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Inflación

La inflación interanual roza el 30% en Cuba y el salario medio se queda por debajo de los diez dólares

Los alimentos vuelven a presionar los precios mientras la depreciación del peso cubano reduce la capacidad de compra de los trabajadores.

La Habana
Precios en el mercado de barrio Doña Luisa de La Habana.
Precios en el mercado de barrio Doña Luisa de La Habana. Diario de Cuba

La inflación interanual en Cuba alcanzó el 28,44% en septiembre, mientras que el salario medio mensual se situó en 7.354 pesos en agosto, según los últimos datos publicados por la estatal Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). Las cifras reflejan la persistente pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores en una economía donde el encarecimiento de los alimentos agrava las dificultades para cubrir las necesidades básicas.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó un 3,37% en septiembre respecto al mes anterior y acumuló una subida del 24,85% desde enero, de acuerdo con la ONEI. Los alimentos y las bebidas no alcohólicas fueron la división de consumo con mayor incidencia en la variación mensual, al concentrar el 73,39% del impacto registrado.

Entre los productos con mayores incrementos de precios durante el mes figuraron los refrescos en polvo, con un alza del 17,73%; las salchichas y los perros calientes, con un 11,72%; y la carne de cerdo, con un 10,69%. La carne de cerdo, los huevos y el jamón estuvieron entre los artículos que más contribuyeron al encarecimiento de los alimentos.

En términos interanuales, los mayores aumentos correspondieron a bebidas alcohólicas y tabaco, con un 46,71%; alimentos y bebidas no alcohólicas, con un 42,66%; y restaurantes y hoteles, con un 39,11%. El transporte registró una subida del 24,80%.

El salario medio mensual del sistema empresarial y presupuestado, correspondiente a agosto, quedó muy por debajo de los 10.000 pesos (menos de diez dólares al cambio informal) en la mayoría de las actividades económicas. Solo cinco superaron ese umbral: construcción, con 14.743 pesos; suministro de electricidad, gas y agua, con 13.376; explotación de minas y canteras, con 12.590; servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler, con 10.764; y ciencia e innovación tecnológica, con 10.417.

En el extremo inferior se situaron la industria azucarera, con un salario medio de 4.724 pesos; hoteles y restaurantes, con 5.104; comercio y reparación de efectos personales, con 5.217; cultura y deporte, con 5.609; otros servicios comunales, asociativos y personales, con 5.795; y educación, con 5.824.

La media salarial tampoco permite medir por sí sola las diferencias entre ingresos y gastos, pero evidencia las limitaciones de las remuneraciones en buena parte de las actividades económicas frente al encarecimiento de los bienes y servicios.

Las dificultades para cubrir lo básico ya aparecían en la cuarta encuesta de DIARIO DE CUBA, aplicada por Cubadata entre el 22 de julio y el 10 de agosto de 2026. El 68,2% de quienes respondieron la pregunta sobre alimentación dijo que su hogar había reducido o saltado comidas al menos algunas veces durante los 30 días anteriores. Para el 19,8%, esa situación ocurrió muchas veces o todos los días. Los resultados corresponden a un panel online no probabilístico de 1.551 encuestas completas, no a una estimación del conjunto de la población cubana.

La presión sobre los hogares también se expresa en el tiempo dedicado a sostener la vida cotidiana: el 45,2% declaró emplear diez o más horas diarias, en una semana típica, en resolver necesidades como alimentos, agua, transporte o medicamentos. Leídos junto a los datos de precios y salarios, estos resultados permiten situar la discusión más allá de las variaciones porcentuales: el problema no es únicamente cuánto se encarece una mercancía, sino cuánta comida puede comprar una familia y cuánto esfuerzo necesita para asegurar lo indispensable.

A finales de septiembre, DIARIO DE CUBA informó que el salario mínimo mensual de 3.210 pesos equivalía a unos 4,28 dólares en el mercado informal, con la divisa estadounidense a 750 pesos, hoy a 790 pesos. El aumento nominal del salario mínimo, de un 52,8%, aprobado en julio y aplicado a partir de agosto, coincidió con la depreciación del peso y el avance de los precios.

El deterioro del poder adquisitivo también se manifiesta fuera del mercado de bienes. En Matanzas, el aumento de las tarifas del transporte deja ómnibus y triciclos a la espera de pasajeros que no pueden asumir el coste de los viajes, según un reporte publicado por el diario oficial Girón. Una guagua que antes cobraba diez pesos llega a costar 700, mientras que los triciclos aplican precios de entre 125 y 250 pesos según la ruta. El fenómeno muestra cómo la disponibilidad de servicios no garantiza el acceso cuando los precios superan la capacidad de pago de una parte de la población.

Los indicadores oficiales no abarcan toda la dinámica de precios del mercado informal, una fuente esencial de abastecimiento para muchos cubanos. En ese contexto, la combinación de inflación, bajos ingresos y depreciación monetaria mantiene bajo presión la economía doméstica, mientras el país arrastra años de contracción económica y una prolongada crisis de producción y abastecimiento.

En un artículo de opinión publicado en DIARIO DE CUBA, Roberto Álvarez Quiñones cuestiona la precariedad salarial en la Isla y la contradicción entre el discurso oficial de un Estado gobernado en nombre de la clase obrera y los ingresos que reciben los trabajadores. El autor compara el salario mínimo cubano con el de otros países y sostiene que su principal problema es la pérdida de poder adquisitivo: los ingresos resultan insuficientes para cubrir incluso las necesidades alimentarias básicas.

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