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Cárceles

Tres reclusos cubanos más mueren en prisión en medio de desnutrición y falta de atención médica

Cubalex denuncia que otros presos enfrentan un deterioro extremo de su salud por la escasez de alimentos, la mala calidad de la comida y el acceso limitado a servicios médicos en El Típico.

Las Tunas
Un hombre tras las rejas en una cárcel.
Un hombre tras las rejas en una cárcel. MINUSTAH

Tres reclusos murieron en agosto en la Prisión Provincial de Las Tunas, conocida como El Típico, en medio de una situación de desnutrición y falta de atención médica que pone en riesgo la vida de otros internos, denunció el centro de asesoría legal Cubalex.

La organización recibió información sobre la muerte de Yoandry Cutiño Oliva, de 34 años, natural del barrio La Victoria, en Las Tunas. El preso se encontraba en un estado crítico de desnutrición: medía aproximadamente 1,78 metros y pesaba apenas 32 kilogramos. Pese a su deterioro físico, las autoridades penitenciarias atribuyeron su muerte al cáncer.

Cubalex también reportó el fallecimiento de José Rivero Consuegra, de 63 años y natural de Manatí, quien había sufrido un infarto dos días antes de morir. La tercera víctima, cuya identidad no ha podido ser confirmada, habría fallecido igualmente por desnutrición.

La organización denunció que varios reclusos de El Típico presentan estados críticos de desnutrición debido a la escasez y la mala calidad de los alimentos.

Según la información recibida, ante las quejas de los presos por la falta de comida, las autoridades les responden que "tomen bastante agua". Además, fue eliminada una merienda que consistía en un pan y una pequeña cantidad de agua de refresco.

Como plato fuerte, los internos reciben una pasta elaborada con harina que, de acuerdo con testimonios obtenidos por Cubalex, contiene gusanos y desprende un fuerte mal olor.

La situación resulta especialmente peligrosa para los reclusos con diabetes y otras enfermedades que requieren una alimentación adecuada y seguimiento médico. La organización señala que la escasez de alimentos y el acceso extremadamente limitado a la atención sanitaria agravan las enfermedades y aumentan el riesgo de complicaciones graves.

Cubalex reclamó investigaciones independientes e imparciales sobre las muertes para determinar sus causas y las circunstancias en que ocurrieron. Recordó además que el Estado cubano es responsable de proteger la vida, la salud y la integridad de las personas bajo su custodia, así como de garantizar alimentación suficiente y adecuada, agua potable, condiciones dignas y atención médica oportuna.

La organización alertó que las condiciones de alimentación y asistencia sanitaria en El Típico constituyen un riesgo grave para la población penal y reclamó una respuesta inmediata de las autoridades.

Huelgas de hambre, último recurso de los presos

Cubalex también alertó sobre el deterioro de varios presos que han recurrido a huelgas de hambre como forma extrema de protesta ante abusos, condiciones de reclusión que consideran inhumanas y la falta de respuesta a sus reclamos.

En El Típico, Orlando Montero Gallar lleva un mes en huelga de hambre y su estado es crítico. Según la organización, ha perdido más de 20 libras, presenta una fuerte inflamación abdominal y tiene todavía una cuchara alojada en el estómago sin recibir la atención médica que necesita.

Cubalex denunció que Montero fue sacado por la fuerza de su celda y trasladado a un destacamento de presos condenados a cadena perpetua para impedir que otros internos pudieran observar su estado.

El preso político Amijaíl Sánchez González llevaba más de 15 días en huelga de hambre cuando Cubalex informó sobre su caso el 12 de agosto. Permanecía entonces en una celda de castigo en el Combinado del Este. La organización dijo desconocer si mantiene la protesta y cuál es su estado actual.

Sánchez ha denunciado amenazas de muerte de funcionarios penitenciarios y ha sido agredido al menos cuatro veces durante los últimos seis meses, según Cubalex.

Otro preso político, Marcos de la Luz Caballero Granados, inició una huelga de hambre para protestar por las condiciones del campamento de trabajo forzado El 18, en San Miguel del Padrón. Entre sus reclamos estaban la falta de comunicación con sus familiares durante más de 20 días y la alimentación insuficiente. El 11 de agosto llevaba cinco días en huelga y tampoco se conoce su situación actual.

A comienzos de agosto, Nelson Acuña Santos inició otra huelga de hambre en Kilo 8, Camagüey, para denunciar las condiciones de esa prisión. En ese momento, los presos llevaban casi 100 horas sin electricidad y recibían apenas dos pequeñas botellas de agua por persona para bañarse.

Fuera de las cárceles, el activista Guillermo del Sol cumplió 63 días consecutivos en huelga de hambre en su vivienda de Santa Clara para exigir la libertad de 18 presos políticos, de acuerdo con Cubalex y un reporte de Defensa Cuba Decide.

El activista presenta una profunda debilidad, dolor en la boca y el estómago, dificultades para hablar y permanece prácticamente todo el tiempo dormido, sin poder levantarse de la cama. Su hijo, Adrián del Sol, alertó además sobre la frialdad extrema de sus extremidades y una presión arterial muy elevada, y advirtió que podría ser necesario trasladarlo nuevamente a un hospital.

Cubalex considera que, en un contexto represivo en el que los presos disponen de escasas o ninguna vía efectiva para denunciar abusos y reclamar sus derechos, las huelgas de hambre se convierten en uno de sus últimos recursos de protesta.

La organización advierte que la prolongación de estas acciones, combinada con aislamiento, castigos, falta de atención médica y condiciones precarias de reclusión, eleva el riesgo de daños graves e irreversibles para la salud y la vida de los huelguistas.

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