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Venezuela

Las nueve semanas del inesperado entendimiento de EEUU y del 'madurismo sin Maduro'

'Sin presión internacional para elecciones transparentes, Venezuela podría convertirse en un satélite económico de EEUU, explotando sus vastas reservas sin restaurar plenamente la democracia'.

Caracas
Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello en el Palacio de Miraflores, Caracas.
Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello en el Palacio de Miraflores, Caracas. jorgerpsuv_/Instagram

Las relaciones entre Caracas y Washington han estado signadas en el inicio de este 2026 por un giro geopolítico que pocos analistas pudieron anticipar, ya que han experimentado una transformación radical en apenas nueve semanas, teniendo como elemento desencadenante la captura y extracción de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, el pasado 3 de enero.

Lo que en diciembre de 2025 parecía un panorama de confrontación inminente, con el despliegue naval y militar estadounidense en el sur del Mar Caribe ejerciendo una presión intensa sobre el régimen de Nicolás Maduro, se ha convertido en un entendimiento pragmático entre la Administración Trump y lo que analistas consideran "el Tercer Chavismo", o el madurismo despojado de su figura central.

La actual dinámica, no prevista como escenario en las proyecciones de finales de 2025, prioriza la estabilización económica y el flujo de inversiones extranjeras, particularmente en el sector petrolero y minero, mientras que no parece inminente una transición democrática, esto pese a que el secretario de Estado, Marco Rubio, ha emitido mensajes diversos sobre la necesidad de elecciones en Venezuela.

En verdad, el discurso dominante en Washington y Caracas se centra en la "estabilidad" sin un cronograma democratizador explícito ni condiciones claras para unas eventuales elecciones, dejando interrogantes sobre el futuro de la democracia en Venezuela.

Tras la captura de Maduro el 3 de enero último, ningún think tank, desde el Council on Foreign Relations (CFR), en Nueva York, hasta Chatham House, en Londres, contemplaba un entendimiento tan rápido con los remanentes del régimen, todo ha ocurrido muy rápidamente. "Era impensable que, en cuestión de semanas, Washington optara por aliarse con el núcleo duro del madurismo para explotar recursos estratégicos", señala Guillermo Aveledo, decano de la Universidad Metropolitana en Caracas, en una entrevista reciente.

Tras ser llevados Maduro y Flores a territorio estadounidense y acusados de narcoterrorismo por un tribunal federal en Nueva York, se hizo evidente un vacío de poder, con la líder opositora María Corina Machado en Washington, donde aún permanece. Delcy Rodríguez, exvicepresidenta de Maduro desde 2018 y figura clave del chavismo, llenó con rapidez esta ausencia en la jefatura de Estado como presidenta interina.

El reconocimiento de Rodríguez por parte de Washington fue casi inmediato, un movimiento que sorprendió a la oposición democrática venezolana, que veía a Machado como una aliada natural de Trump para la Venezuela post-Maduro. En lugar de respaldar a la oposición prodemocracia, la Administración estadounidense optó por un enfoque de realpolitik, reconociendo a Delcy Rodríguez como interlocutora válida para garantizar la continuidad institucional y evitar un caos que pudiera beneficiar a actores externos como Rusia o China, que habían sido aliados clave de Maduro.

Este reconocimiento se formalizó el pasado 7 de marzo, cuando Trump emitió una declaración oficial reconociendo como legítimo al Gobierno de Delcy Rodríguez, un paso necesario según analistas para poder avanzar en la aprobación de acuerdos que faciliten el ingreso de capitales estadounidenses para el sector extractivo.

Esta decisión no parece ser fruto del azar, para observadores es consecuencia de una sucesión de visitas de alto nivel de funcionarios estadounidenses, que subrayan el enfoque en los negocios y la seguridad. El primero en llegar fue John Ratcliffe, director de la CIA, quien en enero se reunió con Delcy Rodríguez para coordinar inteligencia contra redes de narcotráfico vinculadas al antiguo régimen.

Le siguió Chris Wright, secretario de Energía, en febrero, cuya agenda se centró en el potencial petrolero y la posibilidad de que empresas como Chevron y ExxonMobil regresen a operar en la Faja del Orinoco. Wright destacó en una conferencia de prensa que "Venezuela puede ser el socio energético que EEUU necesita", enfatizando acuerdos para exportar crudo a refinerías estadounidenses.

Posteriormente, el general Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur, visitó Caracas para discutir seguridad regional, incluyendo la contención de guerrillas colombianas y carteles mexicanos que operan en la frontera. Finalmente, Doug Burgum, secretario del Interior, realizó una visita de dos días que culminó con anuncios sobre inversiones mineras, prometiendo tecnología y financiamiento para desmantelar operaciones ilegales en áreas controladas por sindicatos criminales.

Estas misiones diplomáticas de alto rango culminaron en el restablecimiento pleno de relaciones diplomáticas y consulares el 5 de marzo, un hito anunciado por el Departamento de Estado. Rotas en 2019 durante el primer mandato de Trump como parte de su política de "máxima presión" contra Maduro, estas relaciones ahora se enfocan en la "seguridad para inversionistas", con expectativas de flujos millonarios en petróleo y minería.

Gigantes occidentales como Shell, Repsol, ENI y BP ya han dado los primeros pasos para volver a Venezuela, mientras que la estadounidense Chevron, que mantuvo operaciones en medio de las sanciones de Washington, se perfila como la gran ganadora con planes de expansión, en medio de proyecciones que apuntan a que las inversiones podrían superar los 20.000 millones de dólares en los próximos cinco años para reconstruir una infraestructura derruida.

A su vez, EEUU no dejará todo el dinero en manos del chavismo. Washington supervisará las ventas petroleras de Caracas y canalizará fondos para inversión social, según fuentes oficiales.

Sin embargo, este entendimiento ha generado críticas entre expertos en relaciones internacionales. Vanda Felbab-Brown, de la Brookings Institution, describe el acuerdo como un "protectorado económico" que deja intacto gran parte del aparato chavista, priorizando el control de recursos sobre la promoción de la democracia. "Trump ha optado por un madurismo sin Maduro, con Delcy Rodríguez, su hermano Jorge –presidente del Parlamento– y Diosdado Cabello como pilares, lo que establece un precedente peligroso para la región", argumenta Felbab-Brown.

Desde el CFR, un informe reciente estima que, aunque las inversiones millonarias impulsarán el crecimiento, ignoran la transición democrática, justificando la intervención por motivos energéticos más que humanitarios.

En Londres, Chatham House ve en este desarrollo un "nuevo orden hemisférico" bajo Trump. Laurel Rapp, directora del programa de EEUU en la institución, afirma que "la rapidez del restablecimiento, tras nueve semanas de presiones, prioriza la estabilidad económica sobre derechos humanos, con Rubio como voz solitaria defendiendo elecciones, aunque sin fecha ni condiciones claras".

El restablecimiento pleno de relaciones diplomáticas y el reconocimiento del Gobierno de Delcy Rodríguez parece cerrar un capítulo de confrontación que data del primer Gobierno de Trump, pero abre interrogantes profundos sobre la soberanía venezolana y la influencia estadounidense en América Latina.

Con más de 500 presos políticos aún en calabozos y una oposición prodemocrática marginada del proceso posterior al 3 de enero, este "giro agigantado" podría consolidar un híbrido autoritario-económico, según expertos citados por The New York Times.

"El madurismo sin Maduro representa una continuidad disfrazada de cambio", opina Aveledo, quien advierte que, sin presión internacional para elecciones transparentes, Venezuela podría convertirse en un satélite económico de Washington, explotando sus vastas reservas sin restaurar plenamente la democracia.

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14 comentarios

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Profile picture for user Plutarco Cuero

“Se abrió la brecha”: María Corina Machado afirmó que comenzó la transición en Venezuela.

https://lapatilla.com/2026/…

Pues algo es mejor que nada para empezar. A mi hasta Delcy La Fea ya me esta empezando a caer bien. Y Amarilix dice que a ella tambien.

Profile picture for user Weston

Este comentario es el numero 5 de este foro. Los primeros son lamentos de Demócratas.
Enfoquémonos en el artículo, escrito por alguien que no es norteamericano.
1. La acción militar y la "alianza entre los EEUU núcleo duro del madurismo (ha sido) para explotar recursos estratégicos" Me pregunto, ¿no ha ocurrido nada más recientemente en Venezuela?
2. "En lugar de respaldar a la oposición prodemocracia, la Administración estadounidense optó por un enfoque de realpolitik". Creo que EEUU opto por evitar el caos.
3. "Trump ha optado por un madurismo sin Maduro, lo que establece un precedente peligroso para la región". Da gracia esto. Sera que el regimen de Maduro no era mas peligroso?
4."La rapidez del restablecimiento, tras nueve semanas de presiones, prioriza la estabilidad económica sobre derechos humanos". Creo que con Maduro no se priorizaba ninguna de esas premisas.
5."Este "giro agigantado" podría consolidar un híbrido autoritario-económico". Digo: eso es mejor que el socialismo

Los abusadores siguen en el poder y con causa judicial en los diferentes distritos jurídicos de este país. Si esa es la medicina que le tienen reservada para Cuba y sus esbirros, coge la muleta y sigue caminando.

Profile picture for user Plutarco Cuero

¿ Y qué hizo el viejo decrépito con fijación de helados y vacaciones ? ¿ Y la Quemala qué hizo ... ?

Profile picture for user Balsero

Si uno analiza como eran los hechos en Venezuela antes del 3/1/26 seguramente preferiríamos esta transición, por llamarla de alguna manera. No hubo ataques masivos, la gente quería un cambio, se llevaron a Maduro y esposa, aislaron a Cuba, las inversiones llegan y están soltando a los presos políticos. Están los mismos de antes, pero se cruzaron a la vereda de enfrente.

Profile picture for user Weston

Elemental, Balsero, pero los anti trumpistas no ven eso. Igual les ocurre con Cuba. Les jode que sea Trump quien propicie los cambios. Estan enfermos.

Profile picture for user Balsero

Vamos a dejar de lado a los anti trumpistas, amigo Weston. De algún modo, en el caso cubano no hay que dejar pasar que Marco Rubio es de los nuestros, muy escuchado por Mr president, y que saborea y palpita lo que está ocurriendo en la isla. De una manera u otra, legitima lo que vaya a ocurrir en las próximas horas. Cuando el régimen habla de "injerencia", esa palabra queda deshilachada frente al orígen del Secretario de Estado, que se permite hablar oficialmente... en cubano.

Ingenuos o ilusos, escojan. Pero Delcy la fea entrego a Maduro a cambio de mantenerse en el poder y vender el petroleo. Trompoloco, se preparo, y por eso metio mano a Iran. Ni Venezuela cambia y Cuba menos. Alla los fanaticos MAGA de MAYAMI que no entienden que somos usados

Yo tengo un par de amigos que mantienen la teoría que fueron venezolanos los que enfrentaron a la guardia cubana de Maduro y se lo entregaron a los americanos. Por eso es que las bajas de la "operación" las pusieron sólo cubanos y venezolanos. Esos cubanos no eran ninjas pero tampoco reclutas sin experiencia del SMO.

No estoy seguro, pero creo yo que la constitución formulada por los maduristas en el poder dice que, si algo le pasa al mandatario, la nación tiene que tener elecciones a los 90 días. Eso lo sabe el canciller de Exteriores, Marco Rubio, como licenciado constitucional. Y de acuerdo a todo lo indicado, Delsy la fea fue impulsora de la estafa de las elecciones anteriores y la arquitecta del desfalco de la petrolera venezolana. Están negociando con una sinvergüenza.

Juan,
Totalmente de acuerdo. Pero además dejaron al número 1 del Chavismo, a mi entender, más poderoso que los hermanitos Rodriguez: el asesino Diosdado Cabello.
Es, simplemente, lo que llaman un cambio fraude.