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Empresas estatales

El modelo estatal de comercio en Cuba tiene 'profundas grietas estructurales' y nada de la descentralización prometida

Deudas heredadas, falta de insumos, altos precios y bajos salarios marcan la gestión de estas entidades.  

La Habana
Una cafetería estatal en La Habana.
Una cafetería estatal en La Habana. Diario de Cuba

Hace cuatro años, el Gobierno de Cuba modificó la organización del sector estatal del Comercio y la Gastronomía, con "la perspectiva de mayor agilidad y eficiencia". Sin embargo, "lejos de alcanzar sus objetivos, el modelo evidencia hoy profundas grietas estructurales, financieras y operativas que limitan su potencial y sostenibilidad, afectando a trabajadores y consumidores por igual", reconoció el periódico oficial Granma.

Según directivos del Grupo Empresarial de Comercio en Granma, "la implementación del proceso de consolidación se realizó de manera apresurada y sin una evaluación previa de su viabilidad real". Así, Mariela Sánchez Jerez, directora general de la entidad, dijo que muchas de estas nuevas unidades empresariales de base "heredaron deudas millonarias de estructuras anteriores sin un saneamiento financiero que les permitiera comenzar con liquidez".

"El proceso no vino acompañado de la preparación del personal contable ni de la tecnología necesaria, dificultando la gestión y el control", sostuvo.

Esta modificación fue presentada por el régimen como parte del supuesto proceso de descentralización de la economía. No obstante, estas entidades "continúan dependiendo de autorizaciones centralizadas", señaló Granma. "Para nombrar a un director se requiere el aval de la Comisión Nacional, un proceso lento que deja puestos claves vacantes durante meses", dijo el funcionario estatal Alberto Ruiz García.

"Esta falta de autonomía real se extiende a la gestión comercial y financiera, limitando su capacidad de respuesta", agregó.

Asimismo, la teórica descentralización ha convertido a las unidades empresariales de base en competidoras, que deben disputarse los escasos recursos de los que dispone el mismo proveedor estatal, lo que obliga a las entidades a recurrir a proveedores privados que, "si bien son más estables, imponen precios estratosféricos", criticó Granma.

"En cuanto a los precios, la población señala, al menos en las entidades del Comercio, que muchos productos son tan caros o más que en la red no estatal, y muchas veces no responden a la calidad ofrecida", añadió el medio oficial del Partido Comunista.

"La razón detrás de los precios altos, incluso en los estatales, es el encarecimiento de las materias primas: carnes, verduras, vegetales, frijoles... Todo es caro. Aquí surge una tensión comprensible: por un lado, está el cliente asalariado que necesita precios bajos; por otro, el administrador del establecimiento, que tiene la obligación de que el negocio sea sostenible y rentable. Para lograrlo, debe fijar precios que le permitan obtener una utilidad, lo que resulta extremadamente complicado en el contexto económico actual", detalló.

"Hacia lo interno de estas unidades gastronómicas se vive una gran controversia: generan entre 45.000 y 100.000 pesos diarios, sin embargo, pagan salarios que no superan los 2.500 mensuales". Esta situación, que provoca el éxodo de trabajadores a otros sectores mejor remunerados, está justificada, según Granma, porque muchas de estas entidades "destinan hasta el 42% de sus ventas al pago de deudas antiguas".

Así, el medio oficial criticó que "el mercado se ha estancado en un patrón uniforme, en el cual lo auténtico y lo diferente parecen haber quedado en el olvido".

"Esta uniformidad no solo limita la diversidad de opciones para los consumidores, sino que también refleja una falta de creatividad y de interés por ofrecer productos que puedan distinguirse y satisfacer las distintas preferencias y necesidades de la población", resaltó.

Sobre este tema, la economista Rafaela Cruz advirtió en un artículo para este diario en 2022: "La cuestión de fondo es que se quiere emular a China, pero sin permitir que la gente se enriquezca e independice del yugo estatal; por eso, las autoridades cubanas "descentralizan" pero no "liberalizan" como los chinos, que es algo muy diferente. Descentralizar significa mover la toma de decisión de un funcionario a otro, lo que equivale a intentar salvarse cambiando de camarote en el Titanic. Hay que ser muy estúpido para no verlo, o muy malvado para ignorarlo".

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