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Venezuela

La banda criminal venezolana Tren de Aragua desafía la seguridad en Sudamérica

Fundada en una cárcel de Venezuela, esta megabanda ha aprovechado el éxodo masivo de venezolanos para extender sus tentáculos a siete países.

Caracas
'Larry Changa', fundador del Tren de Aragua, detenido en Colombia en 2024
'Larry Changa', fundador del Tren de Aragua, detenido en Colombia en 2024 Policía Nacional de Colombia

El contexto venezolano, que desde 2014 se caracteriza por una migración masiva, junto a una represión de la disidencia y una crisis económica mayúscula, ha sido el caldo de cultivo para que el grupo criminal venezolano conocido como Tren de Aragua haya emergido como una de las organizaciones criminales más notorias de América Latina, con especial impacto en Sudamérica.

Fundada en una cárcel en los años en que el chavismo vivió la metamorfosis, tras la muerte de Hugo Chávez, esta megabanda ha aprovechado el éxodo masivo de venezolanos para extender sus tentáculos a siete países de América del Sur, consolidando un imperio delictivo que incluye extorsión, trata de personas y tráfico de drogas, según una completa investigación del portal especializado Insight Crime.

Según este estudio, este grupo criminal no solo ha capitalizado la migración, sino que ha evolucionado de una pandilla carcelaria a una red transnacional, aunque su cohesión se ha debilitado ante la presión de las autoridades en distintos países. En esas naciones se confirma la existencia de este grupo delictivo, un asunto que fue negado en Caracas mientras gobernó Nicolás Maduro.

El origen del Tren de Aragua se remonta a la cárcel de Tocorón, en el estado venezolano de Aragua, donde surgió alrededor de 2014 en medio del colapso del sistema penitenciario, cuando se iniciaba Maduro en el poder.

Como explica la periodista venezolana Ronna Rísquez en su libro El Tren de Aragua: La banda que revolucionó el crimen organizado en América Latina, este grupo se alimentó de la ausencia del Estado dentro de la cárcel. En sus orígenes mezcló reivindicaciones, por las precarias situaciones en las prisiones venezolanas, con actividades criminales, para luego ser un grupo delictivo a secas, con expansión internacional.

Durante el chavismo, el régimen delegó implícitamente el control de las cárceles a líderes carcelarios conocidos como "pranes", lo que permitió al Tren de Aragua fortalecerse en un entorno de impunidad y corrupción estatal. La investigación de Insight Crime, basada en tres años de trabajo de campo en múltiples países, detalla cómo el Tren de Aragua pasó de ser una estructura local a una entidad transnacional.

Liderado por figuras como Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias "Niño Guerrero", y sus co-líderes Yohan José Romero ("Johan Petrica") y Giovanny San Vicente, también conocido como "Giovanny", el grupo ha mantenido una estructura vertical basada en la lealtad y la confianza. Según Rísquez, el grupo tuvo gran capacidad de adaptabilidad, lo que le permitió expandirse más allá de Venezuela, aprovechando la diáspora de más de siete millones de venezolanos que huyeron de la crisis económica y política a partir de 2015.

En Colombia, por ejemplo, el Tren de Aragua intentó establecerse en la frontera con Venezuela alrededor de 2018, chocando con grupos como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) por el control de los pasos clandestinos conocidos como trochas. Estas rutas son clave para economías ilícitas como el contrabando de drogas, mercancías y migrantes. Insight Crime destaca que, aunque el grupo no logró dominar el narcotráfico a gran escala, expandió sus rentas criminales y encontró refugio en ciudades como Bogotá y Medellín.

En Perú, el Tren de Aragua se convirtió en el "enemigo público número uno" al mantener un perfil bajo inicial y expandirse en territorios de otras bandas. Según el informe, el grupo opera desde 2018 en ciudades como Lima, Trujillo y Arequipa, involucrándose en extorsión, sicariato y trata de personas.

Chile representa un caso paradigmático de cómo el Tren de Aragua ha alterado las dinámicas locales. Insight Crime explica que el país sudamericano carecía de grupos transnacionales similares, lo que permitió a la banda venezolana explotar vacíos en la seguridad. En ciudades como Santiago, Arica y Antofagasta, el grupo ha introducido niveles extremos de violencia, incluyendo grabaciones de asesinatos para intimidar a rivales.

El informe menciona operaciones como el tráfico de migrantes desde Chile hasta Panamá, cruzando fronteras sin mayores dificultades.

Más allá de Insight Crime, otros think tanks han analizado el impacto regional del Tren de Aragua. Por ejemplo, el International Institute for Strategic Studies (IISS), en su análisis más reciente sobre los escenarios post-Maduro, describe al grupo como parte de un ecosistema criminal venezolano que incluye megabandas urbanas, colectivos paramilitares y actores transnacionales como los colombianos ELN y disidencias de las FARC.

El IISS estima que la economía ilícita representa el 16% del Producto Interno Bruto (PIB) venezolano, y esto podría ponerse en riesgo con el giro político tras la captura y extracción de Maduro y la alineación de la presidenta interina Delcy Rodríguez con la Casa Blanca para fortalecer, de nuevo, la economía petrolera de Venezuela, apalancada en compañías internacionales, principalmente estadounidenses.

Observadores proyectan que la expansión de la actividad petrolera, con ejecutivo y técnicos estadounidenses en el terreno, debe estar precedida de un control estatal sobre los grupos armados dedicados a la delincuencia organizada.

Ronna Rísquez, en entrevistas y en su libro, subraya la resiliencia del Tren de Aragua. A pesar de la toma de la cárcel de Tocorón, su sede central, en septiembre de 2023, que privó al grupo de su bastión principal, sus líderes escaparon y mantienen reductos como minas de oro en el estado Bolívar al sur del país, en la frontera con Brasil, donde es notable la ausencia del Estado venezolano.

El año pasado, una vez que el Gobierno de EEUU colocó a la banda en su lista de organizaciones narcoterroristas, como lo hizo también con el Cartel de los Soles, Maduro lo declaró "erradicado". Sin embargo, Insight Crime desmiente esta versión.

Pese a que EEUU ha ofrecido sumas millonarias por información que conduzca a la captura de los cabecillas, la banda criminal sigue existiendo y, al tener un carácter transnacional y sus líderes estar activos, se está lejos aún de haber acabado con esta amenaza que va mucho más allá de Venezuela.

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1 comentario

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El grupo no solo fue negado por Caracas. Sino por muchos demócratas en estados unidos.