La casa era minúscula y el invierno sombrío
y plomizo, y flotaba a su alrededor el mundo
como si uno pudiera elevarse sobre ella
y perderse en el cielo oscuro de febrero.
Pero el rapto era efímero, y la memoria es torpe,
y la casa tornaba a su insignificancia
cuando la nieve ardía en las inmediaciones,
alterada y simiesca en sus harapos blancos.
Entonces sucedíanse grandes curvas de olvido:
se olvidaba que el mundo concluía en un túnel,
en una dirección precisa, en una plaza.
Más allá de ese túnel, la casa se venía
abajo mansamente, como un trozo de chapa
aplastado en la vía por las ruedas del tren.
Alfonso Martínez Galilea nació en Logroño (La Rioja, España) en 1959. Poeta, traductor, editor y librero. Sus libros de poemas más recientes son 5 poemas para dibujos de Tito Inchaurralde (2005) y Puertos de paso. Poemas (1978-2015) (Editorial EAFIT, Medellín, Colombia, 2025), al cual pertenece este poema.