisión del cuentapropismo con las primeras reformas socialistas implementadas entre 1972 y 1976. De igual manera, las diferentes aperturas que han seguido a estas se han demostrado oxigenantes para el régimen en sus momentos de mayor vulnerabilidad.

Sin embargo, el mecanismo de actualización del sistema socialista es el recurso más humillante para la población cubana. Al contrario que los éxodos, cuya vigencia es limitada por definición, o que las medidas aperturistas, reconocidas públicamente como coyunturales y revertidas en cuestión de cinco años, la actualización del régimen socialista se promociona ante los cubanos como la construcción definitiva del socialismo.

La primera versión del régimen, descatalogada tras el fracaso de la Ofensiva Revolucionaria (1968), dio paso en 1976 a la primera Constitución socialista. Esta segunda versión se demostró obsoleta con la Campaña de Rectificación de Errores (1986), dando paso a una tercera versión con las reformas de 1992. El relevo en el poder y la crisis económica mundial condujeron a una cuarta versión en 2008 que, tras el fin de la era Obama, demostró ser un nuevo fracaso. Entonces comenzó la quinta versión, la de la Constitución de 2019: la actual, y la que tampoco ha podido escapar de la obsolescencia programada que lleva intrínseca el sistema socialista, ello pese al reordenamiento económico surgido durante la pandemia de Covid-19.

Ahora, con la reunión de emergencia del Comité Central del PCC, el régimen anuncia reformas para "avanzar en la defensa del socialismo", reconoce obstáculos de origen interno y apuesta por conceptos como la "regulación responsable" en lugar de la "prohibición", o la "confianza vigilante" en lugar de la "confianza ciega". El régimen anuncia, en definitiva, su nueva versión: la sexta en 67 años.

Una nueva versión que, si consigue implementarse y sobrevivir a la crisis actual, fracasará como todas las anteriores. Fracasará porque todas las versiones del régimen socialista, con sus múltiples mutaciones, pivotan sobre el mismo defecto de base: la dictadura. Mientras el sistema autoritario cubano no sea sustituido por uno democrático-liberal, sustentado en un Estado de derecho, con separación de poderes, seguridad jurídica, pluralidad política y respeto a los derechos y libertades individuales, los fracasos serán tan cíclicos como las crisis.

Ahora (sospechosamente coincidiendo con esta nueva actualización) el Parlamento Europeo, en su resolución de 18 de junio, reconociendo que la única salida es una transición hacia una democracia plena y multipartidista, se limita a instar al régimen cubano a implementar reformas económicas y respetar los derechos humanos, como ya hizo en más de cuatro resoluciones anteriores.

Cuba necesita un cambio de sistema, no una nueva actualización del que lleva 67 años sin funcionar. Esto es algo que no solo debemos entender los cubanos, sino también trasladar con claridad al mundo, que constantemente ha otorgado oportunidades y credibilidad a las sucesivas actualizaciones que el PCC ha venido presentando durante todos estos años.

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1 comentario

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El Socialismo cubano se ha mantenido a base de la muela castrista, especialmente de Castro I. Un encantador de serpientes que timaba al pueblo, y a los gobiernos extranjeros, a juzgar por los enormes créditos que fueron a parar a la isla. Lo de ahora es un simple manotazo de ahogado, que entretiene a algunos ingenuos pero no alimenta ni provee agua ni luz. No saben que hacer con un país en llamas...