En los últimos tiempos son muchas las voces que se han alzado para patentizar que en Cuba existe un Estado fallido que no satisface las necesidades de la población ni cumple con las expectativas que podría generar un buen gobierno. Ante esas afirmaciones, el discurso oficial esgrime, entre otras cosas, los resultados que en educación y salud ha alcanzado el régimen. Niega, por tanto, la condición de Estado fallido.
Con independencia del desenvolvimiento del castrismo en las dos esferas mencionadas (que, por cierto, se han visto muy menguadas últimamente), hay distintas evidencias que muestran un resquebrajamiento de la disciplina por parte de los propios funcionarios estatales y de la población, lo cual convierte en letra muerta muchas de las disposiciones emitidas por las instancias gubernamentales.
En su edición del pasado 15 de marzo, el periódico Juventud Rebelde dio a conocer el estado de las respuestas que los distintos órganos de gobierno dieron a los reclamos de la población a través de ese medio de prensa. Solo el 36% de los planteamientos (un porcentaje más bajo que el año anterior) ha recibido respuesta en el último año, y una parte de esas respuestas llegó a destiempo. Cabe destacar también que en ninguna de las respuestas se aclaran las medidas tomadas con los responsables de las inquietudes de la ciudadanía.
Se trata de una situación que echa por tierra el carácter de servidores públicos que el castrismo reclama para sus funcionarios. Son, en verdad, personas "pegadas al jamón", que disfrutan de las prebendas que les reportan los cargos, y que en nada se preocupan por el bienestar de la población. Y lo más preocupante, las altas esferas del poder lo saben y no pasa nada. Nadie actúa para revertir este panorama.
Tenemos leyes y directivas gubernamentales que existen en el papel, pero que casi nadie cumple en la práctica. Por ejemplo, los precios que las autoridades topan en mercados agropecuarios y MIPYMES, y que buena parte de los vendedores no respetan. También presenciamos la cantidad nada despreciable de establecimientos comerciales que se niegan a aceptar los pagos electrónicos y solo reciben dinero en efectivo. Ello, a pesar de que el Gobierno establece que los usuarios tienen el derecho de pagar de la forma que deseen. El fenómeno es de conocimiento público, y no pasa nada.
¿Y qué decir de la tasa bancaria flotante que estableció el Banco Central de Cuba para que la gente se olvidara de la tasa informal que aparecía en El Toque? Pues que casi nadie la toma en cuenta. La población sigue orientándose en las operaciones de compra y venta de divisas por el tipo de cambio que fija el mercado. Es decir, la que aparece en El Toque y que el Estado se obstina en ignorar.
Esta especie de desidia que exhibe el Estado (claro, menos en la represión) es inevitable que haya repercutido en el ánimo de la población. Se nota una especie de parálisis que se manifiesta en la falta total de espontaneidad en todas las esferas de la vida. La gente espera que la orden o la iniciativa venga de "arriba" para que cualquier cosa se haga. Y como de "arriba" no viene casi nada que valga la pena acometer, pues casi nada se hace.
El ejemplo más elocuente lo tenemos en la basura que abunda en las calles. Solo la recogen cuando se anuncia una campaña oficial en la que participan Miguel Díaz-Canel y el resto de los mandamases del país. Si no es así, las montañas de basura crecen por doquier.
Lo anterior nos lleva a pensar que si un día llega "de arriba" la orientación de que hay que cambiar el sistema político en la Isla, ningún comunista de línea dura disparará un solo tiro para salvar al obsoleto régimen. En ese caso, ni Silvio Rodríguez con su fusil AKM podrá evitarlo.
Con la amenaza permanente de la dupla Trump - Rubio, es un hecho que quien quiera bajar una orden de reprimir de manera salvaje al pueblo, puede tener destino de cárcel en poco tiempo. Quiero decir que los finales de las dictaduras siempre han sido colmados de traiciones y violencia, y esta no será la excepción. Más de un general o coronel, de esos viejos de abultado abdómen, sólo pretenden seguir gozando de sus privilegios y más que eso, de sus dineros ocultos en paraísos fiscales. Son comunistas, pero de la boca hacia afuera, y adoran el dinero de la forma más capitalista que pueda existir. Con sólo poner de ejemplo a GAESA, y mirarla con lupa, allí se verá como sus empresas (Tecnotex, Tecnoimport, Gaviota, etc.) han promovido manejos oscuros de sus finanzas. Y la lista que sigue es muy larga, con algunas destacadas, como Alimport, Cubanacan, la Oficina del Historiador, la Batalla de Ideas...
Son pocas las probabilidades de un cambio de sistema político. El camino actual señala un gobierno que no está dispuesto a ceder. El futuro inmediato atiende a la violencia del pueblo contra las instituciones, y también a la violencia del gobierno contra el pueblo. Y parece que el país va rumbo al 75% de oscuridad continúa. En fin, que el totalitarismo se va apagando junto con el pueblo. Los Estados Unidos debe actuar pronto porque la junta militar puede usar plomos para dispersar al pueblo.
No creo todo el MININT se atreva a masacrar un pueblo, es un grupito de apenas 20.000 antimotines y policía escondida detrás de ellos.Las FAR esta conformada en su 90 %por reclutamiento obligatorio y movilización de reservista y dos o tres simuladores de zonas de defenza que al primer "cohetazo" o bomba guiada huiran como ratas .Para colmo ya no hay tantos aviones con capacidad para huir pues uno fue averiado en Rusia. Yo general, sacaba los tanques y aplastada a las Avispas Negras y unos cuantos policías y segurosos tipo Rumanía o Libia y salvaba lo robado ,el pellejo y el prestigio.....
“ No creo todo el MININT se atreva a masacrar”; puede que no se atrevan; pero las protestas por la noche encierran un alto riesgo.
No sé qué tiene que ver la foto de Silvio con el contenido del artículo, pero DDC se "ha salvado" con la necia solicitud de Silvio.
Por lo demás, poco que publicar.
Murió Pánfilo, el cubano que convirtió la “jama” en un reclamo nacional