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Poesía

Bibliotecas perdidas

'Las bibliotecas son la ebriedad de la escritura,/ el papel cosido como ídolo a lo cotidiano,/ por eso un día arden o se dispersan/ y nadie vuelve a juntarlas'.

Madrid
Biblioteca.
Biblioteca. Secret San Diego

 

Cuando yo no esté
dispersa los libros.
No tengas piedad
con los lomos indefensos,
la página marcada,
el ejemplar que me dedicaron
en un día indescifrable.
La mayor vanidad
es fundar una biblioteca,
como quien pretende
detener al mundo por media hora
o dar un orden
a la dispersión de tantas vidas.
Juntar libros es más grave
que juntar palabras
porque las palabras
son apenas escamas de la piel de Dios
desprendidas el día
que le escuece el espíritu
porque no comprende a los hombres.
Caen a tierra y su reflejo
que va del nácar al barro
deslumbra los ánimos febriles
y procuran con ellas
sacar de dos estaciones un rostro,
conformar el romance, el carnaval,
la tragedia recurrente como el tedio.
Es pecado emparejar y coser las palabras,
unas apretadas a las otras,
especies que escaparon al diluvio
con el que Dios borró una página.
Las bibliotecas son la ebriedad de la escritura,
el papel cosido como ídolo a lo cotidiano,
por eso un día arden o se dispersan
y nadie vuelve a juntarlas.
Se han hecho escamas un poco mayores
de la tristeza y el fracaso de Dios.
Para quien se nutre de palabras
solo es posible ser devorado
por una biblioteca
o combatirla con el ayuno
y las armas de la noche.
No me digas que Rilke, Mallarmé o Martí,
no insinúes que yo mismo…
Las mejores bibliotecas
son las que se han perdido
y dejaron en su sitio unas ruinas
donde hace el amor la gente desesperada
o el viento arrastra entre las hierbas
los pergaminos chamuscados
junto a tantas preguntas
que no merecen —al menos en estos tiempos—
una respuesta formada por palabras.
Cuando me marche
escribe en la puerta de la estancia:
El pasado se descompone aquí
como los sueños.
Solo las páginas recordadas
merecen sobrevivir al sacrificio.

 


Roberto Méndez Martínez nació en Camagüey en 1958. Poeta, ensayista y narrador. Sus libros de poemas más recientes son Descenso de Alcestes (Casa Vacía, Richmond, 2024), Cartas de la plaga (Premio Nicolás Guillén, Letras Cubanas, La Habana, 2024) y Las bibliotecas perdidas (Betania, Madrid, 2025), al cual pertenece este poema.

Gracias a la editorial Betania, Las bibliotecas perdidas puede descargarse gratuitamente aquí.
 

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