Las medidas anunciadas el 12 de junio por Miguel Díaz-Canel para enfrentar la crisis que cada día se agudiza en Cuba, precedidas de un nuevo pedido de confianza al pueblo hastiado y agobiado, continúan generando escepticismo entre expertos. Así lo demuestran las recientes reacciones del presiente del anti embargo Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba, John S. Kavulich; la antropóloga e investigadora cubana Hilda Landrove, y el opositor Manuel Cuesta Morúa.
Al analizar el discurso de Díaz-Canel, Kavulich llamó la atención sobre el hecho de que el gobernante cubano ha terminado por contradecir a Fidel Castro, al hacer lo que el difunto dictador aseguró varias veces que no haría. No obstante, también señaló la brecha entre lo que el régimen está dispuesto a decir y lo que está dispuesto a implementar.
"La declaración del presidente Díaz-Canel del otro día es impresionante en términos de lo que dijo. Y también por la cantidad de palabras que utilizó para decirlo", destacó el presidente del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba en declaraciones a la cadena CBS News.
"El problema que seguimos teniendo con el Gobierno de Cuba es que, particularmente durante los últimos seis meses, desde enero, cuando el señor Maduro fue sacado del poder y extraído; ellos dicen lo que la administración Trump, y particularmente el secretario de Estado Marco Rubio, quieren que digan. Sin embargo, existe una enorme brecha entre lo que dicen y la implementación de las regulaciones necesarias para que eso ocurra", alertó.
El experto recordó la época en la que "Fidel Castro decía: 'No vamos a seguir el modelo chino. No vamos a seguir el modelo vietnamita', que es precisamente lo que el presidente Díaz-Canel está intentando hacer ahora", señaló.
Kavulich también citó una afirmación del fallecido dictador tras la desintegración de la Unión Soviética y del campo socialista, a la que sobrevino la crisis de la década de 1990 bautizada como Período Especial: "Nunca más estaremos en una situación en la que uno o unos pocos países determinen nuestro destino. Vamos a ampliar continuamente el número de países con los que comerciamos y los tipos de negocios que realizamos para poder sobrevivir a cualquier circunstancia".
"Y aquí estamos en 2026, diez años después de la muerte de Fidel Castro, en una posición muy parecida a la de 1993", resaltó Kavulich.
Estoy dispuesto a dejar que mi pueblo sufra
Uno de los momentos más llamativos de las declaraciones del experto a CBS News fue cuando advirtió que, aunque en estos momentos el régimen no puede repetir el ciclo de anunciar una apertura y revertirla cuando aparece un gobierno dispuesto a sostenerlo, los cubanos "son buenos soportando el sufrimiento", lo que en realidad significa que el régimen está dispuesto a dejar que el pueblo soporte más penurias.
"En 1992, un diplomático estadounidense de la entonces Sección de Intereses me dijo: 'John, si quieres entender a Fidel Castro y cómo ve a Estados Unidos, basta con resumirlo así: 'Estoy dispuesto a dejar que mi pueblo sufra. ¿Están ustedes dispuestos a dejar que mi pueblo sufra?'. Y esa idea sigue siendo válida hoy", sentenció Kavulich.
Declaraciones recientes de la embajadora de La Habana en Reino Unido, Ismara Mercedes Vargas Walter, al medio británico The Telegraph, demuestran la vigencia de esa idea en la élite del poder en Cuba.
"El pueblo cubano no permitirá que una potencia extranjera ataque nuestro país. Defenderemos nuestra soberanía y, sin duda, llegaremos hasta el final, aunque eso signifique que la población cubana quede reducida a cero", afirmó desde Londres la diplomática del régimen el 7 de junio.
"Cuando hablan de construir, solo escuchamos el ruido de la banda sonora de la destrucción interminable"
Para la antropóloga, investigadora y defensora de derechos humanos Hilda Landrove, las nuevas reformas anunciadas por el régimen llegan "tarde y mal" y con un retraso de "años".
"No importa cuántos ministerios reduzcan ni cuántos anuncios de reformas económicas o liberalización anuncien, de que ahora los emigrados podrán incluso administrar hoteles, que habrá un marco jurídico confiable para la inversión, que la tierra podrá ser trabajada libremente ... el sistema no es reformable", subrayó la investigadora en Facebook.
"Hubo un tiempo para las reformas, pero pasó hace tanto, que cada vez que sacan un nuevo anuncio de reformas, arreglos, rectificación, ordenamiento, reordenamiento, plan macroeconómico o cualquier cosa parecida, lo único que se interpreta de eso es: ahí van de nuevo a cambiar todo lo que puede sonar a cambio para no cambiar nada", criticó.
La antropóloga señaló que a los cubanos "se nos ha ido la vida escuchando las miles de versiones de 'ahora sí vamos a construir el socialismo' o cualquier otra cosa que se les haya ocurrido construir o reconstruir".
Por lo que recalcó que ahora, "cuando hablan de construir, solo escuchamos el ruido de la banda sonora de la destrucción interminable".
Para el opositor Manuel Cuesta Morúa, presidente del Consejo para la Transición Democrática en Cuba (CTDC), lo primero que debería hacer el régimen es incluir "a todos los cubanos" en el proceso.
"Reformas chinas tardías. Lo primero que debería hacer es pensar en darle un lugar a todos los cubanos en el proceso", declaró el politólogo al medio estadounidense Martí Noticias.
"Segundo, crear un clima institucional de confianza con reformas profundas en el orden legal, en el orden constitucional, que es garantía y seguridad a la gente para reemprender un camino de construcción de la prosperidad y el bienestar. Esto está hecho bajo improvisación", añadió.
El presidente de CTDC se mostró "escéptico y cauteloso" ante la probabilidad de que las reformas no sean acompañadas de otras "en el orden civil y en el orden político, que es lo que necesita el país".
No es extraño que Diaz Canel contradiga a Fidel Castro, cuando el propio cagandante se contradijo en numerosas ocasiones, esto fue causa de que en la década de los noventa e incluso un poco antes, fuera perdiendo adeptos que dejaron de ser incondicionales, para convertirse en los más críticos, quizás por el desengaño y la confianza que tenían depositada en el. Recuerdo varios compañeros de trabajo, militantes del partido y UJC que se convirtieron en sus mayores críticos. Es la reacción típica del marido super enamorado y después traicionado a diferencia de los que nunca sentimos nada por ese “amor “.