Los resultados de la tercera encuesta de DIARIO DE CUBA, elaborada por Cubadata, dibujan, según el análisis del jurista Edel González Jiménez, una sociedad que no puede ser definida ni como plenamente preparada para una transición democrática ni como pasiva o incapaz de asumirla. La principal conclusión de su lectura es que existe una considerable motivación para el cambio y un conjunto de capacidades potenciales, pero estas todavía aparecen dispersas y requieren convertirse en conocimientos, organización, confianza y reglas institucionales antes de que una eventual apertura obligue a resolverlas bajo presión.
González Jiménez advierte que el estudio no permite medir directamente aspectos como la cultura democrática, los conocimientos constitucionales, la experiencia electoral competitiva, la capacidad de organización autónoma o la disponibilidad de liderazgos. Por ello, considera incorrecto afirmar que la sociedad cubana está preparada para administrar inmediatamente una transición. Pero los resultados sí muestran una diferencia entre el consenso sobre la necesidad de cambiar y la falta de una hoja de ruta compartida para hacerlo: las preferencias se dividen entre presión internacional, diálogo, transformaciones políticas profundas y soluciones económicas más inmediatas acompañadas de gradualidad.
Uno de los patrones que el jurista considera más significativos es que los encuestados parecen tener mayor claridad sobre qué quieren modificar y qué desean conservar sobre el modelo político y económico actual. Reclaman libertades y cambios políticos, cuestionan el partido único y el aparato de seguridad política, pero al mismo tiempo expresan preocupación por preservar la salud, la educación, los servicios básicos y la protección social.
Para González Jiménez, esto desmonta una de las dicotomías habituales del debate político cubano: la idea de que libertad y protección social son necesariamente incompatibles. La encuesta muestra, por el contrario, una inclinación hacia fórmulas que combinen mercado, propiedad privada, regulación estatal y garantías sociales. El 40,1% escogió una economía mixta con mercado, propiedad privada y protección social, mientras otras opciones sumaron apoyos a modelos de democracia pluralista con economía de mercado y garantías sociales o a una economía de mercado con un Estado fuerte y regulador.
El abogado considera que estos datos no autorizan a etiquetar ideológicamente a los encuestados como socialdemócratas, pero sí permiten identificar una preferencia relevante: el cambio político no parece tener como condición la renuncia a las garantías sociales. El temor a perderlas podría convertirse, precisamente, en uno de los principales condicionantes de la legitimidad de una eventual transición, sobre todo en una sociedad que ha sido socializada durante décadas bajo el discurso de que democracia y mercado implicarían el desmantelamiento de esas prestaciones.
Los cubanos quieren otro Estado
Otro de los hallazgos destacados es la diferencia entre la valoración de las funciones estatales y la de las estructuras directamente vinculadas al monopolio político. En ámbitos como la salud, la educación, los programas sociales o las empresas públicas, la reforma profunda obtiene en numerosos casos mayor respaldo que la eliminación.
El comportamiento cambia cuando se pregunta por el partido único o por la Seguridad del Estado. En las dos formulaciones utilizadas para esta última, el 35,6% y el 35,5% escogieron eliminarla. Si se agrupan, únicamente con fines analíticos, las opciones de eliminación y reforma profunda, estas alcanzan el 63,5% y el 66,5%, respectivamente.
González Jiménez subraya que esto revela la estabilidad de una preferencia: en dos preguntas diferentes, una mayoría de respuestas se concentró en alternativas incompatibles con mantener intacta la configuración actual del aparato de seguridad política.
La distinción es relevante porque sugiere que una parte de los encuestados no concibe la transición como la desaparición del Estado, sino como su transformación. De ahí que el jurista formule uno de los principios que, a su juicio, deberían orientar cualquier proceso de cambio: “continuidad del Estado sin continuidad autoritaria”. Hospitales, escuelas, municipios, registros, pensiones y otras estructuras administrativas deberán seguir funcionando durante una transición, mientras se modifican las reglas políticas bajo las que operan.
Esa continuidad también permitiría aprovechar el capital profesional acumulado dentro de las instituciones. Médicos, profesores, ingenieros, economistas, juristas, técnicos y funcionarios poseen conocimientos que, según González Jiménez, no deberían perderse por el hecho de haber trabajado dentro del aparato estatal. La pertenencia institucional, sostiene, no puede confundirse automáticamente con responsabilidad individual.
Justicia sin revancha e integración de la emigración
La encuesta también identifica, a juicio de González Jiménez, una disposición apreciable hacia una justicia transicional diferenciada. El 32,1% escogió una fórmula de justicia plena ante violaciones graves, acompañada de acuerdos limitados para otros delitos, mientras el 28,6% optó por una justicia gradual combinada con verdad, reparación y garantías de no repetición. Ambas alternativas reúnen el 60,7%.
El dato es interpretado como una posible base social para evitar dos extremos: una transición basada en la culpabilidad colectiva y la revancha, y otra construida sobre la impunidad o el olvido de las violaciones graves. La responsabilidad individual, la gravedad de los hechos y las necesidades de una transición pacífica podrían determinar respuestas diferentes.
La emigración constituye otro de los puntos donde el estudio encuentra una tensión. Los residentes reconocen los recursos, las redes, la experiencia profesional y el potencial económico de los cubanos que viven fuera, pero son más cautelosos cuando se trata de concederles un protagonismo político automático. El 34,8% atribuye a la emigración un papel menor o consultivo y el 20,9% considera que la transición debería ser conducida exclusivamente por quienes permanecen en Cuba.
Sin embargo, cuando las preguntas explicitan los recursos y capacidades que la emigración puede aportar, aumenta el respaldo a su participación. Para González Jiménez, esto demuestra que capacidad y legitimidad política no son equivalentes. Los emigrados pueden contribuir a reconstruir el país, pero su experiencia, recursos o contactos no les otorgan por sí mismos un mandato para dirigirlo.
La encuesta plantea así una cuestión que el abogado considera especialmente relevante para quienes viven fuera: más que discutir cuánto protagonismo corresponde a la emigración, habría que preguntarse qué puede hacer esta para generar confianza entre los cubanos que permanecen en la Isla.
Cooperación internacional, sí; tutela, no
Una tensión similar aparece en torno al papel internacional. Una parte de los encuestados considera necesaria una presión internacional fuerte para favorecer el cambio, pero el 19,1% identifica como uno de los principales riesgos que la transición quede controlada por intereses externos y el 19,2% considera las garantías de soberanía nacional una condición indispensable de legitimidad.
González Jiménez interpreta estos resultados como una posible diferenciación entre recibir ayuda y aceptar una dirección extranjera del proceso. Cuba podría necesitar recursos, cooperación, observación y acompañamiento internacional, pero las decisiones fundamentales deberían conservar legitimidad interna.
En conjunto, los hallazgos especiales identificados por el abogado apuntan a una sociedad que no parece moverse bajo una lógica simple de continuidad o ruptura. Los cubanos encuestados quieren cambios profundos, pero temen el caos; desean preservar derechos sociales, pero no necesariamente el sistema que actualmente los administra; aceptan mercado y propiedad privada, pero también regulación y protección social; quieren reformar instituciones estatales, pero rechazan con mayor intensidad la continuidad de las estructuras de control político.
La conclusión de González Jiménez es que Cuba no parte de cero ante una eventual transición. Identifica tres reservas de capacidades: el capital social de quienes permanecen en la Isla, el conocimiento técnico acumulado dentro de las instituciones y el capital humano, profesional, económico y relacional de la emigración. El desafío, sostiene, no consiste tanto en crearlas como en preservarlas, prepararlas y conectarlas.
Por eso, considera que la pregunta más útil ya no es simplemente si Cuba está preparada para una transición, sino qué puede hacerse desde ahora para convertir esas capacidades potenciales en preparación democrática efectiva. Su fórmula resume los principales equilibrios que, a su juicio, aparecen en las respuestas: "Estado sin continuidad autoritaria; reforma institucional sin impunidad; libertad y mercado sin desprotección social; justicia sin venganza; participación de la emigración sin sustitución de la sociedad residente; y cooperación internacional sin pérdida de soberanía democrática".
Ese conjunto, reconoce, todavía no constituye un programa de transición. Pero "puede ser un punto de partida para comenzar a construirlo".
¿De qué derechos sociales hablan los encuestados? ¿El pan mohoso que les venden, la falta de medicinas, la falta de libertades?
Los cubanos están equivocados. Podrán aspirar a cualquier cosa pero lo que le viene a Cuba es una plaga de langostas seguidos por un tsunami seguido por un terremoto. Cuba nunca va a ser cómo la rda, china o Vietnam. El gobierno alemán por poco queda en bancarrota para sufragar la unificación y los contribuyentes alemanes en las comunas de la siguen pagando aranceles de la unificación. Cuba está demasiado ida para ser cómo la china o Vietnam.
Lo que le viene a Cuba es ser Haití, Nicaragua o Somalia. Y no lo digo en broma.
Ps: la plaga de langostas se suma a la plaga de langostas que llevan viviendo hace décadas y el calvario literal que están viviendo desde enero.
Sin duda, más que no tenemos una Delcy para provocarle sueños húmedos a Trump ni petróleo para quitarle la calentura. Lo que viene, si no hay invasion, es mikimbin.
Estás seguro, HG?
En cuanto entran a opinar el Papo y Clavelito, DC se transforma en el Circo Ripiera.
Los cubanos después de más de 67 años GAESA los han convertido en zombis y creen que el trozo de pan viejo y malo que les dan es un privilegio del socialismo. Sin una terapia de choque como la que recibió la RDA, aquello no se endereza y aún así todavía queda gente que dicen que con Honecker era mejor.
La natalidad en la RDA fue siempre superior a la RFA, de hecho se redujo a la mitad despues de la reunificacion, lo mismo sucedio en Bulgaria y otros paises "ex" lo que significa que existian ciertas condiciones y leyes favorables al desarrollo de la familia, decir que todo era negativo tampoco es objetivo.
HG_ ¿„Condiciones favorables para la familia” o consciente manipulación para mantener las fábricas, las Fuerzas Armadas y servicios vitales en un país sin incentivos económicos y políticos?
Jajaja Mozart es que tu piensas que el gobierno de Austria te recibió por tu cara linda y para satisfacer tus anhelos económicos y políticos y no para que sirvas hamburguesas en RingstraBe.
Acabo de tener una experiencia en España con un familiar que ocupó posiciones comprometidas en el gobierno cubano, que era comunista de corazón, y que hace 40 años atrás, cuando yo le expresé mis opiniones sobre el desastre de la Revolución, me dijo: “si no te gusta, vete del país”. Pues esa persona finalmente salió de Cuba hace tres meses y mi esposa y yo la invitamos a Palma de Mallorca con todos los gastos pagados. A través de los días sus expresiones y sus actitudes me confirmaron que poco había cambiado esa persona. Era la estampa del comunista fidelista, intransigente con el capitalismo y nostálgico del socialismo. Admirador de Sánchez y desde luego, odiando a Trump con toda su alma. Se fue finalmente de Cuba, porque la vida allá es insostenible, pero guardando los mismos sentimientos e instintos que mostraba en Cuba. Si así fuera la mayoría de los cubanos de Cuba, pues veo el futuro muy nublado. Los cambios económicos no serían tan difíciles como los de la mentalidad de la gente
Yo no soy communista pero odio a trump con toda mi alma. Ósea no creo en reemplazar a un cacique vestido de verde olivo por uno que usa traje u corbata.
Yo no soy comunista y tampoco me tengo desprecio a Pedro Sánchez. Tú estás equivocado/a . Yo no conozco a tu familiar y la conocerás tu; pero esa equivalencia que haces es de muy mal gusto.
Papo ___Y en Palma no le robaron en el taxi y los negros y musulmanes no manosearon a la rusa? 🤪🤪🤪
Rescabucharon à la Rusa de tú ahijado el Papo? Tenía entendido que ya estaba bien rescabuchada por la gran mayoría de los habitantes de la Ciudad que Progresa (con el crimen), al prestar sus servicios en los Go-Go de Opalocka, me contaron que al jubilarse estaba como para tirársela a los cocodrilos del canal, y apareció el Papo, el médico del Reguetón, y la llevo a su humilde apartamento bajo los árboles del Parque Amelia Earhart.
FreeCuban. ___ Ni hable de Opalocka que aquello terminó en la corte y Papo tuvo que pagarle la fianza.
No sabía que DDC fuese un diario satírico.
Prosco___😂😂 Lo que usted dice me recuerda una vieja canción de los 70s de Stealer Wheel donde hay una línea que reza:
“Clowns to the left of me, Jokers to the right, Here I am, stuck in the middle with you“
Entre el Clavillazo y Papo esto es un circo.
Mozart, tu veteranía en DCC demuestra que solo la usas como terapia para tus frustraciones personales.
Qué vida tan vacía debes tener fuera del teclado para que tu mayor logro diario sea sentirte superior en el foro. Y lo más triste de todo, es ver cómo necesitas reclutar desesperadamente aliados para percibirte arropado.
Qué lástima das, pues cualquiera pensaría que habiendo sido blanco de burlas en el pasado por otros foristas, tendrías un mínimo de empatía, pero parece que tan grande te quedó el trauma, que ahora hasta quieres ser el dueño del circo. Pero no te esfuerces, quienes llevamos tiempo aquí sabemos que tú siempre has sido el que limpia la jaula de los leones intentando llamar la atención.
Ni Weston, ni yo, ni otros aquí necesitamos de tu aprobación. Así que ahórrate tu sarcasmo barato y mejor atiéndete tus complejos, habitante.
😇😇😇
Clavelito🇷🇺__🤣 🤣 🤣🤣🤣🤣🤣 Yo no necesito de aliados. Cada uno aquí tiene sus propias ideas que podemos compartir o no y además lo expreso sin compromiso. Con Prosco he tenido desavenencias y puntos de vistas diferentes, pero tambien coincidencias comúnes. Pero con usted y Papo no tengo ninguna coincidencia. Uno porque se cree que es un iluminado porque lleva 30 añis estudiando el cerebro de las lagartijas y el otro porque es un simplón . Así que apunte bien la próxima vez y no manche la taza del inodoro que no es correcto ni higiénico
No te pongo el sobre nombre de tío borracho porque no te comportas así. Te comportas cómo un edge lord tipo Milo Yianopolous.
Tranquilo, Mozart, no sigas esforzándote en lo mucho que te frustras a ti mismo y te aclaro que no soy ningún iluminado, que de por sí, usar tú esa etiqueta, es uno de los mecanismos de defensa clásicos de los envidiosos. Lo que pasa es que dedicarme a estudiar el cerebro me permite ver con precisión el vacío que hay en el tuyo.
Por eso no veo mal que te burles de mis tres décadas estudiando dicho órgano, considerando que tú llevas toda la vida usando el tuyo para camuflar tus propios complejos.
Y tampoco tengo ninguna necesidad de recordarte a quiénes te arrimas para que sean tus aliados en las burlas y escarnios de teclado; ahí están tus propios posts como la mejor prueba.
Una vez más te digo que cures tus complejos y deja de esconderlos tras mofas de patio de escuela. Créeme que le harás un gran favor a tu cerebro.
😇😇😇
Clavelito___ Mis postings son transparentes. Usted es cumbila de Papo y demás especímenes, y yo lo soy de otros con los que comparto puntos de vista. Simple. No invente alianzas y otra boberías. Es el pragmatismo de la política .
Debe ser difícil trepanarle el cráneo a una largarítija. Lo suyo es microcirugía con alfileres. Chapeau!!
No quiero ser redundante porque algo similar se discutió hace poco. Pero esto me recuerda una conversación con una de mis profesoras preferidas. El campo socialista se estaba derrumbando y ambos coincidíamos en que Cuba enfrentaba serios problemas de recursos y una muy mala gestión. De pronto me interrumpe y me dice: "Pero yo no quiero ningún cambio radical porque me quedo en la calle; yo no puedo competir con gente joven como tú". Esta era una persona culta y capaz que contaba con el respeto de sus colegas y el mío. El comunismo es una entelequia destinada a convertir seres racionales en idiotas. Viven una ficción como la de la cueva de Platón y no hay escape posible.
Los programas universales son caros bajo cualquier sistema de gobierno. La encuesta está interesante.
Exacto, lo que le viene a Cuba es Haití y Nicaragua. Pobreza y nomenclatura.
Este título de DC me parece ABERRANTE, porque decir de un país esclavo, ya sin beneficios, libertades, ni derechos, sufriendo el hambre cotidiano, la falta de las necesidades elementales del ser humano, sin agua, ni luz y apendejado ante tanta represión de la Policia, Boinas Negras, lo más jodido que por su propia gente, que "Los cubanos desean transformar el sistema, pero sin perder la protección social" es tremenda barrabasada, no lo creo, el cubano de la isla es vago, acomodado a no hacer nada, reguetonero (valga la redundancia), pero quizás no quiera seguir viviendo en La Edad de Piedra (sin animales que cazar).....pero el desgobierno Castro se olvidó de esas millones de vidas que hoy nadie imagina como sobreviven, de qué ¿Protección Social Hablan? Definitivamente DC fué penetrado por agentes de los Castro que tratan de tergiversar la realidad del descalabro de toda Cuba, qué pena, Maria Elena.
Iba a comentar, pero ya Plutarco y Ciro lo hicieron por mi.
Que manera de comer mierda, enumeren las protecciones sociales en la Cuba de hoy ...
Jajajaja..
Ni los difuntos están protegidos.
Tienes razón 100%. Que es algo que nunca creí decir de uno de tus comentarios.
Cual proteccion..?