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Estados Unidos

Argentina elimina casi del todo el control de 14 años sobre la compra de dólares

'Hoy pudimos sacar la última espina que nos infligía un dolor profundo, una aberración que nunca debería haber existido', dice Javier Milei.

Buenos Aires
Operaciones con dólares en una entidad bancaria.
Operaciones con dólares en una entidad bancaria. Hosteltur

Argentina abrió el lunes 14 de abril el cepo cambiario, como se denomina la maraña de restricciones para comprar dólares que durante casi 14 años ha intentado, sin suerte, contener el apetito de los argentinos por la divisa estadounidense y que se volvió una pesadilla para el funcionamiento de la segunda mayor economía de Suramérica.

"Hoy pudimos sacar la última espina que nos infligía un dolor profundo: nos deshicimos del 'cepo' cambiario, una aberración que nunca debería haber existido", dijo el presidente argentino, Javier Milei, al anunciar el fin de la mayoría de las restricciones cambiarias, citó la agencia de noticias EFE.

La génesis del cepo se remonta a octubre de 2011, cuando el entonces Gobierno de Cristina Fernández (2007-2015) impuso las primeras restricciones para intentar contener la fuga de divisas. En lo adelante, para comprar dólares en un banco la operación debía ser antes autorizada por el fisco.

Con el correr de los años, el control se endureció: se restringió el acceso a divisas para viajes y transferencias al exterior, se aplicaron fuertes impuestos adicionales para compras con tarjeta en el extranjero y se multiplicaron los requisitos para comprar dólares. Por ejemplo, los beneficiarios de ayudas sociales quedaron inhabilitados para adquirir divisas.

El monto máximo de compra por mes para aquellas personas que cumplieran los requisitos quedó reducido a 200 dólares, con la imposición de una tasa adicional del 30%.

Las empresas también sufrieron las restricciones: trabas para hacer transferencias al exterior y pagar importaciones, imposibilidad de girar utilidades a las casas matrices y tipos de cambio especiales para liquidar exportaciones, entre otras.

Las restricciones fueron un factor de distorsión en la economía, que desincentivó la inversión y la producción, complicó el comercio exterior y generó más especulación.

Tras su llegada a la Presidencia, a finales de 2015, Mauricio Macri levantó muchas de las restricciones, pero en 2019, último año de su mandato, las restableció en medio de una fuerte fuga de capitales.

Los controles cambiarios se profundizaron durante el Gobierno del peronista Alberto Fernández (2019-2023) y Milei llegó a la Presidencia a finales de 2023 tras una campaña basada en la promesa de acabar con el cepo, entre otras.

Argentina es una economía bimonetaria de hecho, en la que, si bien hay una moneda propia (el peso), es el precio del dólar el que determina las decisiones cotidianas de inversores, empresas y familias, una obsesión forjada al calor de las recurrentes crisis financieras del país suramericano.

Desde hace décadas, los argentinos se refugian en el dólar para cuidar lo que ahorran. La imposición del cepo, lejos de desarticular esta costumbre, provocó fue el florecimiento del mercado informal (el denominado dólar blue) y la invención de sofisticados mecanismos financieros para hacerse con la divisa.

Las diferencias de cotización entre el tipo de cambio oficial y los alternativos llegaron a rozar el 150%, un fenómeno conocido como "brecha cambiaria", muy nocivo para la economía.

De acuerdo con el reporte de BBC Mundo, ahora el Gobierno levantó los controles sobre la adquisición de divisas por parte de las personas, permitiendo la compra libre de dólares, sin topes ni impuestos, a través de los sitios de los bancos.

También se permitirá que las empresas puedan enviar al exterior sus utilidades generadas a partir de 2025.

Para fortalecer al Banco Central antes de liberar el cepo, Milei firmó un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 20.000 millones de dólares, de los cuales esta semana llegarán 12.000 millones (el 60%, un desembolso inicial inédito para ese organismo).

De esta forma, Argentina, que ya era el país que más le debía al FMI, amasará una deuda total de 64.000 millones con ese organismo. Sin embargo, el Gobierno sostiene que este nuevo préstamo era necesario.

"El presente acuerdo lo que busca es restaurar el activo del Banco Central y con ello su patrimonio, para que de este modo la inflación sea solo un mal recuerdo del pasado", señaló en un discurso Milei.

Según lo acordado entre el Gobierno y el FMI, el dólar "flotará" entre dos bandas de 1.000 y 1.400 pesos argentinos. Si baja o sube por fuera de esos límites, las autoridades del Banco Central pueden intervenir para modificar su cotización.

El lunes, las acciones argentinas en Wall Street tuvieron un fuerte repunte de más del 13%, y en la bolsa local el índice Merval escaló un 2,3% en pesos y un 10,9% en dólares, según el diario económico Ámbito Financiero.

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