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Colombia

Petro se juega de nuevo la carta del Vaticano en un último intento de destrabar diálogo con ELN

No es la primera vez que el presidente de Colombia trata de involucrar a la Santa Sede en lo que ha devenido un atolladero político para su gestión.

Caracas
Gustavo Petro y León XIV.
Gustavo Petro y León XIV. Gustavo Petro / X

No es la primera vez que el presidente de Colombia, Gustavo Petro, aprovecha una visita a Roma y reuniones de alto nivel en el Vaticano para tratar de involucrar a la Santa Sede en lo que ha devenido un atolladero político para su gestión. Ante la falta de resultados palpables de su política de "paz total", de nuevo asoma la opción de involucrar a la Iglesia Católica en los diálogos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

De alguna manera se repite la historia de enero de 2024, reseñada entonces por DIARIO DE CUBA, cuando Petro estuvo con el entonces papa Francisco y el cardenal Pietro Parolin, encargado de la política exterior vaticana durante el papado del jesuita argentino. Aunque han cambiado ahora sus interlocutores en Roma, el presidente izquierdista sigue apostando a poder alcanzar algún acuerdo con el ELN.

A través de un vídeo en sus redes sociales, Petro adelantó este 19 de mayo que su Gobierno se encuentra evaluando la posibilidad de descongelar los diálogos de paz con el ELN, la otrora guerrilla izquierdista devenida hoy en grupo criminal transnacional, de acuerdo con el portal especializado Insight Crime.

Como en enero de 2024, Petro señaló que ha explorado que el Vaticano sea la sede de esos eventuales reencuentros en una mesa de diálogo y negociación. Esta declaración la hizo el mandatario desde Roma tras reunirse con el papa León XIV, en el marco de la ceremonia religiosa por el inicio de su pontificado.

El portal oficial del Vaticano informó que luego de la audiencia con León XIV, Petro se reunió con el arzobispo británico Paul Richard Gallaher, secretario para las Relaciones con los Estados, quien coincidió con el mandatario colombiano en destacar la "colaboración positiva y duradera entre la iglesia y el Estado en apoyo de los procesos de paz y reconciliación".

Sin embargo, al igual que en enero del año pasado, ni la Santa Sede ni el ELN reaccionaron públicamente para aceptar o descartar la propuesta de Petro. De esta forma siguen de facto suspendidas las conversaciones con este grupo insurgente, que por décadas ha sido renuente a negociar con distintos gobiernos colombianos la deposición de las armas, a diferencia de la otra guerrilla histórica (FARC), que selló un acuerdo con el presidente Juan Manuel Santos en La Habana, en 2016.

Un Petro que deberá entregar el poder en 2026 ha optado por poner toda la carne en el asador, apuntando a que su propuesta de "paz total" arroje algún resultado palpable el año próximo, cuando se cumplirá una década de lo que fue un acuerdo de paz histórico en América Latina entre un Gobierno conservador, como el de Santos, y lo que hasta entonces era la guerrilla activa más longeva de la región.

Petro ha tenido tropiezos de todo tipo. Desde la falta de voluntad del ELN por el carácter de organización criminal mercantil que tiene ahora la guerrilla, hasta la fragmentación que tiene este grupo y a lo que se suman las llamadas disidencias de las FARC, grupos en armas que no se acogieron al acuerdo de 2016 y siguen controlando territorios y economía informal en diversos puntos, pero en especial hacia la costa del Pacífico y en los límites con Venezuela.

En enero de este año, Petro suspendió las negociaciones para su política de "paz total" con el ELN, en respuesta a los cruentos enfrentamientos que esta organización sostenía en el Catatumbo con el Frente 33, una de las disidencias de las FARC.

Dado que este proceso ha tenido varios meses congelado, y con Petro haciendo duros señalamientos públicos al ELN, no dejó de sorprender a observadores la inesperada propuesta desde Roma del presidente izquierdista. Petro planteó dar una "segunda oportunidad" al grupo armado al margen de la ley para alcanzar "la paz".

No obstante, Petro fustigó en su vídeo a la actual comandancia del ELN, que según él se olvidó de "sus principios revolucionarios" y que "sacerdotes católicos dirigieron sus filas", en alusión a Camilo Torres y los españoles Domingo Larín, Manuel Pérez y José Antonio Jiménez, que abandonaron los hábitos para unirse al grupo guerrillero en los años 60.

El presidente recordó la teoría del "amor eficaz", defendida por Torres, y lamentó que los militantes actuales del ELN están "matando a los pobres", porque "las banderas del cambio y la transformación las cambiaron por las banderas de los traquetos mexicanos", para poner de relieve las relaciones de la otrora guerrilla con carteles trasnacionales de la droga.

Justamente, en la nueva dinámica que envuelve al ELN, según Insight Crime, resulta provechosa la cercanía con el Gobierno de Nicolás Maduro, gracias a la cual disfrutan de una suerte de retaguardia dentro de territorio venezolano, con las fuerzas militares de Venezuela o bien actuando en complicidad o bien haciéndose de la vista gorda, como lo documentó un informe de Human Rights Watch.

Entretanto, no han cesado los enfrentamientos entre el ELN y el Frente 33 de la disidencia de las FARC por el control de la estratégica región del Catatumbo, fronteriza con Venezuela. Estos hechos de violencia, según el Gobierno de Petro iniciados por el ELN, han dejado a la fecha 117 muertos y causado el desplazamiento de alrededor de 64.000 personas.

Fue precisamente este recrudecimiento de la violencia, que marcó un punto álgido el pasado enero, y la crisis humanitaria detonada, lo que llevó a Petro a suspender las conversaciones de paz con la organización.

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