Díselo así, di que no.
Heredé de mi padre una
enfermedad de la córnea
como pico libador
de colibrí. Dilo así.
Dile que no. Di que sí.
La puya clavada aquí
entre el lagrimar y el blanco.
De noche en la oscuridad
puntual de la madrugada
me llena de luz la cuenca
del ojo. Díselo así.
Dile que no. Di que sí.
Que la oscuridad me teme
me ilumina desde adentro.
Dile que a veces el blanco
ya no me deja dormir.
Dile que no. Di que sí.
Di en esquina Patrocinio
entre Figueroa y Cortina
un álamo da cobijo
a azulejos y tojosas
periquitos y cotorras.
Disuena graznido.
Ruego, al sinsonte pasajero
no lo agarre el pajarero.
Dile que no. Di que sí.
Hacia el lado norte está
la manzana de la antigua
Escuela de Artes y Oficios
titulada Valle Inclán.
Hoy solo carpintería
—lo perdimos todo ya.
Sobrevolada por aves
ver si ves revoloteo
al álamo acuartelar
en el temblor de las hojas.
Las seis es la mejor hora.
Dile que no. Di que sí.
Di el ánimo se me fue.
Di mi mirar esmirriado
ve mejor cuando no ve.
Rosie Inguanzo nació en La Habana, en 1966. Escritora, actriz, performer, puede vérsele caracterizando a su alter ego, Eslinda Cifuentes, en las performances que realiza junto al violinista y compositor Alfredo Triff. Ha publicado la novela La Habana sentimental (Bokeh, Leiden, 2018). Sus libros más recientes de poesía son Baladas crueles (Ediciones Furtivas, Miami, 2023) y Viene regando flores. Cubicherías y ornitologías (Editorial Casa Vacía, 2025).