Un informe detallado de la organización no gubernamental Cazadores de Fake News (CFN) reveló la existencia de una operación coordinada de más de 50 videos publicitarios distribuidos en al menos 14 canales de YouTube que simulan ser noticieros independientes. Se trata del nuevo centro neurálgico del aparato de propaganda y desinformación del Gobierno de Delcy Rodríguez.
Estos contenidos, financiados por una única agencia publicitaria argentina (FG Medios Sociedad Anónima), buscan proyectar una imagen de normalidad institucional y legitimidad internacional alrededor de Delcy Rodríguez, referida sistemáticamente como "presidenta encargada". En Caracas el Gobierno ha evitado reaccionar o desmentir el reporte de CFN, que se difundió el pasado viernes 13 de marzo.
En esta red los canales más visibles incluyen Hispan Online (nodo central con 30 videos), Nación Argentina, Colombia Actual, Panorama Colombiano y otros, y fue creada en menos de dos semanas entre el 18 de febrero y el 1 de marzo de 2026. Los videos, marcados como "no listados" para ocultar su origen, acumulan más de 32 millones de visualizaciones gracias exclusivamente a publicidad pagada y no a audiencia orgánica.
Esta operación no opera en el vacío, según observan analistas. Coincide temporalmente con dos fenómenos documentados de forma independiente: la reducción drástica del espacio mediático tradicional otorgado a figuras emblemáticas del chavismo histórico y las denuncias públicas, recogidas en redes sociales, de que el aparato de propaganda remunerado —conocido coloquialmente como "La Tropa" en redes sociales— ha dejado de recibir los pagos que sostuvo durante años bajo el régimen de Nicolás Maduro.
Vistos en conjunto, estos videos configuran una recomposición estructural del sistema de desinformación y propaganda del chavismo, con un giro estratégico que prioriza la sofisticación digital y la narrativa de "reconciliación", empoderando a Delcy Rodríguez, quien asumió el poder en respaldo de la Casa Blanca tras la captura y extracción de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
Mario Silva, conductor de La Hojilla en Venezolana de Televisión (VTV) desde 2004 y uno de los rostros más visibles del aparato comunicacional chavista, anunció recientemente una reorganización que redujo su programa de dos horas a apenas una. Además, fue apartado de la plataforma Venezuela News, viéndose obligado a refugiarse en redes sociales personales.
Fuentes periodísticas independientes como El Pitazo y La Patilla describen este movimiento como parte de una "purga mediática" o, en el mejor de los casos, una "reorganización de parrilla" que recorta el respaldo financiero y político que el régimen garantizaba históricamente a sus voceros más agresivos.
Silva no es un caso aislado: representa la marginalización de un estilo propagandístico caracterizado por el ataque frontal, la descalificación y la saturación televisiva estatal.
Paralelamente, en X (antes Twitter) proliferan denuncias de miembros de "La Tropa", el ejército de cuentas verificadas, influencers, trolls y "guerrilleros comunicacionales" reclutados y pagados durante la década madurista. Una exintegrante de la "guerrilla comunicacional" detalló en video cómo recibían entre 200 y 400 dólares mensuales por atacar sistemáticamente a opositores con información falsa. Hoy, esas mismas voces denuncian deudas pendientes y la suspensión de pagos.
El mensaje es claro: el presupuesto oficial parece haber sido redirigido en un audaz movimiento del ministro de Información y Comunicación, Miguel Pérez Pirela, que al igual que la presidenta pasó algunos años en Francia realizando sus estudios de postgrado.
La nueva estrategia aterrizada en YouTube es más sutil, más barata en términos relativos (publicidad pagada por una agencia externa) y más adaptada a los algoritmos globales. El informe de CFN desmonta con precisión la mecánica de esta nueva red. Los videos evitan bulos groseros y se construyen sobre citas selectivas de medios internacionales (Reuters, EFE, Infobae, CNN, El País).
Tres ejes dominan la narrativa: reconocimiento internacional (18 videos afirman que Donald Trump validó el "liderazgo fuerte" de Delsy Rodríguez y que la Unión Europea retiraría sanciones), prosperidad económica (23 videos vinculan su gestión a exportaciones petroleras, la reforma de la Ley de Hidrocarburos y turismo sostenible) y reconciliación (11 videos exaltan la Ley de Amnistía con lemas como "Hay que saber pedir perdón y hay que también saber recibir perdón").
No es casualidad, que en este flujo de desinformación a favor de Rodríguez, Nicolás Maduro y su Cilia Flores están completamente ausentes. No hay menciones, alusiones ni retórica de resistencia. Se construye así una narrativa de ruptura y "nuevo comienzo" que busca desligar a la presidenta interina del legado de aislamiento y represión de los años de Maduro, pese a que ella fue su estrecha colaboradora.
La ONG destaca en su reporte que la operación revela además una profesionalización técnica. Los 20 presentadores —actores y modelos argentinos, colombianos y chilenos con acentos neutros— dan una apariencia de diversidad geográfica y neutralidad.
Para analistas, esta omisión absoluta de Maduro no es un olvido: se está ante una operación de borrado histórico destinada a reposicionar el chavismo como proyecto "renovado" ante la comunidad internacional.
Esta estrategia plantea riesgos y contradicciones a los ojos de observadores. En primer lugar, la exposición: CFN ya identificó el financiamiento centralizado y la coordinación. YouTube, aunque lento, ha demostrado en ocasiones capacidad para remover campañas publicitarias fraudulentas.
En segundo término, la fractura interna: "La Tropa" defraudada y figuras como Mario Silva marginadas pueden convertirse en fuentes de filtraciones o descontento visible, erosionando la disciplina que el régimen siempre exigió.
En tercer lugar, la efectividad limitada: mientras la red logra millones de visualizaciones pagadas, la audiencia crítica y la diáspora venezolana —altamente digitalizada— ya reconoce el patrón. El intento de "lavado de imagen" puede generar efecto boomerang si medios independientes continúan documentando estas operaciones.
En términos más amplios, la recomposición refleja un cambio de énfasis en el ejercicio del poder comunicacional bajo Delcy Rodríguez. Ya no se trata de imponer una verdad única mediante saturación estatal (modelo Chávez-Maduro), sino de fragmentar y segmentar narrativas en plataformas globales para crear la ilusión de pluralidad.
Es una apuesta, desde el poder actual, por el tránsito de la propaganda monolítica a la propaganda algorítmica: menos VTV, más YouTube; menos Mario Silva gritando, más presentadores neutros citando a Reuters; menos trolls pagados por lote, más influencers "independientes" con presupuesto externo. El objetivo último permanece idéntico: mantener el control político mediante el uso de las herramientas de comunicación.
Esta recomposición no debe interpretarse como modernización democrática, sino como un mecanismo de refinamiento autoritario en Venezuela.
*LA VERDAD SALE A LA LUZ EN LA VENEZUELA COMUNISTA DE CHÁVEZ* (Lea y vea cómo ACTÚA el COMUNISMO).
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