Back to top
Prisiones

Fallece otro recluso bajo custodia del Estado en Cuba: en total abandono y sin atención médica

Osmani Deroncelé, de 50 años, fue encontrado sin vida en su celda de la prisión de Boniato, la más mortífera de la Isla.

Santiago de Cuba
Exterior de una prisión cubana.
Exterior de una prisión cubana. AFP

Las condiciones de extrema vulnerabilidad a las que se enfrentan los reclusos en el sistema penitenciario de Cuba son un hecho denunciado de forma reiterada por organismos de derechos humanos, así como por organizaciones internacionales que piden cuentas al régimen. Como consecuencia de dichas condiciones, el reo Osmani Deroncelé, de 50 años, falleció en la prisión de Boniato, bajo custodia del Estado, informó el grupo de asesoría legal Cubalex.

Su muerte, que "vuelve a poner en evidencia la grave situación humanitaria dentro de las cárceles cubanas", denunció la organización, ocurrió este martes, luego de que Deroncelé permaneciera sin atención médica adecuada.

"Padecía patologías psiquiátricas asociadas a la pérdida del control de los impulsos y presentaba un estado avanzado de desnutrición", destacó Cubalex, enfatizando que no recibía "el tratamiento que su condición requería".

"Debido al visible deterioro de su salud, otros reclusos evitaban compartir celda con él, por temor a que, si fallecía, las autoridades los responsabilizaran", agregó, al tiempo que sostuvo que Deroncelé "murió en total abandono". "Posteriormente, las autoridades penitenciarias habrían restringido la comunicación con el exterior para impedir que se conociera su fallecimiento", resaltó Cubalex.

"Toda persona privada de libertad está bajo la custodia y protección del Estado. Una muerte en prisión no es un hecho aislado: compromete directamente la responsabilidad estatal, especialmente cuando la vulnerabilidad era evidente y no se adoptaron medidas para proteger su vida", subrayó.

El fallecimiento de Deroncelé sería el segundo de un recluso cubano en pocos días, después de que se conociera esta semana la muerte en La Habana de Luis Miguel Oña Jiménez, de 27 años de edad, quien fue condenado a 12 años de cárcel por manifestarse el 11 de julio de 2021.

Según Prisoners Defenders, Oña Jiménez "fue excarcelado bajo una 'licencia extrapenal' solo días antes de su fallecimiento por isquemia, por falta de tratamiento médico, al tiempo que sufría torturas y maltratos".

El preso político era paciente de VIH/SIDA, por lo que estaba recluido en la prisión de Panamá, en Güines, donde sufrió una isquemia que lo dejó en condiciones precarias. La ONG señaló que Oña Jiménez quedó paralizado de boca, manos y pies, tras lo cual fue internado en el hospital Julio Trigo, donde fue "desahuciado" y enviado a su casa. Allí "falleció tres días después", señala la denuncia, que no precisa la fecha del deceso.

"Es una práctica sistemática del régimen cubano destruir la salud de los presos políticos y excarcelar a los desahuciados cuando ya saben que van a morir. Son asesinatos encubiertos bajo la tutela del Estado", destacó.

En 2025, el monitoreo de Cubalex registró al menos 41 muertes en prisiones cubanas, "vinculadas a condiciones inhumanas de reclusión, deficiente alimentación, ausencia de atención médica adecuada y enfermedades sin tratamiento oportuno. La falta de transparencia estatal impide dimensionar el alcance real de esta crisis", recalcó.

En tal sentido, la directora del Centro de Documentación de Prisiones Cubanas, Camila Rodríguez, enfatizó que "el sistema penitenciario cubano es hoy un espacio de degradación humana y represión política. No se trata de fallas aisladas, sino de una política estructural de castigo y silencio que requiere una respuesta internacional firme".

Necesitamos tu ayuda: apoya a DIARIO DE CUBA

Más información

Sin comentarios

Necesita crear una cuenta de usuario o iniciar sesión para comentar.