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Emigración

Más de medio millón de personas cruzaron el Tapón de Darién en 2023 y el 63% fueron venezolanos

Los esfuerzos de Colombia y Panamá no han logrado frenar los asesinatos, violaciones y otros crímenes contra los migrantes.

Caracas
Una niña migrante en el Tapón de Darién.
Una niña migrante en el Tapón de Darién. El Colombiano

El peligroso e inhóspito Tapón de Darién, entre Colombia y Panamá, ha devenido en el principal corredor migratorio de la región. Entre 2020 y 2023 la cifra de migrantes cruzando a pie esta selva se ha multiplicado por 60, para cerrar el año pasado con una cifra sin precedentes de más de medio millón de personas, de las cuales una quinta parte fueron niños y adolescentes.

De acuerdo con las cifras oficiales de las autoridades de Panamá, en 2020 apenas 8.594 migrantes cruzaron la selva que separa a Colombia y Panamá. Al año siguiente el fenómeno se multiplicó al sumar 133.726 personas, en 2022 fueron 248.283 y un año más tarde esa cifra, de por sí reveladora de una crisis de envergadura, sencillamente se duplicó para totalizar 520.085.

Del poco más de medio millón de personas que se arriesgaron a cruzar la selva, ampliamente dominada por bandas criminales que extorsionan o abusan incluso sexualmente de las personas en situación de vulnerabilidad, el año pasado 120.000 niños y adolescentes fueron contabilizados por el Gobierno de Panamá.

Los migrantes, provenientes principalmente de América del Sur, pero también de otros continentes, tienen en el Darién el primer escollo en una travesía que se trazan con el objetivo de alcanzar el territorio estadounidense. Después de esta selva los migrantes deben atravesar varios países centroamericanos y la totalidad del territorio de México.

328.667 venezolanos, 57.222 ecuatorianos, 46.558 haitianos y 25.344 chinos constituyeron "las nacionalidades más recurrentes en cruzar" durante el año pasado, de acuerdo el Ministerio de Seguridad Pública panameño. La presencia de cubanos disminuyó de forma significativa a partir de 2022.

"Seguimos haciendo un llamado a los estados de las Américas para que implementen medidas de protección de derechos humanos de personas migrantes en la región", recalcó la activista venezolana Carolina Jiménez, quien encabeza la no gubernamental Oficina en Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés).

Jiménez ha llamado la atención en particular sobre el éxodo masivo que se está registrando desde Venezuela, en respuesta a la crisis humanitaria, profundizada en 2023, y a la falta de salidas democráticas en medio de lo que analistas estiman ha sido un proceso de estabilización de la dictadura de Nicolás Maduro.

Las encuestas revelan que los venezolanos no solo tienen problemas serios en acceder a servicios básicos, así como una situación de insatisfacción en materia de salud y alimentación, sino que también se ha extendido la desesperanza por la falta de perspectivas de cambio.

Para la defensora venezolana de Derechos Humanos resulta escandaloso que el 63% del total de migrantes que atravesaron a pie el Darién en 2023 hayan sido venezolanos. Los 328.667 venezolanos representan, además, el 1% del total de la población de Venezuela.

"Veamos la magnitud del dato: algo más del 1% de toda la población de Venezuela cruzó una selva inhóspita en un año, se trata de una migración forzada. Qué tragedia", comentó la presidenta de WOLA al ser consultada por DIARIO DE CUBA sobre este tema.

Entretanto, sin estar entre los primeros lugares, en volumen, diversos medios se hicieron eco del aumento elevado de migrantes colombianos cruzando por el Darién el año pasado. Un 700% se elevó el volumen de nacionales de Colombia, quienes en su mayoría manifiestan huir de la violencia estructural que padece el país, así como del crecimiento de las bandas criminales y su impacto en la vida cotidiana.

"Múltiples factores interconectados, que van desde el acceso limitado a los derechos fundamentales y los servicios esenciales hasta el impacto de la violencia y la inseguridad, siguen empujando a las personas a situaciones de desplazamiento", afirmó José Samaniego, director de la Agencia de la ONU para los Refugiados en las Américas, al evaluar lo que rodea al enorme tránsito migratorio a través del Darién.

De acuerdo con un reporte de Crisis Group difundido a fines de 2023, las ganancias ilícitas se han disparado a medida que aumenta el flujo de migrantes, y gran parte del dinero va a parar al crimen organizado, que ha encontrado una actividad muy lucrativa en el tráfico de migrantes.

Entretanto, los esfuerzos de Colombia y Panamá para impedir el flujo de personas o debilitar el control de los grupos delictivos no han logrado hasta ahora frenar los asesinatos, violaciones y otros crímenes contra los migrantes.

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