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Colombia

Intrigas, rivalidades y tres cancilleres en menos de tres años de Petro presidente

La canciller Laura Sarabia, otrora mano derecha del mandatario, ha sido la última baja en una de las instituciones gubernamentales donde más se evidencian las irregularidades de gestión.

Caracas
Gustavo Petro y su entonces canciller, Laura Sarabia.
Gustavo Petro y su entonces canciller, Laura Sarabia. Presidencia de Colombia

Gustavo Petro tiene ante sí adversidades de diverso tipo, cuando restan apenas 13 meses para que concluya su presidencia. Pero en la estratégica Cancillería de Colombia es tal vez en donde se evidencian más abiertamente las rencillas, rivalidades e irregularidades de su gestión, al punto de haber tenido ya tres exministros, al sumarse la salida de Laura Sarabia, otrora mano derecha del mandatario.

Tal como la ha descrito el portal colombiano La Silla Vacía, con apenas 31 años Sarabia simboliza el ascenso, auge y declive del poder durante la presidencia de Petro. De ser su secretaria, la ahora excanciller fue pasando por diversas posiciones gubernamentales en lo que podría catalogarse como el primer anillo de confianza del presidente izquierdista, quien asumió el poder en agosto de 2022 en medio de grandes expectativas de cambio social y nueva institucionalidad para Colombia.

"La codicia es la enemiga de la revolución y de la vida", escribió Petro en forma de despedida a Sarabia, una funcionaria a la que llenó de poder para luego despojarla, poco a poco, de influencia, decisión y confianza. Su salida no solo refleja una ruptura en el círculo más cercano a Petro, sino que puso de nuevo al desnudo una trama de irregularidades en torno a la fabricación de pasaportes para los colombianos, en decisiones que ha terminado tomando el propio presidente.

El pasado 3 de julio Sarabia anunció su dimisión en una carta pública cargada de un tono respetuoso pero crítico, en la que señaló que "en los últimos días se han tomado decisiones que no comparto y que, por coherencia personal y respeto institucional, no puedo acompañar". La exasistente del mandatario enfrentó severas críticas al ser nombrada canciller a inicios de este año, pese a no tener ni la preparación académica ni la experticia profesional para una posición tan estratégica.

Tal como plantean observadores, la separación de Sarabia del Gobierno de Petro representa una nueva tormenta política para el antiguo guerrillero del M19, quien también tuvo una calamitosa gestión como alcalde de Bogotá. La renuncia de su otrora mano derecha, ha puesto en evidencia las profundas fracturas internas y la incapacidad de la Administración para manejar de manera efectiva uno de los temas más sensibles de su gestión, como es la producción de pasaportes para los ciudadanos colombianos.

Este episodio, que marca la salida de la tercera canciller en menos de tres años, no solo refleja tensiones en el círculo cercano del mandatario, sino que también expone una gestión errática que amenaza con dejar a Colombia en una posición vulnerable, ya que el país podría enfrentar dificultades para identificar a sus ciudadanos en sus desplazamientos por el exterior.

Sarabia, quien asumió el cargo en enero de 2025 tras ocupar roles clave como jefa de Gabinete y directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (DAPRE), había propuesto extender el contrato con la empresa Thomas Greg & Sons, encargada de producir los pasaportes en Colombia durante la última década.

El argumento de la ahora exministra era pragmático. La Imprenta Nacional, que el Gobierno de Petro ha buscado posicionar para esta tarea, no estaba en capacidad para asumir la producción antes del vencimiento del contrato actual el 31 de agosto de 2025.

Pese a que esta decisión fue tomada por Sarabia, el presidente Petro y su nuevo jefe de despacho, Alfredo Saade, anunciaron un acuerdo con la Casa de la Moneda de Portugal para asumir la producción de pasaportes a partir de septiembre, desautorizando públicamente a la todavía canciller.

En una entrevista con la revista Cambio, Sarabia advirtió que "si se sigue la ruta trazada por Alfredo Saade, es seguro que cuando el contrato con Thomas Greg & Sons se acabe, los colombianos van a quedarse sin pasaportes".

La salida de Sarabia no es un hecho aislado, sino el tercer capítulo de una serie de crisis en la Cancillería bajo el Gobierno de Petro. El primer canciller, Álvaro Leyva, fue suspendido por la Procuraduría General en 2024 tras irregularidades en una licitación para la producción de pasaportes, que él mismo declaró desierta argumentando falta de competencia.

Más recientemente, Petro acusó a Leyva de liderar un supuesto complot para derrocarlo usando sus influencias internacionales, un caso que aún está bajo investigación.

El segundo canciller, Luis Gilberto Murillo, también renunció, aunque su salida fue menos mediática y no estuvo directamente vinculada al tema de los pasaportes, pero le tocó lidiar con la crisis poselectoral en Venezuela y Petro en varias ocasiones desdijo sus posiciones públicas.

Este patrón de inestabilidad, con tres cancilleres en menos de tres años, refleja una gestión caótica en un ministerio clave para la gestión gubernamental de cualquier país. La Cancillería, que debería ser un pilar de estabilidad para manejar la política exterior del Estado se ha convertido en un escenario de pugnas internas y decisiones contradictorias, lo que pone en entredicho la capacidad de Petro para liderar un equipo cohesionado.

La insistencia de Petro en nacionalizar la producción de pasaportes, aunque ideológicamente alineada con su visión de fortalecer el control estatal, ignora las realidades prácticas. Los pasaportes son documentos de alta seguridad que requieren tecnología avanzada y certificaciones internacionales, y la Imprenta Nacional de Colombia aún no cuenta con la capacidad para cumplir con estos estándares.

Tampoco la opción de proseguir con la firma Thomas Greg & Sons está exenta de polémica, tal como lo reflejan medios colombianos.

En su momento como canciller, Leyva diseñó condiciones que favorecían a Thomas Greg & Sons, empresa que ha producido pasaportes durante 17 años, limitando la competencia al exigir condiciones difíciles de cumplir. Esto llevó a declarar desierta la licitación y provocó una demanda millonaria de la firma de origen británico. La Procuraduría suspendió a Leyva como canciller en enero de 2024 por posibles violaciones a la contratación estatal.

La renuncia de Sarabia y la crisis de los pasaportes tienen un impacto devastador en la imagen del Gobierno de Petro, que ya enfrenta críticas por su inestabilidad ministerial —con más de 50 cambios de gabinete en menos de tres años— y tensiones diplomáticas, especialmente con EEUU. La salida de una figura tan cercana al presidente, descrita por él mismo como una "hormiguita organizadora" vital para su campaña y gobierno, evidencia una fractura en su círculo de confianza y refuerza la imagen de un Ejecutivo fragmentado en la recta final de su gestión.

Finalmente, en junio último el presidente de izquierdas tuvo su peor valoración desde que llegó al poder en agosto de 2022. El mes pasado, la reconocida firma de sondeos de opinión pública Invamer dio cuenta de la agudización en la desaprobación de Petro. Según los resultados, el porcentaje de ciudadanos que desaprueban su gestión pasó del 57% en abril al 64% en junio. Paralelamente, la aprobación del mandatario cayó del 37% al 29%, alcanzando así uno de sus puntos más bajos desde el inicio de su mandato.

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