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Represión

Ofensiva represiva contra los cacerolazos en La Habana

Ya ni protestar dentro de la casa es garantía de no ser detenido, denuncian vecinos.

La Habana
Protesta en Centro Habana. DDC TV
Quema de basura durante una protesta contra los apagones en La Habana.
Quema de basura durante una protesta contra los apagones en La Habana. Diario de Cuba

Las autoridades policiales han arreciado la ofensiva represiva contra los cubanos que protestan contra los apagones en los barrios de La Habana tocando calderos y quemando basura. Las protestas nocturnas se han extendido por toda la capital y ya casi ningún vecindario está exento de ellas.

La represión se aplica de varias formas. Un de ellas es el ataque de las caravanas policiales de enfrentamiento a los manifestantes. Estas caravanas, para las que no parece haber escasez de gasolina, están compuestas por carros patrulleros, acompañados de guaguas o camiones para cargar detenidos, y camionetas con reflectores móviles conocidos como "busca chivos". Se desplazan por los barrios y realizan cierres de calles para apresar a los vecinos que están tocando calderos, quemando basura o exigiendo luz y agua. La mayoría de los detenidos en estos cierres permanecen poco tiempo en las unidades policiales, pero son liberados con fuertes multas y quedan bajo el control y seguimiento de los jefes de sectores policiales. Algunos son acusados de delitos como resistencia, desacato o atentado.

Cada vez es más frecuentes observar a las caravanas policiales desplazarse por las oscuras calles habaneras.

La nueva ola represiva se materializa también a través del seguimiento realizado por los "factores de la comunidad" a los ciudadanos que son considerados "líderes" de los toques de calderos. Los colaboradores del Gobierno identifican a los supuestos promotores de las protestas e informan sus nombres y direcciones a los jefes de sectores, que toman declaraciones a miembros de las organizaciones de masas.

Finalmente, los jefes de sectores citan a los presuntos líderes de protestas para que se presenten en las unidades municipales de la Policía, donde quedan detenidos y son instruidos por el delito de desorden público, según el Artículo 263 del Código Penal cubano.

Este delito contempla sanciones de multa o de privación de libertad de seis meses a dos años para quien "mediante actos de violencia, intimidación o escándalos, afecte el orden, la paz y tranquilidad de las familias, de la comunidad o de la sociedad". Por el carácter ejemplarizante de los procesos, a estos detenidos por desorden público se les impone la medida cautelar de prisión provisional hasta el día del juicio, como forma de escarmiento para detener las protestas populares en La Habana.

"Aquí todas las noches hay toques de caldero por los apagones, desde La Palma hasta Poey", dijo Margarita, una anciana residente en Arroyo Naranjo. "Los vecinos tocan dentro de la casa o en las azoteas todo lo que suene: cazuelas, hierros y lo que aparezca. Salir a la calle es más complicado porque por la Calzada de Bejucal viene la caravana policial desde El Capri y cargan con los que estén fuera de sus casas protestando".

"Hace unos días pasó la caravana y cargó con varios jóvenes, entre ellos el nieto de la familia Blanco, que son de Oriente. Luego lo soltaron con una multa grande. Las protestas contra los apagones continúan, pero con temor. En cuanto viene la caravana se corre la voz y cesan los calderos hasta que se va. Luego siguen los cacerolazos por la falta de corriente, de agua y de las balitas de gas. Ya no podemos más", añadió.

El 25 de junio fueron detenidos en 10 de Octubre cinco ciudadanos a los que la Policía considera "líderes de protestas". Entre ellos, Elías Heli González Palma, según declaró un vecino que pidió no ser identificado.

"Elías es muy querido en el reparto Sevillano. Es un destacado laico de la capilla del Sagrado Corazón, iglesia católica conocida como 'la capillita del parque Córdoba'. Elías se destaca por su servicio a la comunidad y por elaborar alimentos gratuitos a los ancianos. También es el responsable nacional de la organización Alcohólicos Anónimos, que tanto bien hace", agregó el vecino.

"El pasado 25 de junio, fue citado a la unidad policial de Aguilera y allí quedó detenido por tocar calderos por las noches dentro de su casa. Eso es una injusticia porque él no salía de su casa, tocaba un balón de oxígeno que sonaba como una campana. Él no ha cometido delito alguno, solo protestaba cívicamente por los interminables apagones y la falta de agua y de combustible para cocinar", consideró.

"Protestar en su casa es un derecho no un delito. Los vecinos estamos pendientes de su caso, pero ya conocimos que lo van a trasladar a la cárcel de Valle Grande, en prisión provisional hasta el día del juicio. Elías dejó sin amparo a sus dos hijos porque él es padre y madre a la vez. En la iglesia estamos orando y clamando para que las autoridades comprendan la injusticia que cometen, y que Elías regrese a su hogar y a su comunidad", concluyó

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