El 2026 puede ser el año más catastrófico para el béisbol cubano en la memoria reciente. Esa afirmación no se basa solo en una previsiblemente mala actuación del equipo nacional en el VI Clásico Mundial de Béisbol. En realidad, un mal papel en el principal certamen internacional de este deporte a nivel de selecciones será el menor de los problemas de la estatal Federación Cubana de Béisbol y Softbol (FCBS).
La entidad estatal es como una rastra con serios problemas técnicos, incapaz de soportar grandes cargamentos. Su presidente, Juan Reinaldo Pérez Pardo, vendría siendo el chofer de ese vehículo defectuoso, que solo sigue órdenes de los dueños de la empresa dueña de la rastra. El Instituto Nacional de Educación Física y Recreación (INDER) sería el dueño de esa empresa, que está en quiebra total.
Comencemos por intentar ser justos con el chofer, Pérez Pardo, quien ha tenido algunos aciertos al conducir la rastra maltrecha: bajo su mandato, algunos peloteros cubanos que se desempeñaron en las Grandes Ligas volvieron a jugar en la Serie Nacional; la FCBS se ha vuelto más receptiva ante profesionales del mundo del béisbol, ha implementado un sistema de patrocinios y ha logrado mantener las negociaciones con clubes profesionales de Japón.
Pero de nada sirve que el chofer logre hacer que el vehículo avance algunos kilómetros sin perder la carga, si no soluciona sus problemas técnicos. En el caso del béisbol cubano, los problemas radican en la estructura y en la falta de calidad y de seriedad de los campeonatos domésticos.
Ninguno de los cambios que ha hecho Pérez Pardo han transformado esa realidad, por lo que es muy complicado que mejoren los resultados.
¿De qué sirve que existan dos torneos —la Serie Nacional de Béisbol y la llamada Liga Élite— si en ambos la calidad está por los suelos?
La existencia de la Liga Élite estaría justificada si fuera profesional. En esencia, se creó para que funcionara como la liga profesional invernal cubana, lo que permitiría a la FCBS (si fuera una entidad realmente independiente del Gobierno) regresar a la Serie del Caribe como miembro pleno.
Nada de eso ha sucedido, ni sucederá en el corto plazo, en mi humilde criterio. ¿Entonces, no sería mejor ahorrar el dinero de la Liga y reinvertirlo, por ejemplo, en la Serie Nacional?
Por otra parte, en aras de concentrar la calidad, la Serie Nacional podría constar de dos divisiones de ocho equipos, que ascenderían o descenderían según su desempeño. En la primera, jugarían los mejores conjuntos, que pasarían a la segunda fase.
Otro tema importante es lo que ha sucedido con la nueva ley que permite que la Serie Nacional de Cuba tenga patrocinadores al igual que sus equipos. En el mundo real, la suma de 151.000 dólares para que una persona se convierta en patrocinador principal de la liga no es descabellada.
Me atrevería a decir que el precio sería mayor en ligas como la de República Dominicana o México. Pero en una liga que está en ruinas y no es profesional, donde los jugadores cobran tan poco (3.500 pesos cubanos mensuales) y no hay organización ni suficiente visibilidad, es un gran riesgo.
Quizás alguien decida poner su dinero en la Serie Nacional. ¿Pero quién garantiza que se destine a mejorar el torneo y a subir salarios? ¿Por qué no se presentó un esquema sobre el uso de los montos recaudados, que demuestre que se empleará en mejorar el funcionamiento del campeonato?
La FCBS debería tener patrocinadores oficiales para toda la liga, que puedan vender un paquete especial, pero cada equipo debería tener su propia gestión de patrocinios y sus propias estrategias de negocios.
En la Liga Profesional Invernal de Venezuela, los Leones del Caracas no tienen los mismos patrocinadores que los Navegantes de Magallanes.
Eso permite a cada equipo explorar y ser más creativo a la hora de generar ganancias propias. Si vas a dar pasos hacia la profesionalización del campeonato, no lo hagas a medias. La Serie debe acabar de convertirse en una verdadera liga profesional y producir dividendos, que contribuyan a mejorar las vidas de los peloteros y el propio campeonato para que el béisbol cubano avance.