La petrolera australiana Melbana Energy, cuyas inversiones en Cuba están paralizadas y que registró una pérdida neta de 50,2 millones de dólares en el periodo fiscal terminado el 30 de junio de 2026, informó que evalúa las normas de apertura del sector a más inversión anunciadas por el régimen de la Isla.
"La empresa está evaluando una serie de cambios implementados o anunciados por el Gobierno de Cuba para determinar si existen oportunidades de mejorar la eficiencia de sus operaciones allí", indicó la firma en su informe del trimestre de julio a septiembre, publicado el lunes 26 de octubre.
La nueva norma cubana actualiza las reglas de la inversión extranjera en el sector energético e introduce concesiones en virtud de las cuales las empresas de petróleo y gas, incluidas las firmas internacionales, pueden explorar y producir por su propia cuenta y riesgo a cambio de regalías y tasas superficiales.
Las concesiones se adjudicarán mediante licitaciones abiertas e incluirán cláusulas de estabilidad que abarcan las regalías, las tasas superficiales y el régimen fiscal del sector. La reforma introduce límites de recuperación de costos de 65% de la producción bruta en tierra y en aguas de hasta 300 metros de profundidad, y del 75% en aguas profundas.
Los operadores pueden producir y vender el petróleo y gas obtenido, aunque el Estado tiene prioridad, en condiciones competitivas, para comprar los volúmenes que necesita "para la seguridad energética nacional", según la normativa.
Sin ofrecer detalles al respecto, el informe empresarial de Melbana señala que las sanciones estadounidenses contra La Habana, en especial sobre su sector energético y minero, siguen siendo un factor de incertidumbre, por lo que está examinando las consecuencias de que el Departamento de Estado de EEUU haya incluido a una de sus contrapartes contractuales (Cupet) en su lista de entidades bajo sanción.
El informe señala que Melbana trabaja con sus asesores legales para evaluar este asunto y la evolución del marco jurídico cubano, pero no anuncia una reanudación de las operaciones de perforación.
En Cuba, Melbana explota bajo un contrato de producción compartida el denominado Bloque 9, que abarca 2.344 kilómetros cuadrados en la costa norte de la Isla.
En junio, el Departamento de Estado de Estados Unidos sancionó a la petrolera estatal cubana Cupet, la contraparte de Melbana en la inversión del Bloque 9, tras lo cual esa explotación fue colocada en condición de "cuidado y mantenimiento", según la empresa.
Lo anterior supone que las operaciones allí están reducidas al mínimo necesario para preservar las instalaciones y los activos. Por otro lado, la perforación del pozo Amistad-11 fue aplazada después de que la petrolera angolana Sonangol, participante mayoritaria en el negocio, dejara de financiar sus compromisos.
Asimismo, el pozo Amistad-2, perforado a partir de septiembre de 2025, atravesó 169 metros de reservorio neto altamente poroso. Las pruebas confirmaron una elevada permeabilidad, pero no recuperaron petróleo. Ese proyecto necesitará nueva financiación para continuar la exploración, señaló Melbana en junio.
En contraste, el pozo Amistad-1 volvió a producir petróleo de manera natural cuando fue reabierto.
El impago de Sonangol, que dejó de financiar la operación conjunta en noviembre de 2025, es la razón principal de los problemas de Melbana en Cuba. Ese socio tenía una participación del 70% en el Bloque 9, la cual debe ser transferida a Melbana, que tiene el 30% restante, pero ese cambio todavía espera por la aprobación de las autoridades cubanas. El otorgamiento de la autorización no garantizará que las operaciones se restablezcan automáticamente.
Después del cierre del ejercicio de junio, Melbana recibió 14,5 millones de dólares de Sonangol como pago parcial, pero hay una cantidad pendiente que la empresa continuará intentando recuperar. Al cierre del tercer trimestre no se han reportado nuevos desembolsos.
Según la compañía, el programa de trabajo de 2026 quedó formalmente suspendido hasta finales de año. Melbana cerró septiembre con 14 millones de dólares australianos en efectivo, con un saldo de caja de 13.974.000 dólares, superior a los 472.000 dólares al cierre del trimestre anterior.