En medio de la lucha fratricida sostenida entre los sectores de la izquierda boliviana, el expresidente Evo Morales acusó al Gobierno de Luis Arce, antes aliado, de ocupar las embajadas de Cuba, México y Venezuela, "al parecer usando operadores de empresas telefónicas ENTEL y TIGO, con el fin de detenerme al creer que me encuentro en una de ellas", escribió en su perfil de X.
En tal sentido, Morales afirmó que este gesto "confirma que el Gobierno actual es derechista y servil a EEUU", toda vez que estas "ocupaciones" violan "los acuerdos, pactos, convenciones y principios diplomáticos", dijo.
"El presidente y sus ministros dicen ser de izquierda, pero invaden embajadas de gobiernos de izquierda, socialistas y populares. Si son de izquierda, ¿por qué no van a la embajada de EEUU en La Paz para ver la conspiración permanentemente contra los líderes y organizaciones indígenas y populares?", cuestionó Morales.
La embajada en Bolivia es una de las catalogadas como de primer nivel por el Ministerio de Relaciones Exteriores del régimen cubano, y la embajadora actual es la exministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Elba Rosa Pérez Montoya.
Así, en más de una ocasión La Habana ha intentado mediar, sin éxito, en la lucha sostenida entre Morales y Arce, toda vez que, de perder la izquierda las elecciones presidenciales del próximo agosto, como parece previsible, el régimen perdería a uno de sus principales aliados regionales.
"La falta de entendimiento entre Morales y Arce al final ha terminado en una guerra fratricida inviabilizando a ambos. Arce con la fuerza del Estado ha podido prácticamente neutralizar a Morales. Pero, a su vez, Morales se ha puesto como opositor del mal Gobierno de Arce", dijo a France 24 el analista político Vladimir Peña.
Para este analista, "el aniquilamiento político" de Arce y Morales ha forzado un recambio del MAS, quien baraja como candidato al líder del Senado, politólogo y dirigente cocalero Andrónico Rodríguez, de 36 años, quien en diversas encuestas figura con un respaldo alto, que supera al de los precandidatos opositores.
"Evo y Arce han jugado a la irracionalidad política y la izquierda internacional está alentando a Andrónico", opinó Peña, en alusión a que Rodríguez se reunió recientemente en España con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y con los líderes de la formación izquierdista Podemos.
Así, Morales está inhabilitado para ser candidato presidencial en las elecciones de 2025 debido a un fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional, emitido en diciembre de 2023, que establece que la reelección indefinida no es un derecho humano y, por lo tanto, no puede ser invocada para justificar nuevas postulaciones presidenciales consecutivas.
Pese a esta inhabilitación, Morales ha anunciado su candidatura más de una vez, incluso llegó a hacerlo a través del partido político Frente para la Victoria (FPV), un "clan familiar cuyo negocio es la personería jurídica". Este movimiento deja entrever la desesperación de Morales por regresar el poder en Bolivia, algo que parece muy difícil de lograr, pues el expresidente enfrenta graves acusaciones por un caso de trata de personas y otros delitos.
Si en 2024 el clima político en Bolivia apuntaba a una fuerte polarización entre Arce y Morales, incluso con riesgo de violencia, en los primeros meses de este 2025 se consolidó una nueva realidad político e institucional. Es Arce quien controla al MAS y, como hizo Morales en el pasado, ha colocado la maquinaria oficialista al servicio de su relección. Este contexto marcaría, según varios analistas, "el ocaso político de Evo Morales".
A Evo hay que guindarlo por las patas como a Musolini.
Evo Morales es un cadáver político que se niega a ser enterrado, aparte de Zapatero y Podemos están muertos y enterrados en la política Española y no deciden nada en España y mucho menos en Bolivia.