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Venezuela

Venezuela: el largo camino que le espera a Bachelet

En el imaginario de muchos venezolanos, tanto opositores como chavistas, prevalecen aún las imágenes de su cercanía con Chávez y Fidel Castro.

Barquisimeto

Es posiblemente un error dar por sentado de que la visita a Venezuela de Michelle Bachelet cierra o concluye algo. En realidad, esta histórica visita marca el inicio de una nueva etapa que tendrá varios puntos álgidos en el futuro próximo, uno de ellos sin duda, cuando se difunda el informe sobre el país por parte del alto comisionado de Derechos Humanos de la ONU.

La gran mayoría de las organizaciones de Derechos Humanos de Venezuela saludaron la visita de Bachelet, la primera de este nivel que permite el chavismo en tres lustros. La última misión de alto nivel la protagonizaron miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en 2002.

Está previsto que la oficina de Bachelet haga público un completo informe sobre Venezuela, el cual le fue encargado también en una decisión sin precedentes en septiembre de 2018 por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra. Ni la presencia de Cuba y China en dicho consejo impidieron que se impusiera el mandato claro a flamante alta comisionada de Derechos Humanos, la grave y extendida vulneración y violaciones en Venezuela ameritaban un informe a fondo.

La gran novedad es que el régimen de Maduro accedió a la visita de Bachelet, luego de impedir de forma reiterada que el anterior alto comisionado, el jordano Zeid Ra'ad Al Hussein, pudiese visitar Venezuela, también impidió que técnicos de la ONU visitaran el país para constatar in situ la situación.

"El chavismo ha jugado de forma inteligente. Permiten la visita de Bachelet con la que sienten mayor cercanía ideológica y de esa forma le bajan presión al tema de los derechos humanos. Maduro siempre podrá hacer caso omiso de las recomendaciones de Bachelet y la ONU no tiene cómo presionarlo", comenta a DIARIO DE CUBA un veterano diplomático sudamericano radicado en Caracas.

Regímenes como el de Cuba o China de forma sistemática impiden cualquier visita o evaluación en el terreno de los derechos humanos por parte de instancias como el alto comisionado. Venezuela con la visita de Bachelet, o Nicaragua con el monitoreo dentro del país por parte de la CIDH, han abierto otra vía, en momentos en los que el mundo fija su atención en dichas naciones.

"No vamos a lograr todo lo que queremos, pero daremos lo primeros pasos", le dijo Bachelet a los defensores de derechos humanos y los familiares y víctimas de atropellos por parte del Estado venezolano.

Un activista que prefiere no dar a conocer su identidad le confirmó a este diario que en la reunión con Bachelet, el 20 de junio, se vivieron momentos muy emotivos y los defensores percibieron un genuino compromiso de la dos veces presidenta de Chile.

"No es usual, y ya tenemos larga experiencia rindiendo testimonios en la CIDH o en Ginebra, que un interlocutor de la trayectoria de Bachelet rompa a llorar en una reunión ante el testimonio desgarrador de las víctimas", cuenta este defensor de derechos humanos.

Trascendió el vídeo, tomado por las propias víctimas y familiares, de cómo Bachelet abrazó, rompiendo todo protocolo, a un niño cuyo padre es preso político en Venezuela.

"Quedamos con canales de comunicación directa con la señora Bachelet y su equipo técnico", recalca otro defensor consultado por este diario. La reunión con ella nos ratificó en nuestra lucha por los derechos humanos, remata.

La visita de Michelle Bachelet a Venezuela estuvo rodeada de altas expectativas por parte de diferentes actores políticos y sociales.

En el imaginario de muchos venezolanos, tanto opositores como chavistas, prevalecen aún las imágenes de una cercana Bachelet con los difuntos Hugo Chávez y Fidel Castro. Aquella cercanía y pública simpatía de la dos veces presidenta de Chile con estas figuras le generan a los adversarios al chavismo el temor de que la visita, en este junio de 2019, sea una suerte de salvavidas para un chavismo notablemente menguante. Y no pocos funcionarios del régimen de Nicolás Maduro apuestan, también, a que esto sea así.

Desde las organizaciones de la sociedad civil, en tanto, en la medida en que conocen el funcionamiento de los órganos de Naciones Unidas y que han analizado la trayectoria previa de la oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, esperan que Michelle Bachelet se mantenga en lo que ha sido su discurso previo, así como en la evaluación ya difundida con sendos informes dedicado a Venezuela.

El 5 de julio se revelará esto, ya que es la fecha prevista para que el alto comisionado difunda en Ginebra su informe sobre Venezuela.

Este país está atravesado por una crisis compleja que impacta a la población, especialmente a los más pobres, y prevalece una vulneración generalizada de los derechos humanos.

Sin ir muy lejos, la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR) en coincidencia con la visita de la alta comisionada ha difundido una cifra concreta que retrata la grave situación venezolana. En 2018 los venezolanos, por primera vez en la historia, sumaron la mayor cantidad de solicitudes de asilo de todo el mundo, por encima de países como Siria o Sudán.

Han sido un total de 341.800 venezolanos los que han pedido protección, de un total de cuatro millones de migrantes, esta cifra también aportada de forma conjunta por ACNUR y la Organización Internacional de Migraciones (OIM), otra agencia de la ONU. Según estas entidades, en solo siete meses, entre noviembre de 2018 y mayo de 2019, un millón de venezolanos han huido de este país en crisis.

Y ha sido justamente la idea de que la gente huye de Venezuela la que ha usado exactamente Bachelet en su última declaración oral sobre Venezuela, en marzo pasado. Conviene volver sobre este discurso. Allí la alta comisionada retrata un país de ejecuciones extrajudiciales, de persecución a la disidencia, de una crisis humanitaria extendida y de un Gobierno, el de Maduro, que no entiende la magnitud de los problemas que asolan a la nación.

El peso político que tiene Bachelet juega a su favor, ante el régimen de Maduro, para que ella haya podido organizar su agenda de manera autónoma, sin interferencias estatales. Ahora estará por verse como será el contrapunto diplomático a partir del informe que debe difundirse el 5 de julio.

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