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Libros

Cien imágenes para conocer América Latina

Paulo Antonio Paranaguá no ofrece en este libro una historia cerrada, sino una cartografía visual de las contradicciones del continente.

Madrid
José Lezama Lima, al centro de un grupo de escritores cubanos, 1968.
José Lezama Lima, al centro de un grupo de escritores cubanos, 1968. Pinterest

História da América Latina em 100 fotografias, el libro más reciente publicado en portugués por el crítico de cine y sociólogo brasileño Paulo Antonio Paranaguá, es un extenso volumen, exquisitamente diseñado, donde el lector podrá encontrar una imbricación total entre arte e historia. En él la fotografía se emplea como fuente histórica, documental y cultural, al tiempo que se presenta como objeto artístico y se expone su desarrollo en el continente.

El libro de Paranaguá sitúa el arte fotográfico y la historia política y social latinoamericana en el mismo plano, lo que resulta uno de sus principales atractivos. Este no es otra historia ilustrada del continente ni tampoco de su fotografía, sino un texto que combina ensayo visual, documentación y reflexión crítica para narrar la riqueza cultural de los pueblos de América y del arte fotográfico íntimamente vinculado a sus procesos históricos.

Para ello el autor acude a una minuciosa selección de imágenes creadas por varios fotógrafos de prestigio y otros anónimos, cuyas cámaras se volvieron testigo de guerras, revoluciones, dictaduras, resistencias y utopías, ofreciendo un mosaico de rostros, gestos y paisajes que resumen la historia convulsa de América Latina.

El libro consta de tres partes fundamentales. La primera es un texto introductorio donde asienta la conexión entre historia y fotografía que sustenta conceptualmente su propuesta. Según Paranaguá: "Los fotógrafos, al igual que los arqueólogos y los historiadores, participaron en la construcción de la 'comunidad imaginada': ayudaron a crear la imagen de la nación. Ya fuera en la calma del estudio —retratando clientes contemporáneos— o en escenarios turbulentos —reporteros al servicio de revistas, periódicos o agencias—, los fotógrafos contribuyeron a las representaciones de su época, incluso cuando trabajaban para la propaganda oficial, partidista o comercial".

Sobre su trabajo ofrece el autor un panorama minucioso que facilita entender de manera integrada el arte fotográfico de varios creadores latinoamericanos y extranjeros con trayectoria relevante en el continente, no limitado a los que tienen imágenes en el libro. Es muy útil su apreciación de la evolución técnica, estética y social de la fotografía en América Latina, y sus distintas formas de reproducción, difusión, uso e interpretación. Esto le permite abordar la historia latinoamericana de manera "conectada", lo cual plantea "no es un lujo, sino una necesidad".

La segunda parte del volumen transcurre con la secuencia de fotografías seleccionadas, que corresponden a distintos archivos y fondos documentales. Cada imagen está acompañada de un breve texto donde Paranaguá combina rigor histórico y sensibilidad estética. No se limita en esos textos a describir los hechos a que induce la imagen, sino que desentraña sus razones, fundamenta su trascendencia y analiza el poder simbólico de la fotografía en cuestión y su papel en la construcción de identidades, nacionales y continentales.

En su compilación, el libro aborda seis temas básicos con un tratamiento cronológico de los acontecimientos. Los orígenes y el legado prehispánico son ilustrados por el arte mesoamericano y andino, la religiosidad e incluso el impacto arqueológico de su descubrimiento moderno. De los siglos XVI al XIX, explora la colonización europea, el tráfico de esclavos, la violencia sobre los pueblos originarios y las nuevas dependencias económicas tras la independencia.

Por supuesto, concede espacio a las guerras y revoluciones que marcaron el siglo XIX e inicios del XX, momentos de ruptura en los que la fotografía sirvió de herramienta para el nacionalismo y documentó las luchas sociales. El modelo populista de los Perón, la industrialización y el petróleo, el muralismo mexicano, el cine latinoamericano, la cultura del bolero y el realismo mágico, marcan los movimientos populistas y de modernización de la primera mitad del XX.

Resume también la presencia de las dictaduras, las formas de represión y de resistencia. En este caso, examina la fotografía como testimonio de la violencia de Estado, del control ideológico y de la resistencia civil. Aquí tiene un espacio el tema cubano, con retratos como el que Chinolope hizo, en 1966, a José Lezama Lima junto a Antón Arrufat, Pablo Armando Fernández, Mariano Rodríguez, Heberto Padilla, Sigifredo Álvarez Conesa, Roberto Fernández Retamar y Víctor Casaus, y que el autor utiliza para comentar sobre la censura, vejación y ostracismo impuestos a muchos artistas en las décadas de 1960 y 1970.

En el uso simbólico de la imagen incorpora un atinado análisis de "El Quijote en el poste de luz" (1959) de Alberto Korda, como figuración de una utopía; y de la de "Ernesto Che Guevara muerto" (1967) de Freddy Alborta, que pone a dialogar con la archiconocida de Korda del "guerrillero heroico", convertida en símbolo revolucionario, y más tarde en mercancía global.

De Cuba también incorpora otra imagen, de 1938, que muestra a Fulgencio Batista dando la mano a Sumner Welles en una visita oficial a Washington. Con ella ilustra las estrechas relaciones políticas y comerciales mantenidas entre ambos estados durante la primera mitad del siglo XX. No es la única ocasión en la que el libro trata las conexiones de los gobiernos latinoamericanos con EEUU. Por otro lado, marcando el cambio ideológico, incluye el sugerente retrato de Agnès Varda, "Fidel Castro con alas de piedra" (1963), que lleva al autor a reflexionar sobre las relaciones del Gobierno revolucionario cubano con la URSS durante la Guerra Fría y los métodos estalinistas reflejados en el juicio y fusilamiento de Arnaldo Ochoa y otros oficiales cubanos, en 1989.

En estos casos, como en la mayoría de las fotos reunidas en el volumen, predomina el retrato, individual o de grupo. Este género pone al hombre en el centro de la discusión, como principal artífice de los cambios y portador de las ideas, creencias y sentimientos que construyen el imaginario social y la identidad de América.

El autor cierra el recorrido con los dilemas contemporáneos sobre democracia, desigualdad, religión y medio ambiente, abordando temas como el chavismo, las migraciones, los muros fronterizos, el narcotráfico, el movimiento LGBTQ+, la deforestación amazónica, etc.

La tercera y última parte de su libro ofrece apuntes biográficos de los fotógrafos con imágenes incluidas en el texto, poniendo en conocimiento la vida de creadores disímiles, muchos de los cuales formaron parte activa de la sociedad que reseñaron a través de su lente. Casos ilustrativos son Martín Chambi, uno de los primeros fotógrafos indígenas reconocidos internacionalmente, quien retrató la vida andina con orgullo, mostrando tanto la herencia de su pueblo como el impacto de la modernidad; y Pierre Verger, etnógrafo y babalawo, quien documentó los vínculos entre África y América a través de la religión.

Paranaguá construye en este libro una memoria fotográfica que reinterpreta la historia latinoamericana desde la imagen, y enriquece la apreciación de la fotografía con su trasfondo histórico y cultural, enfocando a sus protagonistas a ambos lados de la lente. No ofrece una historia cerrada, sino una cartografía visual de nuestras contradicciones: modernidad y atraso, esperanza y violencia, identidad y olvido. Visualmente, la edición es impecable. El diseño concede a cada foto el espacio y respeto que merece, acompañada por textos breves, precisos y profundamente interpretativos. História da América Latina em 100 fotografias es tanto un libro de arte como una herramienta de pensamiento histórico.


História da América Latina em 100 fotografias de Paulo Antonio Paranaguá (Bazar do Tempo, Rio de Janeiro, 2025).

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1 comentario

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Profile picture for user Ana J. Faya

Chinolope hizo varias excelentes fotos de Lezama, supongo que la que ilustra este artículo sea una de ellas. En ese grupo de escritores todos sufrieron la censura, pero algunos especialmente, como Arrufat, Padilla y el propio Lezama; otros la sufrieron "a medias", como Luis Rogelio “Wichy” Nogueras (el primero a la izquierda en la foto); y otros como el resto, optó por demostrar su fidelidad al régimen, incluyendo al pintor Mariano. Un grupo variopinto en el que los leales eran mayoría y lo fueron hasta su muerte, o lo siguen siendo como Casaus.