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Colombia

Pierde fuelle la candidatura del exabogado de Saab y se perfila choque entre petrismo y uribismo

Colombia podría revivir en las urnas la histórica división entre izquierda y derecha.

Caracas
Iván Cepeda, continuador del proyecto de Petro.
Iván Cepeda, continuador del proyecto de Petro. El País

Una nueva encuesta del Centro Nacional de Consultoría (CNC) para la revista Cambio ha revelado un giro decisivo en la carrera presidencial colombiana rumbo a las urnas de 2026. Lo más destacado ha sido el debilitamiento de la candidatura del abogado Abelardo de la Espriella, otrora hombre de confianza del empresario Alex Saab, cuyo paradero en Caracas sigue siendo un enigma.

La caída en los sondeos del abogado que representó a Saab, acusado en varios países de ser el testaferro del régimen de Nicolás Maduro, ha sido recibida con alivio entre diversos actores de la vida política colombiana. Mientras Abelardo de la Espriella pierde fuelle, la senadora Paloma Valencia, del Centro Democrático, se consolida como la principal figura conservadora.

Este reacomodo del voto, apuntan observadores, perfila con nitidez un posible balotaje entre el izquierdista Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico y continuador del proyecto de Gustavo Petro, y la representante del uribismo.

Los números del CNC muestran este panorama en la recta final de la campaña. En intención de voto para primera vuelta, Cepeda lidera con 34,5%, le sigue Paloma Valencia con 22,2%,  quien supera claramente a De la Espriella, que obtiene 15,4%.

Más atrás y sin posibilidades aparecen dos figuras que apostaron al centro político, en medio de lo que analistas proyectan como unas elecciones reñidas y polarizadas. Se trata de la exalcalde de Bogotá, Claudia López (3,7%), y el exalcalde de Medellín, Sergio Fajardo (3,6%).

Los escenarios de segunda vuelta confirman la tendencia. En un duelo Cepeda-Valencia el resultado es empate técnico: 43,3% frente a 42,9%. En cambio, contra De la Espriella, Cepeda ganaría la Presidencia de forma amplia: 48,1% contra 35,5%. Estos datos anticipan que el balotaje más probable será entre el petrismo y el uribismo, dejando en segundo plano otras alternativas centristas y posiblemente dejando de lado al exabogado de Saab.

Las elecciones presidenciales se celebrarán el 31 de mayo de 2026 en primera vuelta y, de ser necesario, el 21 de junio en segunda. Con poco más de dos meses por delante, la reconfiguración del tablero es evidente.

De la Espriella había mantenido chances reales en sondeos anteriores precisamente porque el espectro conservador no tenía una opción consolidada. Su discurso radical en materia de seguridad, orden público y críticas frontales al Gobierno de Petro atraía a sectores antipetristas que veían en él una alternativa fresca, sin la maquinaria tradicional. El abogado había logrado deslastrarse ante la opinión pública colombiana de su vinculación con Saab.

Sin una figura de peso que unificara el voto de derecha, el abogado barranquillero se posicionaba como contendiente competitivo. Sin embargo, la victoria de Paloma Valencia en la Gran Consulta por Colombia del 8 de marzo y su posterior anuncio de fórmula vicepresidencial con Juan Daniel Oviedo (segundo en esa consulta y con posiciones más centristas) han cambiado ´por completo la carrera presidencial en Colombia.

Oviedo aporta una imagen técnica, estuvo al frente del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), y sus posiciones son moderadas, con lo cual se amplía el atractivo de esta fórmula más allá del núcleo uribista duro, que está ganado para Paloma Valencia. La encuesta del CNC resalta el peso de las vicepresidencias: el 52,1% de los encuestados aseguró que las fórmulas influyeron en su decisión.

Entretanto, Valencia, con el respaldo explícito del expresidente Álvaro Uribe y la estructura del Centro Democrático, capitaliza ahora el vacío que antes beneficiaba a Abelardo de la Espriella. Este fortalecimiento explica la caída del abogado, quien pierde terreno ante la unificación conservadora.

Pero el debilitamiento del abogado trae de nuevo a la palestra su controvertida relación con Alex Saab. Este hombre, un empresario y comerciante en sus orígenes, operó durante años como intermediario clave en esquemas de corrupción del chavismo, de acuerdo con las investigaciones del portal periodístico Armando.Info.

La punta de lanza de los negocios turbios de Saab, favorecidos por una conexión directa con Maduro, fue el programa CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción), donde empresas vinculadas a Saab y su socio Álvaro Pulido obtuvieron contratos millonarios para importar alimentos con dólares preferenciales. Estos negocios, a menudo sobrevalorados o con productos de baja calidad, permitieron al régimen sortear sanciones internacionales mientras la población venezolana enfrentaba escasez extrema.

Armando.info documentó cómo el dúo Saab-Pulido acumuló fortunas a través de exportaciones ficticias, contratos de viviendas prefabricadas por cientos de millones de dólares y vínculos con figuras como Piedad Córdoba, quien le abrió las puertas inicialmente a Saab a las altas esferas del chavismo.

El caso Saab adquirió dimensión global. Detenido en Cabo Verde en 2020 a petición de Estados Unidos, fue extraditado a Miami en 2021 acusado de lavado de dinero y conspiración para violar sanciones. En diciembre de 2022, bajo la Administración Biden, fue liberado en un canje por ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela, entre ellos los llamados "narcosobrinos" de la pareja presidencial venezolana.

Saab regresó a Caracas, donde incluso fue nombrado ministro de Industrias. Sin embargo, según reportes de The New York Times de marzo de 2026, Saab estaría nuevamente detenido en Caracas a solicitud de las autoridades estadounidenses tras los cambios políticos en Venezuela posteriores a la captura y extracción de Maduro el pasado 3 de enero.

Este vínculo histórico ha complicado la narrativa de Abelardo de la Espriella como opositor puro, alejado de la trama política tradicional.

Frente a este escenario, la consolidación de Paloma Valencia aparece como un factor estabilizador para el conservadurismo colombiano con chance de ampliar su influencia en las semanas próximas, según analistas.

Con Cepeda representando la continuidad del proyecto político de Gustavo Petro y Valencia prometiendo correcciones al modelo actual con énfasis en orden público, crecimiento económico y mano dura contra la inseguridad, el balotaje se vislumbra como una reedición de las batallas ideológicas que han marcado la Colombia reciente.

Observadores proyectan que la encuesta del CNC no solo refleja preferencias momentáneas: anticipa una reconfiguración profunda que podría llevar a Colombia a revivir en las urnas en este 2026 la histórica división entre izquierda y derecha. El debilitamiento de la opción ligada al pasado de Alex Saab abre paso a una contienda más nítida, donde Paloma Valencia emerge como la carta fuerte del uribismo para un cambio y Cepeda como el continuador de Petro.

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