Luego de que el expelotero y exmánager del equipo de Sancti Spíritus que participa en la Serie Nacional de Béisbol de Cuba, Eriel Sánchez, protagonizara un episodio de violencia que empañó el desarrollo del evento y provocó gran repulsa entre los aficionados, los hechos de este tipo siguen marcando los juegos de pelota. Ante ello, la Comisión Nacional de Béisbol no ha tenido más remedio que reconocerlos —temiendo que se les vayan de las manos— y aplicar "un conjunto de medidas disciplinarias", informó el medio digital oficialista Cubadebate.
Según el informe oficial, el coach de primera base del equipo Granma, Jorge Miranda Jiménez, fue sancionado con diez juegos de suspensión tras protagonizar un altercado durante el juego número 213, efectuado en el estadio Augusto César Sandino, de Villa Clara.
"En una jugada de apreciación en tercera base, el árbitro decretó out a un corredor de su equipo, decisión que Miranda protestó de forma airada. El técnico se trasladó desde su posición hasta las cercanías del home para increpar al árbitro Gualberto Luna Fusté, siendo posteriormente expulsado", indicó la comisión.
"De acuerdo con el parte, tras la expulsión el coach tuvo que ser contenido por sus compañeros debido a su actitud agresiva y por haber proferido ofensas verbales contra el oficial", agregó.
Asimismo, el ente beisbolero informó la suspensión de cinco juegos al lanzador Yoelkis Cruz Fuentes, del equipo Las Tunas, "por conducta antideportiva en el juego número 191 frente a Mayabeque, disputado en el estadio Julio Antonio Mella".
"Tras permitir un jonrón a Denis Laza, Cruz Fuentes impactó con pelotazos a tres bateadores consecutivos, incluido nuevamente Laza, acción que derivó en su expulsión por parte del árbitro principal Henry Cisneros", detalló.
En el mismo encuentro, el jugador tunero Dismel Hurtado Machado fue sancionado con cinco juegos de suspensión "luego de un gesto obsceno hacia el público tras conectar un hit". Según el reporte, "Hurtado se tomó los genitales frente a los aficionados y los ofendió verbalmente, motivo por el cual fue castigado conforme al reglamento disciplinario vigente".
Por su parte, el coach de Mayabeque, Rigoberto Hernández Cuoto, recibió también cinco juegos de suspensión tras ser expulsado "por insultar al árbitro principal luego de una decisión en primera base durante el mismo partido". "Hernández profirió palabras ofensivas tras un medio swing decretado como strike, lo que provocó su inmediata expulsión", sostuvo la comisión.
La institución enfatizó que "todas las medidas buscan preservar la ética y el buen comportamiento dentro del terreno de juego", algo por lo que no se ha destacado la Serie Nacional de Béisbol en las últimas semanas.
A raíz del incidente violento ocurrido en septiembre entre Sánchez y el comisario técnico Miguel Rojas —por el que ambos fueron sancionados con varios años de exclusión de las competencias de la pelota cubana—, el subdirector del periódico oficial Granma, Oscar Sánchez Serra, consideró necesario "ser radical" y "cortar el mal de raíz" para evitar la violencia en el deporte, que no siempre es repudiada por la prensa estatal cubana cuando se ejerce en nombre de la "revolución".
El periodista oficialista afirmó en el titular que "ni el deporte ni la pelota tienen que ver con la guapería, mucho menos con la violencia". Sin embargo, no siempre el oficialismo cubano ha sido crítico con actitudes violentas de deportistas y, en algunos casos, incluso las ha premiado.
Comunismo más reguetón engendra este tipo de sociedad. Cero valores. Cero civismo. Cero modales. Cero educación. Cero virtudes. Cero todo.