La estrategia seguida por el régimen de Nicolás Maduro de acudir ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), buscando aval en su propósito de quitarle la nacionalidad venezolana al referente opositor Leopoldo López, es una señal para observadores y defensores de derechos humanos de que podría replicarse en Caracas lo que se viene implementado por la dictadura de Nicaragua.
La medida de acudir ante el TSJ, un órgano que ha demostrado sobradamente su anuencia con el poder que encabeza Maduro, fue anunciada por el Gobierno de Caracas este 25 de octubre, y de inmediato desató una ola de comentarios y críticas. En general, en las discusiones en redes sociales, se teme que Maduro buscará emular el modelo del mandatario Daniel Ortega y de su esposa y copresidenta, Rosario Murillo, en Nicaragua, donde cientos de opositores han sido despojados de su ciudadanía como castigo político.
Leopoldo López, quien reside en España desde 2020 tras años de arresto domiciliario y prisión, respondió a la solicitud de Maduro con un mensaje desafiante en X: "Maduro quiere quitarme mi nacionalidad por decir lo que todos los venezolanos piensan y quieren: libertad. No me callarán". Su caso, que contradice el Artículo 35 de la Constitución vigente en Venezuela que prohíbe la revocación de la nacionalidad a quienes nacieron en el país, no se percibe como un caso aislado.
La solicitud de aval para proceder contra López la llevó el Gobierno ante el mismo TSJ que dictaminó el triunfo electoral de Maduro tras las elecciones del 28 de julio del año pasado sin que a la fecha ni este órgano judicial ni el Consejo Supremo Electoral hayan mostrado actas electorales o resultados desagregados y verificables que corroboren esta narrativa.
"El TSJ no es un árbitro imparcial, sino un instrumento del Ejecutivo", comentó a DIARIO DE CUBA desde Chile el exjuez venezolano Luis Manuel Marcano, quien está exiliado en Chile, víctima de la persecución política.
Oscar Murillo, coordinador general de la ONG Provea, la más antigua en derechos humanos del país, dijo a DIARIO DE CUBA que esta acción "no solo es arbitraria, sino violatoria de la Constitución. Se inscribe en una estrategia totalitaria que tiene a Nicaragua como ejemplo, acelerada tras el 28J de 2024".
Murillo advierte que la permanencia de Maduro en el poder tras cuestionados comicios ha intensificado una "maquinaria represiva" que genera "terror generalizado" entre los venezolanos.
Entretanto, el paralelismo con Nicaragua en el caso de Leopoldo López es inescapable. Desde 2018, Ortega y Murillo han despojado de su nacionalidad a más de 300 opositores, incluidos periodistas, activistas y políticos, enviándolos al exilio bajo amenaza de prisión. Un caso emblemático fue el del arzobispo Rolando Álvarez, condenado a 26 años en 2023 y desnacionalizado por negarse a abandonar el país.
Víctor Amaya, periodista y director de Tal Cual, subrayó en Caracas que "despojar a López de su nacionalidad es un mensaje claro: el chavismo no tolerará voces disidentes, ni siquiera desde el exilio".
Amaya también señaló que esta medida podría extenderse a otros opositores como María Corina Machado, quien tiene diversas acusaciones en su contra por parte del chavismo.
DIARIO DE CUBA ha conocido varios casos de activistas de la sociedad civil y periodistas cuyos pasaportes han sido anulados y se les ha bloqueado el acceso a solicitar un nuevo, con lo cual técnicamente carecen de un documento de identidad venezolanos estando fuera del país. Sin embargo, en general los afectados prefieren no denunciar públicamente. Ahora se teme que tras el caso de Leopoldo López se lleve adelante un proceso orquestado desde el poder para usar la revocación de nacionalidad como elemento de coerción.
Se espera una decisión del TSJ favorable que allane el camino a la implementación por parte del chavismo.
Leopoldo López, quien lideró protestas masivas en 2014, sigue siendo un símbolo de resistencia, pero en la comunidad internacional, ya que su exilio ha debilitado su influencia directa en la dinámica política dentro de Venezuela.
Organizaciones como Amnistía Internacional han alertado sobre "un riesgo creciente de apatridia" si el modelo nicaragüense se consolida en países como Cuba o Venezuela.
López llamó por redes sociales a respaldar todas las vías necesarias para poner fin a la dictadura de Maduro. Aunque aclaró el referente político exiliado que las vías debían estar en el marco de la Constitución, el chavismo lo acusó de apoyar una intervención armada extranjera o incluso un llamado a que el gobernante fuese asesinado.
Según reseña de Infobae, López, desde su exilio en España, dio su respaldo a "todas las vías necesarias, siempre legítimas, pacíficas y constitucionales, para poner fin a la dictadura de Nicolás Maduro y avanzar hacia una transición democrática encabezada por Edmundo González Urrutia con el respaldo de María Corina Machado".
Exiliado como López en Madrid, el candidato presidencial de la oposición en 2024 y ganador de los comicios según las papeletas mostradas por el comando opositor, Edmundo González Urrutia condenó lo sucedido con el fundador del partido Voluntad Popular.
González Urrutia publicó en redes sociales este mensaje: "La reciente amenaza contra Leopoldo López forma parte de una práctica cada vez más común en los regímenes autoritarios de la región" y luego señaló que "privar a un ciudadano de su nacionalidad por motivos políticos vulnera los principios más básicos del Derecho Internacional".
----MADURO, GO HOME---A quien hay que retirarle la ciudadanía venezolana es a Maduro; él nació en Colombia, no es venezolano por nacimiento, por tanto, no le corresponde la ciudadanía, mucho menos la presidencia venezolana.
Tanto Nicaragua como Venezuela , están siguiendo el mismo patrón que les enseñó la dictadura cubana y ahora quieren retirarle la ciudadania a algunos destacados opositores de estas naciones , aunque la dictadura cubana los sobrepasa por "la clásica milla". Hay cientos de cubanos que le han retirado la ciudadanía por ser "personas no gratas" para una dictadura. Te circulan de tal forma ,que no puedes ni asomarte a la Aduana cubana. La despretigiada ONU, la Unión Europea y otros" deberían poner más empeño en condenar estos viles actos por el solo hecho ,deleznable, por cierto , de que un "Don Juán de los palotes" cualquiera dicte en nuestra isla , quien es o no cubano! ¡Qué contradicción! Ojalá estos actos vandálicos se reflejen en las votaciones en la ONU y dondequiera que la dictadura cubana se ponga ,como siempre hace la piel de cordero para disimular sus verdaderas entrañas de lobo feroz".
La tipa de la foto parece estar disfrazada para Halloween. Si se me aparece cuando estoy durmiendo salgo corriendo de miedo. ¡BuAyAyAy que miedo! ¡Que estómago tiene el borracho que aparece a su lado para acostarse con ese gargajo de mujer!
Buen imbécil Maburro, porque Leopoldo llevaba años guardado en el baúl de los recuerdos, prácticamente nadie se acordaba de él.