El escritor y periodista cubano Jorge Fernández Era denunció públicamente que la Policía de Diez de Octubre se negó a aceptar una denuncia formal por la golpiza que recibió el viernes 18 de julio durante una detención, bajo el argumento oficial de que los "daños son menores". Fernández Era, quien acudió con un certificado médico del Hospital Clínico Quirúrgico Miguel Enríquez (La Benéfica) que constata lesiones en el rostro, costillas y espalda, fue informado por las autoridades que no procederían con la demanda.
"Nada, que los moretones [...] son solo magullaciones colaterales: que alguien le diga al teniente coronel Yoán que para la próxima se esmere y me saque un ojo", ironizó el escritor en una publicación en Facebook donde relató con detalles lo ocurrido.
Fernández Era salió de su vivienda en La Habana el viernes 18 y fue interceptado por un agente de la Seguridad del Estado, identificado como Evelio, quien le ordenó regresar a su casa. Al negarse, fue detenido y trasladado a la Unidad de Zanja. Allí, según relató este domingo, fue encerrado brevemente en un calabozo junto a otros detenidos y posteriormente conducido a una pequeña habitación donde fue golpeado en dos ocasiones por un oficial identificado como Yoán, mientras otro agente lo inmovilizaba.
Durante el interrogatorio, fue objeto de amenazas explícitas: le prometieron "arrancarle los dientes uno por uno", "quitarlo del camino" mediante accidentes simulados o envenenamiento, en una prolongada e "injuriosa sesión de tortura sicológica". Los agresores intentaron que aceptara que su traslado fue "voluntario" y, en tono cínico, le sugirieron presentar sus quejas "en la Plaza de la Revolución".
Fernández Era cuestionó duramente la impunidad con que actúan estos agentes y la falta de voluntad institucional para investigar los abusos.
Denunció que su caso de "Desobediencia" lleva más de dos años abierto sin resolución y que las medidas cautelares impuestas solo buscan prolongar su situación de vulnerabilidad legal. "No creo en la justicia revolucionaria", afirmó, tras indicar que tampoco ha recibido respuesta del Consejo de Estado ni de otras instancias a las que ha acudido.
En su publicación, el escritor califica a sus agresores de "fascistas empoderados", por su desprecio a la Constitución cubana y la Ley de Proceso Penal, que prohíben los arrestos sin causa y garantizan ciertos derechos básicos al detenido.
"Uno no debe esperar de ellos besitos, pero tampoco que establezcan una emulación socialista con sus compinches de la tiranía batistiana, pues para eso no murió tanta gente", escribió con amargo sarcasmo.
En las protestas cívicas de cada día 18, y por las que han sido reprimidos de forma recurrente, tanto Fernández Era como Alina Bárbara López Hernández y Jenny Pantoja, entre otras personas, sus participantes reclaman una Asamblea Nacional Constituyente elegida democráticamente para redactar una nueva Constitución; que el Estado no se desentienda de la crítica situación de ancianos, jubilados, pensionados y familias que están en pobreza extrema; la libertad inmediata de los presos políticos cubanos sin exilio obligatorio, y el cese del hostigamiento a personas que ejercen su libertad de expresión.
Si llega a Cuba una invasión de EEUU (ojalá que llegue) los reclutas del Servicio Militar Obligatorio se sumarán a los integrantes de la invasión; también los militares que, por obligación, están en el ejército. Recordemos que cuando cayó Ceacescu las fuerzas armadas de Rumania apoyaron la caída del dictador. Raúl y Díaz Canel, preparen el pellejo.