Las paupérrimas condiciones de las cárceles del régimen cubano vuelven una y otra vez a la palestra, como recordatorio permanente de que el castrismo viola en ellas a diario los derechos humanos. Así, "familiares de personas privadas de libertad denuncian que llevan varios días sin recibir llamadas ni tener información sobre sus seres queridos, debido a que varias prisiones del país se encuentran incomunicadas", informó el grupo de asesoría legal Cubalex.
En tal sentido, la organización tiene constancia de que "desde hace varios días no se realizan las llamadas habituales" desde centros penitenciarios como los de Guanajay, en Artemisa; Boniato, en Santiago de Cuba; la Prisión Provincial de Guantánamo; Kilo 7 y Kilo 8, ambas en Camagüey; y Cuba Sí, en Holguín.
"Las familias aseguran que no han podido comunicarse con sus seres queridos ni han recibido información oficial que explique las razones de esta interrupción", subrayó Cubalex y resaltó que "esta situación genera especial preocupación porque impide a las familias conocer directamente el estado de salud", así como las irregularidades habituales cometidas por los agentes penitenciarios.
"La interrupción prolongada de las comunicaciones aumenta su vulnerabilidad y deja a las familias sin posibilidad de conocer lo que está ocurriendo y actuar oportunamente ante situaciones que puedan poner en riesgo su salud, integridad o vida", denunció la organización.
Al hilo de lo anterior, recalcó que "las autoridades tienen la obligación de proteger la vida, la salud y la integridad de las personas bajo su custodia". "Las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos (Reglas Nelson Mandela) establecen que todas las personas privadas de libertad deben ser tratadas con respeto a su dignidad y protegidas frente a abusos y condiciones que puedan causarles daño", detalló.
En un informe reciente, el Centro de Documentación de Prisiones Cubanas dio cuenta del colapso del sistema penitenciario al señalar que "las denuncias por malas condiciones de vida en prisión abarcaron prácticamente todos los ámbitos en que se desarrolla el día a día de las personas reclusas: comida insuficiente, mal elaborada y en mal estado, desnutrición, abastecimiento insuficiente de agua, infraestructuras deficientes, falta de colchones, plagas de roedores e insectos y brotes epidémicos".
Desconociendo el panorama desolador de las instituciones penitenciarias a día de hoy, la semana pasada, con motivo de los 65 años del sistema carcelario del régimen, el nonagenario general Raúl Castro destacó en una carta el "sacrificio, entrega y dedicación" de los agentes de dichos centros para "transformar el horror que se vivía en las cárceles cubanas antes del triunfo de la Revolución y desarrollar numerosos programas que cambiaron radicalmente esa terrible realidad".
No obstante, numerosos testimonios dan cuenta de que dicho horror continúa y está enquistado de forma sistémica. Impedir la comunicación de los reclusos es ejemplo de ello.
En tal sentido, en declaraciones a DIARIO DE CUBA, la directora del Centro de Documentación de Prisiones Cubanas, Camila Rodríguez, enfatizó que "el sistema penitenciario cubano es hoy un espacio de degradación humana y represión política. No se trata de fallas aisladas, sino de una política estructural de castigo y silencio que requiere una respuesta internacional firme".