Desde los años sanguinarios de Robespierre, en la deriva que vivió la Revolución Francesa, se acuñó la frase de que las revoluciones finalmente terminan devorando a sus hijos. Esta alegoría parece cobrar cabal sentido con el destino que ha tenido el comandante sandinista Bayardo Arce, condenado a prisión y fustigado públicamente por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en Nicaragua.
Arce, una figura clave en la historia del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), ha sido condenado este martes en Managua por lavado de dinero y defraudación fiscal. La sentencia, aunque emitida por un tribunal, en realidad refleja la voluntad del otrora gran aliado de Arce, Daniel Ortega, y de su esposa y copresidenta Rosario Murillo. Se pone fin a una trayectoria política que pasó que pasó de la lucha armada contra la dictadura somocista a una colaboración económica con el actual Gobierno.
Dedicado a las actividades empresariales, siempre en cercanía con el poder, desde fines de los 90, cuando se separó de la dirección política del FSLN, la trayectoria de Arce tomó un giro cuando se convirtió en asesor económico principal de Daniel Ortega. El antiguo comandante y exguerrillero fue el artífice de la relación corporativista entre el Gobierno sandinista y el sector empresarial nicaragüense, facilitando las alianzas que han sostenido el modelo económico del régimen, fuertemente sancionado por EEUU, Canadá y la Unión Europea.
La colaboración de Arce con el régimen de Ortega y Murillo concluyó abruptamente a mitad del año pasado, cuando cayó en desgracia en medio de una purga interna contra posibles críticos al plan de sucesión familiar impulsado por Rosario Murillo.
La condena anunciada este martes deriva de acusaciones presentadas por la Procuraduría General de la República (PGR). Arce, junto a su asistente Ricardo Bonilla —cuyo paradero es desconocido—, su esposa Amelia Ybarra y su cuñado Amílcar Manuel Ybarra, fue hallado culpable de lavado de dinero y defraudación fiscal.
La PGR describió una "operatividad financiera compleja y prolongada en el tiempo, orientada a integrar capitales ilícitos". Según el comunicado oficial, esta red generó ganancias de hasta 2.713 millones de dólares y 82.344 millones de córdobas —equivalentes a más de 2.000 millones de dólares—, configurando delitos de lavado de activos en perjuicio del Estado.
Los métodos, según la sentencia, incluyeron el uso de testaferros, ingeniería societaria ilícita y mecanismos para blanquear fondos. La prensa sandinista en Managua indica que Arce era investigado por corrupción desde antes de su detención.
Nacido en 1950, Bayardo Arce se integró plenamente a la lucha guerrillera del FSLN a partir de 1970, cuando junto a otros compañeros participó en la reconstrucción de las estructuras sandinistas en la ciudad de León, tras una dura ola represiva que desarticuló a la organización.
Entre 1970 y 1979 combinó su actividad subversiva clandestina con su labor como periodista en el diario La Prensa, donde reclutó a varios colegas para unirse al FSLN. El 19 de julio de 1979, Arce entró en Managua procedente de Matagalpa, como parte del triunfo sandinista que derrocó a Anastasio Somoza Debayle. Era uno del selecto grupo de comandantes que regiría los destinos del país.
En el primer periodo de gobierno revolucionario, de 1979 a 1984, Arce ocupó el cargo de coordinador de la Comisión Política de la Dirección Nacional del FSLN. Posteriormente, asumió como vicecoordinador de la Comisión Ejecutiva de la Dirección Nacional y del Consejo de Estado. En estas posiciones, se encargó de asuntos ideológicos, la atención a los militantes y la representación del partido tanto dentro como fuera de Nicaragua.
En 1991 fue elegido miembro de la Dirección Nacional en el Primer Congreso del FSLN, y reelegido en 1994 hasta 1998, cuando decidió no renovar su cargo y dedicarse a la actividad económica privada.
Arce, de 76 años y afectado por diabetes crónica con sospechas de melanoma, fue detenido el 30 de julio de 2025 en Managua, tras allanamientos a sus oficinas el 26 de julio. Permaneció seis meses en aislamiento total en la cárcel La Modelo, con solo cinco visitas autorizadas y sin acceso a atención médica especializada.
Su familia ha calificado esta detención como un "secuestro", argumentando la ausencia de un juicio formal registrado en la base de datos Nicarao del Poder Judicial. El medio digital Divergentes confirmó que no existían procesos penales activos contra Arce en esa base de datos.
En una carta dirigida a El País, en Madrid, la familia desde el exilio manifestó sus temores por la vida de Arce, citando malos tratos, ensañamiento debido a su edad y el riesgo de que no sobreviviera al encierro. Indicaron que Arce había expresado disposición a cooperar para aclarar los señalamientos de corrupción y que intentó comunicarse con Ortega, sin recibir respuesta.
Este caso resalta el contraste en la vida de Arce: de combatiente guerrillero y líder ideológico en los inicios de la revolución sandinista a colaborador económico del régimen de Ortega y Murillo, y ahora a condenado en un proceso que parece plagado de irregularidades.
Como ha sucedido con otros comandantes, e incluso con el fallecido hermano de Daniel Ortega, Humberto Ortega, se sacrifican políticamente a las figuras históricas del FSLN en aras de consolidar el poder en la pareja presidencial y se anulan las voces críticas hacia el proceso que parece estar en marcha de implementar una suerte de dinastía familiar si Daniel Ortega fallece.
Bayardo Arce devorado por la revolución que apoyó, ahora enfrenta el resto de su vida bajo sentencia, en un giro dramático que subraya las dinámicas internas del poder en Nicaragua.