El 90 % de los 2.000 prisioneros de la cárcel de Boniato, en Santiago de Cuba, "están desnutridos debido a la hambruna a que son sometidos por parte de las autoridades gubernamentales", denunció el Centro por una Cuba Libre, a partir de un informe del Consejo de Relatores de Derechos Humanos.
"La carencia de alimentos es tal que el Gobierno se ha visto obligado a establecer una clasificación en tres galeras: distróficos grado 1, grado 2 y grado 3", indicó, al tiempo que sostuvo que "los internos distróficos esqueléticos críticos son cerca de 1.000, lo cual implica la mitad de la población penal".
"La clasificación utilizada por las autoridades carcelarias de la prisión de Boniato indica que a esos presos distróficos se les aumenta una cucharada de la pésima comida que consumen los prisioneros: una tisana sin azúcar y un mendruguillo de pan en los desayunos; tres o cuatro cucharadas de arroz mal elaborado, un poquito de caldo sin sustancia y, como plato fuerte, una cucharada de pasta coloreada, de harina de trigo, que se repite por las tardes", detalló la fuente.
Así, "los distróficos grado 3 son verdaderas carabelas, que van agonizando y muriendo dos o tres cada semana", resaltó el informe, que alertó sobre la muerte de 70 prisioneros en la cárcel de Boniato durante 2024 debido a "desnutrición y otras enfermedades".
"En lo que va de año, ya son 80 los muertos debido a las condiciones de alimentación, falta de atención médica e insalubridad", agregó.
En este contexto, muchos reos sobreviven de las exiguas bolsas con alimentos que les entregan sus familiares. "Pero aun este alivio muchas veces es impedido por las autoridades, quienes restringen las cantidades y los tipos de alimentos permitidos", denunció el informe, que enfatizó que esta situación de total abandono no es exclusiva de la cárcel de Boniato, "sino que se da en la mayoría de las prisiones cubanas por el modelo represivo e inhumano que siguen".
"El Centro por una Cuba Libre hace un llamado urgente a los gobiernos libres del mundo y a las organizaciones internacionales de derechos humanos para que se hagan eco de la terrible realidad que viven los prisioneros políticos y comunes en Cuba, y que le exijan directamente al régimen de La Habana la entrada a las prisiones de Cuba del Comité Internacional de la Cruz Roja, que desde 1989 no ha sido autorizado a documentar directamente estas violaciones", dijo Janisset Rivero, directora de programas del Centro por una Cuba Libre.
En este contexto, además, el Consejo para la Transición Democrática en Cuba denunció "el estado absoluto de indefensión al que son sometidos los presos políticos en Cuba, y los tratos crueles, inhumanos y degradantes que imperan en centros penitenciarios considerados por ex prisioneros de conciencia, como José Daniel Ferrer, 'las peores cárceles del hemisferio'".
"No podemos dejar morir lo mejor de Cuba, los que luchan pacíficamente por la libertad, para que lo peor —los que dan la orden de combate, los que llenan las prisiones y los que se imponen en el poder por la fuerza— siga determinando el destino de la nación", enfatizó.
En un reciente informe al respecto, el grupo de asesoría legal Cubalex destacó que "la situación dentro de las cárceles es mucho peor que la que sufren a diario el resto de los cubanos". "A las carencias se suman patrones de tratos degradantes que ignoran la dignidad inherente a cualquier ser humano, sin importar que se encuentre privado de libertad", sostuvo.
"Los reclusos sobreviven en ambientes insalubres en los que proliferan enfermedades contagiosas como la tuberculosis y la hepatitis. La atención médica deficiente no solo incluye la carencia casi total de medicamentos, sino también la negación arbitraria de atención, practicada como forma de tortura, y los impedimentos para que reciban los medicamentos que llevan los familiares", detalló.
En tal sentido, la directora del Centro de Documentación de Prisiones Cubanas, Camila Rodríguez, enfatizó que "el sistema penitenciario cubano es hoy un espacio de degradación humana y represión política. No se trata de fallas aisladas, sino de una política estructural de castigo y silencio que requiere una respuesta internacional firme".