La Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FHRC) incluyó en su lista de "Represores Cubanos" a seis médicos y funcionarios del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) que "se prestaron para ocultar en televisión nacional las deficiencias en el tratamiento del recién fallecido niño Geobel Damir Ortiz Ramírez, así como las presiones represivas a que fue sometida su madre, Eliannis Ramírez, por presentar el caso en las redes sociales".
En una nota de prensa, la FHRC denunció que, "al protagonizar una farsa política en dos espacios televisivos conducidos por el vocero de la Seguridad del Estado Humberto López, los galenos cometieron diversas violaciones de principios de la ética médica".
"Los nuevos Represores de Bata Blanca son los doctores Araíz Consuegra Otero, directora del Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez; Orestes Ramón López Piloto, director del Instituto de Neurología y Neurocirugía de Cuba; Wilfredo Roque García, director del Instituto de Hematología e Inmunología de Cuba; y José Luis Aparicio Suárez, especialista en hematología y director de postgrados del Ministerio de Salud Pública", detalló la funcación.
Asimismo, incluyó en la lista a Yuliet Lemus Trujillo, neuróloga del Instituto de Neurología y Neurocirugía, y a Andy Hernández Álvarez, director de Oncología del hospital Juan Manuel Márquez. "Ambos se prestaron para el mismo juego en el programa Razones de Cuba de la Seguridad del Estado", subrayó.
Los detalles del caso, así como las violaciones a la ética médica que llevaron a la fundación a incluir a estas seis personas en su lista de represores, fueron explicadas por los médicos exiliados Miguel Ángel Ruano y Alexander Jesús Figueredo, quienes se refirieron a "las deficiencias del tratamiento" a Ortiz Ramírez, que incluyeron "un diagnóstico erróneo de leucemia que fue tratado con quimioterapia, agravando la salud de Damir, y la subestimación de bacterias presentes en su organismo que causaron su muerte en Miami por sepsis generalizada", indicó la FHRC.
La organización precisó que el "objetivo principal de estos expedientes" es "someter a la vergüenza pública a estos profesionales, cuyo compromiso con la salud debería ser transparente y cumplirse sin discriminación para todos los pacientes, así como nunca prestarse a manipulaciones con fines políticos".
A pesar del esfuerzo de su madre, de activistas y personas solidarias dentro y fuera de Cuba, Ortiz Ramírez falleció el pasado sábado a los diez años, más de 20 días después de llegar a EEUU para recibir un tratamiento que no encontró en los hospitales del régimen.
Ortiz Ramírez padecía Neurofibromatosis plexiforme tipo 1 (NF1) —una enfermedad causada por la falla de un gen de las células del cuerpo humano cuya función es impedir la proliferación de tumores. En Cuba fue sometido a varias pruebas que no arrojaron resultados concluyentes. Finalmente, recibió un diagnóstico de Linfoma de Burkitt o leucemia de células Burkitt, que resultó ser errado.
El 28 de marzo, en una comparecencia en la Televisión Cubana a propósito del caso de Damir, cuyo nombre no fue mencionado en ningún momento, la doctora Araíz Consuegra Otero afirmó que en la Isla existían "todos los recursos sanitarios para la asistencia al menor de edad".
Con ese argumento, el MINSAP se negó a emitir una carta asumiendo la falta de recursos en Cuba para tratar a Damir, que era exigida por la Embajada de EEUU para otorgarle una visa humanitaria. Ese visado les fue negado al menor y a su madre en dos ocasiones.
Por su parte, Yailín Lemus Trujillo dijo al programa Razones de Cuba en febrero que la madre de Ortiz Ramírez, Eliannis Ramírez, "pedía en carta que nosotros asumiéramos que el Sistema Nacional de Salud no tenía recursos para atender a su hijo" y que asumir esa posición era "mentir y desacreditar un sistema que sí tiene para atender los elementos clínicos que vayan apareciendo de esa enfermedad".
No obstante, los hechos demostraron en los hospitales del régimen carecían y siguen careciendo de los recursos para tratar casos con estos. En tal sentido, en un artículo publicado recientemente por DIARIO DE CUBA, el doctor Remigio Cortés, CEO de la compañía Antiage Genoma, afirmó que, "sin duda alguna, un niño con neurofibromatosis tipo 1 plexiforme podría haberse salvado si se hubiera contado con los recursos adecuados en los hospitales y si los profesionales de la salud hubieran estado debidamente preparados".
Ahí tienen a las clarias Castrofascistas al Tarugo y al Alcalde Iguana/ Atribulado El Santo atribulado defendiendo el Castrismo a ultranza. Y luego dicen que viven en Cuba.
Sigo considerando que, al margen de los argumentos científicos, debieron y deben ser considerados: los derechos del niño hospitalizado, el sentido común de obrar para atender el pedido de la madre al buscar una segunda opinión y los derechos inalienables de toda persona a salir del su país …, acorde con la Declaración de los DD. HH. entre otros temas. No es de obviar en ningún momento el papel tenebroso de la Oficina del MININT-MINSAP en su sede, gestora de todo asunto “ideológico” que concierne a la salud en Cuba. Además, se trata de considerar los mecanismos de mala práctica y/o negligencia, y los procesos aceptables de reporte-revelado de la información y la subsecuente judicialización.
Por supuesto ya están los tapiñaos del foro defendiendo a los doctorcitos Mengele de La Habana. Mision de jour.
A estos no les piden fotos.
Creo que esto puede quitarle credibilidad a la lista real de represores, si alguno de ellos ha sido represor, no ha sido demostrado con estos argumentos. Son unos arrastrados, cobardes, cínicos, oportunistas, mentirosos y no se cuantos calificativos más, pudieran aplicárseles, pero no es precisamente el de represores el que les cae mejor. Esto puede prestarse a confusión con otros que están en esa lista y realmente si lo son.
Bueno, ya su reputación ha sido fusilada en esta página. Merecen un acto de repudio o paredón además? Todo esto me suena.
Nadie desconoce que muchos de los malos resultados en la práctica médica son originados por las pésimas y precarias condiciones de trabajo #CubaEstadoFallido #CubaColapsada, en ese escenario perverso, que puede parecer un despropósito, es fácil entender lo que puede acontecer en muchos lugares de trabajo médico donde se multiplican los daños y las víctimas, y donde lo más fácil es culpar a los médicos.
El socialismo, en su perversidad como sistema, no le ofrece a sus ciudadanos una atención médica acorde a los adelantos científicos del momento. Y no se los ofrece, simplemente por su carácter intrínseco de maldad e ineficiencia. Es al sistema a quien hay que culpar, no a los médicos.
De acuerdo Weston, aquí se está juzgando a unos médicos de iatrogenia y/o mala praxis sin pruebas documentadas.
Los médicos que atendieron al niño en Miami deben emitir un parte para ver qué fue lo que ocurrió con su atención médica brindada en la isla y qué hicieron ellos también. Esos médicos tienen que haber recibido una epicrisis de los colegas cubanos, así de sencillo.
Los dos o tres médicos del exilio que se han dedicado a decir que hubo deficiencias en el manejo de la enfermedad del niño no formaron parte del equipo interdisciplinario que lo atendió en la isla y en Miami, además, ninguno de ellos es neurólogo, oncólogo u hematólogo, por lo tanto no tienen el aval requerido para brindar las adecuadas opiniones.
Independientemente de lo mal que anda el sistema de salud en el manicomio, con sólo no escuchar o leer la palabra supuesto en todas las narrativas expuestas aquí, es evidente que este caso desde el inicio ha tenido un matiz político.
Su reputación se la fusilaron ellos mismos participando en esa farsa repugnante en TV donde mintieron, difamaron a la madre y defendieron lo indefendible. Pudieron simplemente callar dignamente pero no. Son escoria.
Eso.
Nada nuevo, Weston. Se prestaron para el juego político y ahí están ellos pagando. Lo mejor que hubieran hecho era callarse, serán buenos médicos, pero ni en el mejor hospital en Cuba tenían la tecnología y el conocimiento para enfrentar ese síntoma, de acuerdo a lo publicado en este mismo blog.
A mamarla. Estos de médicos tienen lo que yo de esquimal.
Muy merecido.
Se prestaron para tratar de justificar el abandono de todos los cuidados de salud que sufre el pueblo cubano, mientras que la familia Castro y sus secuaces disfrutan de clínicas, al nivel de una clínica privada del primer mundo, dónde no falta nada, los medicuchos, estos mátalosanos, deben pagar por sus mentiras, no se puede tapar el sol con un dedo, la verdad siempre sale a relucir.