Poco después de que el preso político cubano Ernesto Brieva Sempé, manifestante del 11J, falleciera en la prisión Combinado del Este, en La Habana, mientras se encontraba bajo custodia del régimen, el grupo de asesoría legal Cubalex denunció este jueves dos nuevos decesos de reos bajo custodia estatal, esta vez en la Prisión Provincial de Las Tunas, lo que evidencia las condiciones deplorables y generalizadas de las cárceles cubanas.
Así, José Ricardo Montero Ávila, de 59 años, falleció este 20 de mayo a consecuencia de un derrame cerebral. "Estuvo más de 12 horas en el puesto médico del penal esperando a ser trasladado al hospital, trámite que fue retrasado por el personal al asumir que estaba fingiendo una parálisis", detalló Cubalex. El organismo subrayó que, debido a esta negligencia, "cuando llegó al hospital, ya había fallecido".
El grupo de asesoría legal denunció, asimismo, que tras el fallecimiento las autoridades del penal amenazaron a los presos políticos allí recluidos e intentaron impedir el acceso a los teléfonos "para evitar la denuncia".
En el mismo penal falleció también Guidoberto Leyva Guerra, de 72 años, ya que "los guardias ignoraron los llamados de atención que hacían otros presos ante la evidente incontinencia que sufría", indicó Cubalex.
"Estuvo casi un mes con una sonda puesta sin bolsa de drenaje, lo que le obligaba a recoger la orina en un pomo, y se hinchó debido a un derrame de líquido por obstrucciones urinarias frecuentes", detalló el grupo, que añadió que "padecía cáncer de próstata, bronquiectasia crítica y posiblemente cáncer de colon".
"Estas muertes ocurren bajo custodia estatal y reflejan la precariedad extrema de las condiciones sanitarias, alimentarias y médicas en las cárceles cubanas", denunció el grupo de asesoría legal, que enfatizó que "el Estado cubano tiene la obligación de garantizar la vida, la salud y la integridad física de todas las personas privadas de libertad".
Estas condiciones lamentables en las cárceles cubanas, donde los reos están desnutridos y sometidos a condiciones insalubres, además de a la falta de alimentos, medicinas, atención médica e higiene, en un ambiente opresivo de represión sistemática, han provocado un aumento en el número de decesos en los centros penitenciarios, mientras el régimen amenaza al resto de la población carcelaria para evitar que los hechos salgan a la luz.
Desde 2021, el grupo de asesoría legal ha registrado que seis manifestantes de las protestas del 11J han muerto bajo responsabilidad estatal. En lo que va de año, se han registrado al menos 20 muertes bajo custodia en prisiones cubanas, tanto de reos políticos como comunes.
"Es una práctica sistemática del régimen cubano destruir la salud de los presos políticos y excarcelar a los desahuciados cuando ya saben que van a morir. Son asesinatos encubiertos bajo la tutela del Estado", destacó la ONG Prisoners Defenders.
En tal sentido, la directora del Centro de Documentación de Prisiones Cubanas, Camila Rodríguez, enfatizó que "el sistema penitenciario cubano es hoy un espacio de degradación humana y represión política. No se trata de fallas aisladas, sino de una política estructural de castigo y silencio que requiere una respuesta internacional firme".