El ascenso que ha venido logrando el abogado Abelardo de la Espriella desde las semanas previas a las elecciones del 31 de mayo se ha fortalecido de cara al balotaje previsto para el 21 de junio. Con lo cual, Colombia podría pasar a estar gobernada por un outsider de la política, respaldado abiertamente por el presidente Donald Trump y quien promete medidas polémicas desde el poder.
La firma brasileña Atlas Intel, cuyos sondeos mostraron la tendencia que finalmente se expresó en las urnas el 31 de mayo, ha difundido un primer sondeo postelectoral que marca un rumbo claro de cara al balotaje del 21 de junio. Según la encuesta realizada entre el 1 y el 2 de junio con una muestra de 2.030 personas a nivel nacional, el candidato Abelardo De la Espriella obtendría el 50,3% de la intención de voto, mientras que Iván Cepeda se quedaría con el 42,6%.
La brecha entre votos en blanco (casi 4% e indecisos con menos del 3%), junto a lo que viene siendo el crecimiento del abogado en las últimas semanas, y el desinfle que rodea a Cepeda, otrora favorito, hacen prever que el próximo inquilino de la Casa de Nariño sea un hombre de 47 años, quien por primera vez concurre a unas elecciones y que además se hizo ciudadano estadounidense hace tres años.
Para observadores, Atlas Intel no es una encuestadora cualquiera en el panorama colombiano. En la primera vuelta acertó al detectar con semanas de anticipación el despegue definitivo de De la Espriella. Mientras otras firmas se quedaron cortas o incluso invirtieron las tendencias, la metodología digital de la casa brasileña (Atlas Random Digital Recruitment) capturó con mayor fidelidad el movimiento del electorado urbano y de clase media que terminó definiendo la jornada.
Otro dato aportado por la firma brasileña es que ante un escenario polarizado como el que vive Colombia de cara a la segunda vuelta del 21 de junio, es también importante observar el rechazo hacia los candidatos. El rechazo a Cepeda (56,6%) supera con creces el de De la Espriella (40,3%).
Para Felipe Botero Jaramillo, profesor e investigador de la Universidad de los Andes, de cara al balotaje "los dos bandos están construyendo al otro como una amenaza existencial. Eso deteriora la democracia y convierte una elección en una guerra, deja poco espacio para deliberar sobre propuestas". Este y otros analistas resaltan el clima de polarización extrema que envuelve al país sudamericano.
Más allá de los números crudos, el sondeo revela una clara ventaja de De la Espriella en los temas que más preocupan a los colombianos. Lidera con holgura en criminalidad y narcotráfico (57% frente a 39%), relaciones internacionales (56% vs. 38%), economía, inflación, infraestructura, salud, equilibrio fiscal, lucha contra la corrupción y educación. Cepeda solo lo supera en medio ambiente (48% vs. 44%). Esa percepción de mayor confiabilidad en los asuntos cotidianos explica, en buena medida, por qué la ventaja se amplía en la proyección de segunda vuelta.
Para entender esa solidez, es clave mirar con lupa lo que ocurrió el 31 de mayo. Según un exhaustivo análisis de La Silla Vacía, basado en el 99,97% de las mesas escrutadas y cruzado con datos del censo, Abelardo De la Espriella no solo ganó: se ganó la clase media, concluye este portal dedicado a temas de poder y política.
El candidato antisistema consolidó apoyos en estratos tres y cuatro —el corazón de la Colombia urbana y aspiracional— que en 2022 habían inclinado la balanza hacia Gustavo Petro.
La participación fue clave: en los puestos de votación donde ganó De la Espriella, la afluencia fue sistemáticamente más alta (75,9% en Bogotá, 66,5% en Cali, 62% en Barranquilla), lo que indica una movilización más efectiva entre quienes ven en él una opción de estabilidad, según el análisis de La Silla Vacía.
Para el balotaje, según estiman analistas, esa base de clase media —más proclive a la participación y sensible a temas como seguridad, economía y corrupción— representa un colchón difícil de erosionar en tres semanas.
Del otro lado, la campaña de Iván Cepeda enfrenta un dilema existencial. Tras la derrota del 31 de mayo, el candidato de la izquierda ha iniciado un viraje estratégico que pasa, inevitablemente, por distanciarse del "lastre" de Gustavo Petro. Así lo tituló El País en su edición colombiana. Cepeda busca despegarse de las ideas más controvertidas del presidente, especialmente la Asamblea Nacional Constituyente que Petro impulsó con insistencia durante la campaña.
En reuniones tensas con el mandatario este lunes y martes, Cepeda le pidió explícitamente que dejara de insistir en una iniciativa que genera desconfianza y temor en amplios sectores del electorado, desde la reforma agraria hasta la supresión de la autonomía del Banco de la República.
Luego, el comité promotor de la Constituyente renunció a la iniciativa y Petro, en un mensaje en X, respaldó la decisión priorizando la victoria electoral sobre su proyecto personal. Juan Fernando Cristo, articulador de la campaña de Cepeda, lo dejó claro: "No hubo fraude [tesis de Petro]. No habrá Constituyente". El mensaje busca tranquilizar al centro político y a los indecisos que temen un salto al vacío institucional.
Sin embargo, como bien apunta la revista Semana, el frenazo no es total ni jurídicamente definitivo. Aunque Cepeda anunció el cambio de libreto en rueda de prensa, la Constituyente sigue viva en el Plan de Gobierno del candidato. Expertos juristas consultados por la revista advierten que, para que la idea quede oficialmente suspendida, el comité promotor debe disolverse formalmente ante el Consejo Nacional Electoral y retirar el proyecto del Congreso. De lo contrario, la propuesta permanece como una promesa latente que podría reactivarse en caso de victoria.
El viraje tiene lógica electoral, pero también riesgos. Petro sigue siendo, al mismo tiempo, el mayor activo y el mayor pasivo de Cepeda. Su sombra generó el optimismo excesivo de ganar en primera vuelta y ahora obliga a una rectificación de urgencia. La pregunta que flota en el ambiente es si tres semanas bastan para convencer a los colombianos de que la izquierda ha aprendido la lección de la moderación.
En síntesis, el primer sondeo de Atlas Intel después de la primera vuelta no solo proyecta una victoria cómoda de Abelardo De la Espriella, sino que refleja una correlación de fuerzas que favorece al candidato que mejor interpretó el cansancio de la clase media con la polarización extrema y la incertidumbre económica. Otro tema será, según analistas, el tipo de gobierno y con quiénes gobernará De la Espriella, que diversos medios recuerdan como el abogado del polémico empresario colombo-venezolano Alex Saab, quien de nuevo está ante la Justicia de EEUU.