La discusión sobre la crisis energética en Cuba no se agota en el déficit de combustible ni en la capacidad de generación eléctrica. Detrás de los apagones prolongados y la parálisis productiva asoman problemas más profundos: inflación descontrolada, colapso de ingresos reales y un posible escenario de crisis humanitaria que algunos economistas consideran inminente si no se producen cambios.
En declaraciones a DIARIO DE CUBA, expertos delinean un horizonte más sombrío —y políticamente explosivo— que el que quedó reflejado en un primer artículo sobre el tema.
Inflación sin ancla y colapso de ingresos
El economista Yasmani Jiménez Barrera sostiene que no puede hablarse de estabilización. "Mientras el Estado cubano financie sus déficits con emisión monetaria, los precios seguirán subiendo", advierte.
Para él, la inflación no es un fenómeno secundario derivado de la escasez energética, sino el resultado de una estructura monetaria distorsionada. Sin una unificación cambiaria real y disciplina fiscal, cualquier intento de contener precios sería artificial. "La estabilización requiere un ancla cambiaria creíble (…) y un compromiso creíble de no monetización del déficit", afirma.
El problema no es solo técnico, sino distributivo. Jiménez Barrera propone eliminar subsidios generalizados y sustituirlos por transferencias focalizadas en divisas a los hogares vulnerables, argumentando que "los subsidios universales a precios son el instrumento antipobreza más ineficiente que existe".
También plantea liberalizar de inmediato las remesas y eliminar lo que denomina "comisiones estatales confiscatorias", al considerar que cada dólar retenido por el Estado es un recurso que no llega a familias que lo necesitan para alimentarse.
¿Olla de presión social?
El escenario proyectado por Jiménez Barrera para 2026 es explícito y cuantificado: contracción económica adicional de entre 5% y 10%, reservas de petróleo para apenas 15 o 20 días (ahora mismo, menos) con reposición errática, apagones de 12 a 16 horas como norma, colapso adicional del turismo y una economía informal que termine desplazando al Estado como verdadera organizadora de la vida económica.
"Ya no se trata de soportar años, aquí el tema se reduce a unos pocos meses o incluso semanas antes de que el colapso se haga realidad", afirma. Y añade una interrogante política: "¿cuánto puede soportar una población antes de que la presión social fuerce algún tipo de cambio?".
En su diagnóstico, la crisis actual es potencialmente más grave que la de los años 90 por tres factores: la pérdida demográfica —con 1,4 millones de personas menos entre 2019 y 2024—, la ausencia de un "patrón sustituto" como lo fue Venezuela tras la caída soviética y el deterioro acumulado de la infraestructura.
"Trinidad imposible" y límites de la política económica
En una publicación en su página El Substack de Pedro, el economista Pedro Monreal amplió criterios ofrecidos previamente a DIARIO DE CUBA y su idea de que el actual "desabastecimiento agudo de combustibles en Cuba" tiene una "naturaleza eminentemente geopolítica". Para Monreal, se trata de "una decisión del Gobierno de EEUU" que impacta a un país altamente dependiente de la importación de hidrocarburos.
Monreal sostuvo que "la primera carga corresponde a 'la caballería diplomática'", ya que las alternativas a un diálogo podrían ser "terribles", incluyendo un mayor deterioro del bienestar o incluso "un eventual escalamiento hacia la violencia".
Su análisis parte de tres supuestos: que la estabilización macroeconómica debe preceder los cambios estructurales; que la política económica muestra "evidente incapacidad de gestión"; y que no habría un "cambio de régimen" en los meses restantes de 2026, aunque este último supuesto, aclaró, "no puede tomarse como 'cierto'".
Bajo ese marco, planteó que Cuba enfrenta una "trinidad imposible" para 2026: "racionamiento extremo de combustibles", "disciplina fiscal" y "mantenimiento del nivel de ingreso real de los hogares". Según explicó, "esas tres acciones no se podrían aplicar simultáneamente con resultados positivos".
Si hay racionamiento extremo y disciplina fiscal, el ingreso real caerá; si se intenta sostener el ingreso real aumentando el gasto, se rompería la disciplina fiscal y se generaría más inflación. La única combinación viable —disciplina fiscal más ingreso real— "solamente tendría resultados positivos en una situación que no fuese de racionamiento extremo de combustibles".
Por ello concluyó que el racionamiento extremo "no es una opción que pudiera resolverse escogiendo alternativas de medidas económicas" y que la política económica solo puede "atajar efectos", pero "no hay capacidad para modificar las causas". Con suministros irregulares, advirtió, "se agravará considerablemente la crisis económica".
"Opción cero" y crisis humanitaria
El economista Elías Amor señala que la escasez de combustible apunta hacia la "Opción cero" y, desde ahí, a "una crisis humanitaria sin precedentes".
Amor atribuye la situación actual no solo a la falta de inversión en renovables durante dos décadas, sino también a errores de política interna. "La actual situación de postración (…) es consecuencia directa de la Tarea Ordenamiento", afirma, en referencia a la fracasada reforma monetaria aplicada en 2021.
A su juicio, revertir parcialmente esas medidas no bastaría. "Se tienen que practicar ajustes monetarios y fiscales de mayor envergadura". Y si esos cambios no se aplican de inmediato, anticipa "una crisis humanitaria muy intensa (…) a una escala muy superior a la que se produjo durante el 'Periodo Especial'".
Para Amor, también la única salida realista es "negociar", y subraya que las reformas económicas necesarias son "inseparables de las reformas políticas para lograr que Cuba sea democrática".
Cambio sistémico o colapso
Desde una perspectiva más rotunda, el también economista Emilio Morales considera que el margen de reformas dentro del actual esquema político está agotado. "Con el actual Gobierno no hay solución para estos problemas", sostiene.
En su valoración, "ya no hay tiempo para reformas inmediatas" porque la dirigencia no opera bajo una "mentalidad estratégica de reformas", sino de "atrincheramiento". La etapa de cambios graduales "se agotó" y el deshielo con Estados Unidos fue, a juicio de Morales, "la mejor de las opciones para hacer los cambios", pero esa oportunidad fue desaprovechada por el castrismo
Su conclusión es tajante y coincide con los resultados de una reciente encuesta de DIARIO DE CUBA en la Isla, según los cuales, el 50,4% de los participantes consideraron que "aunque el Gobierno no quiera, el rumbo del país terminará cambiando". Morales añade que así será "por las buenas o por las malas".
Sí, porque todavía no hay una crisis humanitaria. 🤦♀️
"ya no hay tiempo para reformas inmediatas" porque la dirigencia no opera bajo una "mentalidad estratégica de reformas", sino de "atrincheramiento".