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América Latina

Sheinbaum y Petro convocarán a la izquierda regional sin protagonismo de Lula da Silva y Boric

Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro están unidos desde los años en que el presidente colombiano era guerrillero del M19 y la mandataria mexicana era colaboradora de este grupo insurgente.

Brasilia
Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro.
Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro. Presidencia de Colombia

Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro, unidos desde los años en que el presidente colombiano era guerrillero del M19 y la mandataria mexicana colaboradora de este grupo insurgente, anunciaron el II Congreso Panamericano, su apuesta común por reconvocar a la izquierda latinoamericana, con las llamativas ausencias de Luiz Inácio Lula da Silva y Gabriel Boric.

La cercanía entre Petro y Sheinbaum y el pasado común, que era un asunto desconocido, se hizo público durante la visita del primer presidente de izquierdas a México para la toma de posesión de la primera mujer en tomar las riendas del Estado mexicano en toda su historia. "El M-19 ha dado dos presidentes en América Latina", señaló Petro el 1 de octubre del año pasado, cuando Sheinbaum juraba como mandataria para suceder en el poder a su padrino político, Andrés Manuel López Obrador.

Petro se refería a él como presidente y a Sheinbaum, al recordar que "en su juventud primera", ella "fue colaboradora y militante del M-19 en México", país que dio cobijo a muchos guerrilleros colombianos exiliados.

Esta complicidad y cercanía, en este 2025, se ha manifestado ya con trascendencia en la región de América Latina y el Caribe.

Tras un primer y deslucido Congreso Panamericano, celebrado en Bogotá a fines del año pasado, que ocurrió "sin pena ni gloria", a juicio de observadores, México ha tomado la batuta para un segundo congreso de alto nivel, que, según la edición mexicana de El País, busca ser una contracara al auge y cercanía que mantienen figuras conservadoras de la región como los mandatarios Javier Milei (Argentina) y Nayib Bukele (El Salvador), así como el mandatario brasileño Jair Bolsonaro.

Entre el 1 de agosto y el 3 de agosto se celebrará lo que promete ser un ambicioso encuentro progresista. Para observadores ha terminado siendo noticia no solo la convocatoria pública de este evento si no la omisión de figuras como los mandatarios de izquierdas Lula da Silva (Brasil) y Gabriel Boric (Chile). Estas ausencias, al menos en los anuncios iniciales del segundo congreso, plantea preguntas sobre la cohesión y el liderazgo del movimiento progresista en la región.

El Congreso Panamericano tiene como objetivo principal articular una respuesta progresista a la creciente influencia conservadora, particularmente a través de eventos como la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC). Según el comunicado oficial del evento, "a medida que los movimientos autoritarios ganan terreno en las Américas —desde las campañas de negación de elecciones hasta la expansión de instituciones como la CPAC—, el Congreso Panamericano surge como un contrapeso crucial".

El evento contará con la participación, entre otros, del exvicepresidente boliviano Álvaro García Linera, el exjefe del Banco Central de Ecuador Andrés Arauz, la senadora colombiana María José Pizarro y la congresista estadounidense de origen palestino Rashida Tlaib. Sin embargo, la ausencia de líderes de la talla de Lula y Boric en los anuncios oficiales ha generado especulaciones sobre la dinámica de liderazgo dentro de la izquierda latinoamericana.

La relación entre Sheinbaum y Petro se ha fortalecido en los últimos meses, con reuniones bilaterales y llamadas telefónicas que abordan temas como la migración, la descarbonización y la interconexión eléctrica con energías limpias. "Colombia y México trabajan en una América Latina más unida", afirmó la Presidencia colombiana tras un encuentro de Sheinbaum con Petro.

En Brasilia, un funcionario diplomático de segundo nivel consultado por DIARIO DE CUBA restó importancia a la omisión del presidente brasileño en el anuncio del lanzamiento del evento y achacó a una sobrecargada agenda internacional, con una estrategia global de Lula da Silva, la eventual ausencia de este en Ciudad de México.

Históricamente, en una suerte de guerra subterránea, México y Brasil ha sostenido una disputa sobre la influencia geopolítica de uno y otro país en América Latina. En este tercer periodo, ciertamente, Lula da Silva ha apostado a posicionar a su país como referente en diversos foros globales.

El septuagenario mandatario de Brasil, referente de la izquierda de su país y en América Latina, solo ha coincidido con Sheinbaum en reuniones internacionales, sin realizar una visita de Estado como tal a territorio mexicano.

Andrew Selee, director del Migration Policy Institute, señala que la ausencia de Lula da Silva y Boric, en los anuncios de este segundo congreso, podría reflejar una división tácita en la izquierda latinoamericana. Tampoco se anuncia presencia o representación de los regímenes dictatoriales de izquierda que existen en la región: Cuba, Nicaragua y Venezuela.

"Sheinbaum y Petro están tratando de construir un eje más radical y confrontacional, mientras que Lula y Boric representan un enfoque más pragmático y conciliador, especialmente en sus relaciones con Estados Unidos y Europa", sostiene Selee.

El Congreso Panamericano no está exento de críticas. "Es un esfuerzo loable, pero corre el riesgo de convertirse en un ejercicio retórico si no se traduce en políticas coordinadas", advierte Natalia Springer, analista política colombiana, en una columna publicada por el portal La Política Online.

Otro punto cuestionado es la percepción de que el evento está diseñado para reforzar el liderazgo personal de Sheinbaum y Petro más que para construir una coalición verdaderamente inclusiva. "Sheinbaum está utilizando el congreso para proyectarse como la heredera de la izquierda latinoamericana, pero sin el carisma de López Obrador o la experiencia de Lula da Silva, enfrenta un reto enorme para unir a una región tan diversa", opina Carlos Malamud, investigador principal del Real Instituto Elcano en Madrid.

Finalmente, Malamud destaca que la ausencia de Boric, un presidente joven que podría conectar con nuevas generaciones, es una oportunidad perdida para revitalizar el mensaje progresista en la región.

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