La campaña tabacalera en Consolación del Sur, en la provincia de Pinar del Río, ha sufrido graves pérdidas por la crisis energética que atraviesa Cuba, según reportes oficiales. Más de 385 hectáreas de tabaco se han perdido por la falta de electricidad para el riego, una realidad que contrasta fuertemente con el discurso triunfalista del régimen sobre el supuesto avance en el uso de fuentes renovables en el propio sector para la exportación.
Los datos, ofrecidos por especialistas de la Empresa Integral y de Tabaco del territorio y publicados por el periódico Guerrillero, confirman que se ha recolectado solo el 79% de lo planificado, afectando todas las variedades sembradas, especialmente el tabaco Virginia. Esta merma implica un duro golpe para uno de los sectores agrícolas más importantes del país y su principal rubro de exportación.
En cifras concretas, se dejaron de acopiar 477 toneladas del plan inicial. La razón principal: la falta de energía eléctrica para garantizar el regadío de las plantaciones.
La "contingencia electroenergética", como califica el medio local a la crisis, ha tenido un impacto directo en los campos, donde no solo se ha afectado la producción, sino también el sustento de miles de trabajadores agrícolas.
"Estimamos una afectación a razón de mitad de contrato, lo que significa 0,6 toneladas por hectárea; debido a esto tenemos una producción de 1.301 toneladas, de un plan inicial de 1.778 respectivamente. Eso significa que a esta fecha deberíamos haber recolectado hojas para conformar un aproximado de poco más de 2,5 millones de cujes, y hoy tenemos un real de 1,99 millones, lo que significa un 79% de lo estimado para la actual campaña", dijo Mario Luis Zamora Medina, director general de la mencionada entidad.
Este panorama contrasta con la visión optimista promovida en los medios estatales. Mientras el diario oficial Granma se enfoca en destacar que 36 fábricas de tabaco que elaboran el producto para la exportación cuentan con paneles solares y que la industria ha retomado su ritmo gracias a la "autonomía energética", los campos —donde todo comienza— siguen dependiendo del colapsado sistema eléctrico nacional o de motores a diésel costosos y escasos.
El propio presidente de la estatal Tabacuba, Marino Murillo Jorge, admitió que la electrificación de los sistemas de riego a través de paneles solares es aún muy limitada y costosa: entre 4.000 y 5.000 dólares por hectárea, para más de 20.000 hectáreas previstas. Así, el ambicioso plan anunciado no solo está lejos de completarse, sino que no puede resolver la emergencia actual.
El contraste entre las fábricas —algunas mejor abastecidas— y el sector agrícola rural evidencia una desigualdad estructural agravada por la crisis energética.
Murillo anunció que ya se han fabricado cinco millones de tabacos más para la exportación que el año pasado, pero pasa por alto que la materia prima necesaria para sostener ese ritmo puede escasear si continúa la falta de riego, fertilizantes y estabilidad en los campos.
A pesar de los apagones, de los atrasos en las campañas y de las hectáreas perdidas, el discurso oficial insiste en presentar una imagen de avance tecnológico y eficiencia energética. Sin embargo, los datos duros provenientes de Consolación del Sur exponen otra realidad: el colapso energético sigue paralizando al campo cubano, y la transición hacia energías renovables no compensa la situación.
Cuando Colon llego a Cuba descubrio para el mundo el TABACO.
No se sabe cuanto tiempo los indios cubanos llevaban cultivandolo, pero se sabe que en los siguientes 400 años, antes que se comercializara la electricidad, se producia y cultivaba con calidad y abundancia.
Biranos Uds son el problema, no se lo achaquen a los apagones.
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