La Seguridad del Estado detuvo e interrogó este viernes 23 de enero a Dagoberto Valdés Hernández, director del Centro de Estudios Convivencia (CEC), en un nuevo episodio de hostigamiento contra ese proyecto cívico y religioso con sede en Pinar del Río, según denunció la propia institución.
De acuerdo con la nota publicada por el CEC, en horas de la mañana dos oficiales de la Seguridad del Estado, identificados como el mayor Ernesto y el mayor Manuel, se presentaron en el domicilio de Valdés acompañados por una patrulla de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). Sin mostrar orden ni explicar los motivos, le indicaron que debía desalojar la vivienda de los visitantes que se encontraban en ella, cerrarla y acompañarlos a la sede de la Seguridad del Estado en Pinar del Río, sin derecho a realizar una llamada telefónica.
Ante la detención, miembros del equipo de Convivencia acudieron primero a la jefatura provincial de la PNR para confirmar su paradero. El oficial de guardia aseguró que ninguna patrulla había sido recibida esa mañana. Posteriormente se dirigieron a la sede de la Seguridad del Estado, donde inicialmente tampoco ofrecieron información. Solo tras insistir en que se consultara directamente con algún agente, aparecieron en la recepción los mismos oficiales que habían realizado la detención, quienes confirmaron que Valdés se encontraba allí.
En ese momento, los agentes informaron a Yoandy Izquierdo Toledo, miembro del equipo de Convivencia, que "les había ahorrado un viaje", ya que también pensaban ir a buscarlo. Le exigieron entregar su carné de identidad y le comunicaron que sería interrogado igualmente.
Acusaciones de "colaboración con potencia extranjera"
Dagoberto Valdés fue conducido a oficinas interiores, donde fue interrogado durante más de dos horas por un grupo de oficiales que incluyó al mayor jefe del Departamento Jurídico de la Seguridad del Estado, al mayor Ernesto —quien "atiende" el caso de Convivencia—, al mayor Manuel, jefe de la Brigada de Enfrentamiento a la Contrarrevolución en la provincia, y un joven oficial que no se identificó.
Según el relato del CEC, el motivo del interrogatorio fue una visita reciente de Valdés al embajador Mike Hamer, encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en Cuba.
Durante el interrogatorio, el funcionario jurídico acusó a Valdés de terrorismo y de colaborar con una potencia extranjera que, según afirmó, ha amenazado con una intervención militar. Añadió que no permitirían que el embajador estadounidense "fuera contactando a personas para utilizarlas para sus fines" en el contexto de la crisis que atraviesa el país, y aseguró que defenderían a la Revolución "con las botas puestas".
El mayor Ernesto leyó fragmentos de una columna publicada por Valdés en la revista Convivencia el lunes 19 de enero, en la que se exhortaba a prepararse para un cambio pacífico en Cuba bajo la premisa de que "el futuro ya está aquí". El oficial preguntó si ese texto estaba relacionado con la visita al diplomático estadounidense.
Valdés respondió subrayando un pasaje de su artículo en el que cita a San Juan Pablo II, cuando afirmó que "los cubanos somos y debemos ser los protagonistas de nuestra propia historia personal y nacional".
Ante otra pregunta del oficial jurídico sobre el objetivo de la conversación con el embajador, Valdés explicó que el intercambio giró en torno a la distribución de ayuda humanitaria donada por Estados Unidos a través de la Iglesia, y que el diplomático había solicitado su opinión al respecto.
Advertencias y restricciones
Al concluir el interrogatorio, los oficiales comunicaron que levantarían un acta de advertencia, que Valdés se negó a firmar. Le recomendaron no responder a invitaciones del embajador estadounidense ni participar en actividades organizadas por la Embajada de Estados Unidos, aunque le indicaron que podía viajar a La Habana por motivos relacionados con la Iglesia, estudios, asuntos familiares o para atender a personas enfermas.
Posteriormente, el mayor Ernesto interrogó a Yoandy Izquierdo y le señaló que "la esencia" de su caso era la misma que la tratada con Valdés, dadas las circunstancias críticas del país. Le advirtió sobre una supuesta manipulación por parte del embajador estadounidense y de otras embajadas, y le exigió "mantener el perfil de Convivencia", asegurando que compartir "las ideas del enemigo" también constituía un delito.
Según la nota, el oficial afirmó que no permitirían que en Cuba ocurriera "lo mismo que en Venezuela", alegó que la inteligencia cubana conoce lo sucedido allí y que, a diferencia de ese país, en Cuba no habría "traición ni colaboración con el enemigo" porque "la Revolución está más fuerte que nunca".
Izquierdo respondió que es responsable de lo que escribe y de su labor en el Proyecto Convivencia y el Centro de Estudios Convivencia desde hace más de 15 años, pero no de interpretaciones oficiales ni de un "futuro hipotético". También cuestionó la proporcionalidad del despliegue policial en relación con el contenido del interrogatorio. El mayor Ernesto replicó que se trataba de una lógica de "acción-reacción", debido a la gravedad de la situación del país y a la necesidad de "defenderlo".
El Centro de Estudios Convivencia concluyó que este episodio confirma la continuidad del hostigamiento de la Seguridad del Estado contra su labor, en un contexto de creciente criminalización del pensamiento cívico independiente y del contacto con actores internacionales, incluso cuando se trata de asuntos humanitarios o religiosos. Valdés e Izquierdo fueron liberados.
En paralelo, en Camagüey, fueron interrogados, también el viernes, los sacerdotes Alberto Reyes y Castor Álvarez.
Reyes informó en Facebook que tanto él como el padre Castor se encuentran "bien" tras haber sido citados por las autoridades, un procedimiento que tuvo como objetivo levantarles un acta de advertencia debido a sus posturas públicas críticas con el sistema político cubano.
Según explicó Reyes, las autoridades les comunicaron que esas posiciones podrían constituir "delitos punibles por la ley".
Dagoberto es de lo mejor de la oposición a la dictadura. Desde luego que tratan de intimidarlo, porque el fin del comunismo en Cuba está cerca.