Siete reclusos murieron en las prisiones de Cuba solo durante el pasado mes de febrero, según el informe del grupo de asesoría jurídica Cubalex sobre la situación de derechos humanos en la Isla correspondiente a ese mes.
La cifra es inferior en solo dos decesos a los que ha documentado la propia organización defensora de derechos humanos en lo que va de 2026.
"Las muertes en prisiones son una de las expresiones más palpables del abandono y desamparo en que se encuentran los reclusos", afirmó la ONG, cuyo subregistro de decesos en las prisiones llena el vacío de información oficial que crean las autoridades de Cuba.
Las muertes documentadas por Cubalex, que podrían ser superadas por la realidad, se debieron a causas que "incluyen la desnutrición, asesinatos entre reos, supuestos suicidios y deficiente atención médica".
En el documento, la ONG destacó el fallecimiento del preso político cubano Luis Miguel Oña Jiménez, en cuyo caso "las autoridades recurrieron a la frecuente práctica de otorgar una tardía licencia extrapenal, cuando la situación ya era irreversible, para evadir la responsabilidad estatal ante el inevitable deceso".
Oña Jiménez, quien tenía 27 años al morir, había sido condenado a 12 años de privación de libertad por el supuesto delito de sedición, por manifestarse contra el régimen el 11 de julio de 2021.
Era paciente de VIH/SIDA, por lo que estaba recluido en la prisión de Panamá, en Güines, donde sufrió una isquemia que le dejó graves secuelas.
Al dar a conocer su fallecimiento, la ONG Prisoners Defenders apuntó que el prisionero quedó paralizado de boca, manos y pies, como resultado de la isquemia, tras la cual fue internado en el hospital Julio Trigo.
Falleció apenas unos días después de recibir la licencia, según la denuncia que publicó Prisoners Defenders el 15 de febrero.
Apenas tres días después, Cubalex denunció la muerte del reo Osmani Deroncelé, de 50 años, ocurrida en la prisión de Boniato. En esa prisión se produjo una parte importante de las 41 muertes en los centros penitenciarios de Cuba documentadas por la propia ONG en 2025.
Además de los decesos en las prisiones durante febrero, el grupo de asesoría registró otras tres muertes por la que sería responsable el Estado cubano, ya que las personas fallecidas se encontraban bajo su custodia.
Uno fue el joven Abraham Limonta Estrada, "quien se suicidó debido al acoso sufrido mientras pasaba el servicio militar obligatorio", señaló Cubalex.
El suicidio es una de las principales causas en las decenas de muertes ocurridas durante el servicio militar en Cuba.
También en febrero murió bajo custodia estatal, según el registro de la ONG, Yasmani Aranguren Caraballo, "mientras se encontraba detenido en el Técnico de Alamar, y en cuyo cuerpo se notaron signos de violencia física".
Cubalex también documentó la muerte de "una mujer con discapacidad y en estado de desnutrición, a quien los trabajadores del asilo donde se encontraba abandonaron en el hospital Calixto García tras un ataque epiléptico, donde finalmente falleció".