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Béisbol

La estatal Federación Cubana de Béisbol elige la peor jugada frente a la pérdida de talentos

Analizamos aquí un par de ideas sobre lo que podría hacer la entidad, si de una vez decidiera actuar de manera independiente.

La Habana
Jordan Pérez, uno de los peloteros cubanos que firmaron contratos en la MLB en 2025.
Jordan Pérez, uno de los peloteros cubanos que firmaron contratos en la MLB en 2025. Francys Romero/Facebook

Hace unos 20 días el sitio Pelota Cubana USA divulgó un contrato creado por la estatal Federación Cubana de Béisbol y Softbol (FCBS), que deben firmar los padres de peloteros menores de 18 años que integrarán equipos Cuba, con el objetivo de controlar a esos menores de edad y exigirles diez millones de dólares si se desligan de la entidad. Es evidente que el objetivo son los jugadores que, tras emigrar, firman con organizaciones de Grandes Ligas.

Antes de analizar este nuevo error de la FCBS, lo primero que debemos entender es que la mayoría de sus decisiones están dictadas por el Instituto Nacional de Deporte, Educación Física y Recreación (INDER), el órgano de gubernamental que rige el deporte en Cuba.

No obstante, las estrategias que aplica la entidad estatal y los cambios que realiza dentro de estas son responsabilidad de su presidente, Juan Reinaldo Pérez Pardo, quien esta vez volvió a optar por la peor jugada.

Cada vez que la FCBS intente reclamarle dinero a un pelotero cubano que firma con una organización de la Gran Carpa obtendrá el mismo resultado que quien intenta almacenar el agua que sale de la pila con las manos. 

Ninguna organización de Grandes Ligas puede pagarle un solo dólar a una entidad subordinada al Gobierno cubano. Por ende, establecer un contrato con los padres de un menor de edad para controlar el futuro de este no es el camino que debe seguir la FCBS.

¿Qué deberían hacer los directivos? ¿Qué movimientos tendrían más sentido a la hora de sacarle algún provecho económico a esos jóvenes talentos con posibilidades de llegar al mejor béisbol del mundo?

Demandar no, asociarse

Una de las respuestas ya la tuvo en sus manos la Federación. Hace tres años, un cubano que reside en República Dominicana y tiene vínculos estrechos con uno de los grandes vendedores de peloteros en ese país, Alex Sánchez, se reunió con la entidad y el INDER para proponerles llevar talento a la academia de Sánchez, con el objetivo de venderlos a equipos de Grandes Ligas. Ello, obviamente, proporcionaría una remuneración para todas las partes.

Lo explico de la siguiente manera: Una academia de República Dominicana se lleva a los cinco mejores talentos sub-15 que estén en Cuba y los prepara para que alcancen las condiciones óptimas que les permitan firmar un contrato con una franquicia. Cuando eso ocurra, la FCBS podría recibir un 10% de los bonos que firman los atletas (normalmente, en República Dominicana se cobra un 50% por el bono de firma de un pelotero).

Ese dinero no lo pagaría directamente un equipo de Grandes Ligas a la federación. Primero, recibiría el dinero el jugador y luego, los encargados de prepararlo y venderlo a la franquicia de la MLB. Por último, la FCBS finalmente recibiría un porcentaje pagado por la academia. Entonces lo inteligente no es tratar de demandar a la familia del pelotero, ni a este, ni a una academia que lo venda fuera del contrato establecido con la FCBS. Lo inteligente sería asociarse con la academia.

Una gran ganancia para quien invierte poco

Obviamente, la FCBS no ganará los pretendidos diez millones de dólares. De hecho, ningún equipo paga esa suma a un jugador en el periodo de firma internacional. Los bonos que tienen para firmar son inferiores a ese monto. Pero si de los cinco peloteros tres firman por un total de 12 millones, la Federación se llevaría 1,2 millones, que es el 10% de esa cantidad.

No estaría nada mal, teniendo en cuenta que la entidad subordinada al Gobierno cubano no invierte realmente ni el 1% de esa suma en la formación de esos peloteros

¿Qué tal si los jugadores menores de 18 años firmaran contratos, en vez de con la FCBS, con una agencia como Curveball Agency (que en realidad es una agencia fantasma de la FCBS) y esta hiciera el trato con las academias? 

Esos son movimientos que la Federación pudiera hacer para lograr una ganancia económica con esos talentos. La otra pregunta que surge es si ese dinero se destinaría al desarrollo del béisbol en Cuba. Es casi 100% seguro que no. 

Pero hagamos el esfuerzo de creer que el porcentaje del bono del pelotero que irá a manos de la federación estatal se invertirá en la base. Eso garantizaría que en Cuba pudieran existir academias, que serían las encargadas de preparar a los peloteros que vayan a República Dominicana o firmen contratos con equipos de Japón y otros países de Asia. 

Esto nos lleva a la segunda idea para impulsar las contrataciones de los peloteros cubanos fuera. 

Asia: un mercado que se podría perder sin un cambio de estrategia

Las cifras de los contratos de peloteros en el béisbol del Caribe a través de la federación estatal se han desplomado, como efecto dominó del derrumbe de la calidad en los torneos domésticos de Cuba. La mayor cantidad de dinero que recibe la FCBS se debe a los contratos con equipos profesionales de Japón.  

Cada año, al menos un jugador firma a través de la FCBS. Por eso, la entidad debería buscar más mercados en el béisbol profesional de Asia, el único del que todavía puede obtener cifras millonarias de manera directa.

El primer paso debería ser organizar mejores eventos privados para equipos asiáticos. Los Kia Tigers, club profesional de la liga coreana, fueron a observar talentos en Cuba hace dos años. 

En esa exhibición también hubo personal de los principales clubes japones que contratan jugadores a través de la federación cubana (Dragones de Chunichi y Halcones de Softbank). Además, acudieron otros dos conjuntos la Tierra del Sol Naciente, los Leones de Seibu y los Marinos de Chibba Lotte. 

No hubo firmas y los equipos no regresaron a Cuba a ver talentos. Conclusión: las presentaciones deben prepararse mejor y deben presentarse talentos de menos edad que los mostrados entonces. Los clubes japoneses están cada vez más interesados en peloteros bien jóvenes (siguiendo el modelo de las Grandes Ligas). 

En resumen, la FCBS debería invertir más en las categorías inferiores, en crear academias dentro de Cuba para surtir talentos directamente a las personas con las que deberían hacer negocios para exigirles un porcentaje.

La FCBS no puede jugar a ser agente ni abogada de los jugadores. Pero sí puede buscar mejores plataformas para que ellos se desarrollen y aporten a los clubes profesionales foráneos. El famoso contrato con el que buscan amarrar a peloteros menores de edad y a sus padres está muy lejos de garantizar eso.

Por supuesto, las ideas expuestas anteriormente serían factibles y realistas, si la federación de béisbol de Cuba no fuera una entidad politizada y subordinada a los intereses del régimen, cuyo objetivo final no es el desarrollo de la disciplina en la Isla, sino mantener amarrados a los atletas y extraerles todo el jugo posible.

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