Aunque no existe una confirmación oficial sobre su detención, diversos medios de prensa internacionales y nicaragüenses desde el exilio reportan que desde este 26 de julio el comandante sandinista Bayardo Arce se encuentra en arresto domiciliario. Esta detención forma parte de una purga de la pareja presidencial formada por Daniel Ortega y su esposa y copresidenta Rosario Murillo en contra de la "vieja guardia revolucionaria", que apunta a eliminar cualquier figura que pueda representar una amenaza, real o percibida, al control absoluto del poder en Nicaragua.
Bayardo Arce, uno de los nueve comandantes que integraron la Dirección Nacional del FSLN en los años 80, fue un actor central en la revolución sandinista que derrocó a la dictadura de Anastasio Somoza en 1979. Durante dos décadas tuvo un rol importante como operador económico y enlace con el empresariado privado nicaragüense, siendo parte del entorno cercano a Daniel Ortega desde que este volvió al poder en 2007.
De acuerdo con las versiones presentadas por medios de prensa desde el exilio, como los portales Confidencial y 100% Noticias, la Policía allanó las oficinas de Arce en Managua, interrogando a su personal de confianza, mientras que su libertad de movimiento quedó restringida sin explicación oficial del Gobierno.
Este no es un hecho aislado y parece formar parte de una estrategia de Rosario Murillo, según analistas. Inicialmente vicepresidenta, desde el año pasado y tras una serie de reformas pasó a ser copresidenta. Además, ha tomado control paulatino del aparato policial y parapolicial, pero no termina de ejercer influencia sobre el Ejército.
La copresidenta, conocida por su toma de control sobre las instituciones estatales, parece estar detrás de una purga que busca consolidar su poder en un contexto de incertidumbre dado el estado de salud de su esposo y presidente Daniel Ortega, de 79 años. De acuerdo con analistas, Murillo parece estar eliminando cualquier figura que pueda cuestionar su liderazgo o el de su círculo más cercano.
El caso de Bayardo Arce no es el primero en esta ola de represión contra figuras históricas del sandinismo. Desde 2021 el régimen Ortega-Murillo ha intensificado la persecución no solo de opositores externos, sino también de excompañeros de lucha que encabezaron la revolución de 1979.
Uno de los casos más emblemáticos es el de Humberto Ortega, hermano menor del presidente y exjefe del Ejército Popular Sandinista (EPS). Humberto, falleció el año pasado en medio de un arresto domiciliario e incomunicación tras hacer declaraciones que cuestionaban a Murillo como sucesora de Daniel Ortega. Según The New York Times, su muerte en un hospital militar en Managua, tras meses de aislamiento, marcó el fin de una figura que, aunque controvertida, representaba una conexión directa con el legado revolucionario.
El enfrentamiento de Humberto Ortega con Murillo y el posterior ostracismo al que fue condenado, evidencia la intolerancia del régimen hacia cualquier voz disidente, incluso dentro de la familia presidencial.
Otro caso relevante es el de Henry Ruiz, conocido como "Modesto", otro comandante de la Dirección Nacional del FSLN, quien fue puesto bajo arresto domiciliario en marzo de 2024. Junto con Arce y Humberto Ortega, Ruiz completa el trío de exmiembros de la cúpula revolucionaria que han sido neutralizados por el régimen. Además, figuras como Dora María Téllez, Víctor Hugo Tinoco y Hugo Torres, quienes se apartaron del FSLN para formar el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), han enfrentado destinos similares.
Dora Téllez, conocida como Comandante Dos por su papel en el asalto al Palacio Nacional en 1978, fue encarcelada, torturada y desterrada en 2023, perdiendo su nacionalidad nicaragüense. Tinoco, exvicecanciller, y Hugo Torres, un guerrillero histórico que murió en prisión en 2022, también fueron víctimas de esta purga interna.
Estas detenciones no solo eliminan posibles rivales, sino que también borran del relato oficial a los héroes de la revolución, consolidando a Ortega y Murillo como los únicos protagonistas de la narrativa sandinista.
Según Dora María Téllez, ahora exiliada en España, "Rosario Murillo está haciendo limpieza" con el objetivo de eliminar cualquier figura que pueda eclipsar su liderazgo o el de su familia en un eventual proceso de sucesión. Téllez señala que el arresto de Arce y otros comandantes históricos refleja un "proceso de autodestrucción" del régimen, donde la pareja presidencial percibe incluso a sus aliados más cercanos como amenazas potenciales.
Esta purga, según Téllez, responde a la obsesión de Murillo por consolidar un "murillato" que reescriba la historia del sandinismo, presentando a Ortega como el único héroe vivo de la revolución y a ella o los hijos de la pareja como sus herederos. Analistas apuntan a la consolidación de un régimen dinástico en Nicaragua.
En tanto, el sociólogo nicaragüense Óscar René Vargas, en una entrevista con 100% Noticias, argumenta que las detenciones de figuras como Arce, Ruiz y Humberto Ortega no son señales de fortaleza, sino de "gran debilidad". Para Vargas, estas acciones reflejan el temor de la pareja presidencial a perder el control en un contexto donde la salud de Ortega se deteriora y la sucesión se vuelve una cuestión urgente.
La persecución de figuras históricas no solo elimina posibles focos de disidencia, sino que también envía un mensaje claro a las bases del Frente Sandinista para la Liberación Nacional (FSLN): nadie está por encima del poder de Ortega y Murillo.
El arresto de Bayardo Arce y las detenciones previas de figuras como Humberto Ortega, Henry Ruiz, Dora María Téllez y otras figuras que acabaron con la dictadura de Somoza en 1979 evidencian la profunda mutación que vive el poder en Nicaragua, donde además del autoritarismo parece estar en construcción un proyecto dinástico centrado en la perpetuación de Ortega y Murillo.
Somoza se ve ahora como un mero aprendiz. Mas o menos como lo que pasa en Cuba con Batista, que ya no luce tan malo. Quien lo iba a decir! Definitivamente, Diosito es un bromista inveterado. 😀