El candidato de derecha Abelardo de la Espriella dio la sorpresa el domingo 31 de mayo, al quedar primero en las elecciones presidenciales celebradas en Colombia, una victoria que garantiza que habrá segunda vuelta y que el presidente Gustavo Petro no aceptó, así como tampoco su heredero político, el candidato Iván Cepeda, quien quedó segundo.
Con el 99,98 % de los sufragios escrutados en el preconteo, De la Espriella, líder del movimiento Defensores de la Patria, consiguió el 43,74% de los votos (10.359.902), mientras que Cepeda, del oficialista Pacto Histórico, logró el 40,90% (9.687.508).
Esos votos no son suficientes para proclamar vencedor, por lo que ambos tendrán que enfrentarse en una segunda vuelta el próximo 21 de junio.
En una publicación en X, Petro afirmó que el cómputo preliminar "no tiene fuerza vinculante, sus datos no son norma pública".
Reiteró sus cuestionamientos al sistema informático utilizado durante el proceso electoral y afirmó que únicamente reconocerá el escrutinio que emiten los jueces de la República.
Por su parte, Cepeda se quejó de que hay votos que están "mal contados", en una comparecencia ante sus seguidores en Bogotá.
"El presidente de la República acaba de pronunciarse sobre un desfase que queremos verificar en torno al censo electoral. Y no es cualquier desfase. Estamos hablando de 850.000 personas. Queremos que eso se aclare", dijo Cepeda.
En Colombia hay un preconteo y un escrutinio oficial. Los resultados del preconteo son divulgados y avalados por la Registraduría Nacional, que informó el domingo por la noche del cómputo preliminar.
El preconteo es un proceso informativo y provisional, a partir de los datos que salen de las mesas electorales, mientras que el escrutinio oficial es el único proceso con validez jurídica que determina legalmente quién ganó una elección en Colombia.
Se trata de un proceso más detallado y riguroso en el que las comisiones escrutadoras revisan toda la documentación electoral, incluyendo actas, formularios y, cuando es necesario, los votos depositados por los ciudadanos.
De la Espriella salió en un barco sobre el río Magdalena, en Barraquilla, para celebrar con sus simpatizantes haber quedado primero en la votación.
"El premio para mí es sencillamente saber que diez millones de colombianos le pusieron la raya al tigre", afirmó el abogado.
Poco antes había publicado un video en su perfil de X, acompañado por su familia, donde prometió que va a derrotar "la tiranía".
"Más de diez millones de colombianos confiaron en el Tigre, vamos a la segunda vuelta para derrotar la tiranía, el absolutismo, en 21 días vamos a cambiar la historia de Colombia para siempre", remarcó.
Tras conocerse el resultado provisional, la candidata de extrema derecha y tercera favorita en las encuestas, Paloma Valencia, del partido Centro Democrático, felicitó a De la Espriella y anunció su respaldo al candidato en la segunda vuelta para derrotar a Cepeda e impedir "la continuidad del neocomunismo".
Valencia quedó en el tercer puesto en los comicios, con el 6,9% y más de 1.600.000 votos.
Las encuestas daban desde hace semanas a Cepeda como ganador de la primera ronda, si bien apuntaban a una segunda vuelta que disputaría con el líder de Defensores de la Patria o con Valencia, del partido del expresidente Álvaro Uribe; aunque algunos sondeos de los últimos días daban a De la Espriella como posible ganador de esta jornada.
Abogado de profesión, De la Espriella, de 47 años, empezó en política hace dos años, cuando se postuló para las presidenciales.
Su campaña giró en torno a la seguridad y la lucha contra la corrupción, y aboga por la mano dura. Una de sus propuestas es la creación de diez megaprisiones, siguiendo el ejemplo de Nayib Bukele en El Salvador, de quien se declara admirador.
Es enemigo declarado de la estrategia de Paz Total de Gustavo Petro, y propone un enfoque militarizado para combatir el narcotráfico. Prometió bombardear narco cultivos y hundir lanchas que transporten cocaína.
Su rival en la segunda vuelta, Cepeda, de 63 años, es el candidato de la izquierda en estos comicios y símbolo del continuismo con Petro.
Desde el Senado fue una de las voces más destacadas de la izquierda colombiana y es conocido por su rol en las negociaciones de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). También es próximo al régimen de Cuba.
Más de 41,4 millones de colombianos estaban llamados a votar el domingo en los comicios presidenciales para elegir al sustituto de Gustavo Petro, que está en el poder desde 2022, de los que 1,4 millones se encuentra en el extranjero.
La participación fue del 57,88%, frente al 54,98% de la primera vuelta de las presidenciales de 2022, donde Petro quedó primero.
Colombia necesita un Bukele que ponga orden.
Vamos a ver que pasa en segunda vuelta. A la Habana no le conviene seguir perdiendo aliados. Ya ordenaron quemar Bolivia. Cuidado y no ordenen quemar Bogota.
Cuidado alguien no tire una piedra como en Argentina. O un tiro.
Congratulación a todos los colombianos que votaron a favor del tigre. El cuento de Petro y ahora el candidato Cepeda la "continuidad" con la Paz y los guerrilleros y criminales haciendo de la suyas y el ejército maniatado, es hora de cambio radical al estilo El Salvador.