Fotografiar una ciudad tan frenética con Miami requiere pausa, afirma el cubano David Díaz (Remón), quien acaba de recibir una Mención de Honor del importante International Photography Awards. La obra reconocida, el libro LINES, incluye fotografías tanto de Miami como de Santa Cruz de Tenerife, San Cristóbal de la Laguna y Sevilla, a través de obras que, según dijo Díaz a DIARIO DE CUBA, "carecen de utilidad y solo persiguen el fin de ser contempladas, disfrutadas y abrir puertas en los espectadores".
Sobre dicho libro, así como sobre los proyectos a futuro y la voluntad de retratar a los cubanos en dichas ciudades, este diario conversa con el fotógrafo cubano David Díaz (Remón), quien, luego de recorrer varias ciudades europeas, se asentó hace años en Miami y desde allí trabaja.
¿Qué significa para usted y su obra ser finalista del prestigioso International Photography Awards?
Lo que primero se valora es obtener un reconocimiento. En la actualidad el overbooking fotográfico es realmente alarmante. También está entre los más relevantes que he obtenido y eso sumado a que es referente a un libro autopublicado le que otorga mayor importancia. Que un premio internacional con gran peso se detenga en tu obra ya es un gran logro.
¿Cómo nació LINES? ¿Por qué decidió autopublicarlo?
LINES en realidad es un breve recorrido por las imágenes que en primer lugar llamaron mi atención. Hablamos de 2009-2010, en eso años había comprado mi primera cámara Reflex y todo era un descubrimiento. Creo que dada mi gran admiración por los pintores abstractos y surrealistas. También mi interés en la arquitectura, que empezó en Cuba con investigación personal del Art Nouveau y el Art Deco, y mi costumbre, ya casi instintiva debido a mi sordera, de observar, tienen gran responsabilidad en eso.
Autopublicarlo era la vía más inmediata, el mundo de la fotografía está lleno de lo que llamamos Pay for PLAY; tu obra no es el objetivo, el objetivo es que pagues. Eso distorsiona todo a niveles esenciales. Imprimir un libro también es una manera de evitar que las fotos mueran en un disco duro y una forma de dar a conocer tu trabajo a aquellos que decidan adquirirlo. Es como un modesto ejercicio de eternidad.
En el libro aparecen fotografías de cuatro ciudades, Santa Cruz de Tenerife, San Cristóbal de la Laguna, Sevilla y Miami. ¿Cuáles cree que sean, desde el punto de vista conceptual y visual, las principales diferencias entre ellos?
Sinceramente no es un detalle que haya tenido en cuenta y te puedo asegurar que, a la hora de realizar las fotos, no han tenido importancia. La fotografía y la observación se han transformado para mí en un instinto. Por alguna misteriosa causa al ver algo, sin ser muy consciente de ello, llegas al convencimiento de que esa es la foto. Soy básicamente del tipo de fotógrafo que se denominan "no documental". Aunque he aprendido a hacer casi todo tipo de fotografía, el grueso de mi obra va en el sentido no documental. Esa fotografía que como forma de expresión artística, carece de utilidad y solo persigue el fin de ser contemplada, disfrutada y abrir puertas en los espectadores.
Son ciudades, sobre todo Santa Cruz de Tenerife y Miami, con altas concentraciones de emigrantes cubanos. ¿Los ha fotografiado? ¿Se plantea hacer un libro que recorra las vidas de los cubanos en estas ciudades?
En Santa Cruz de Tenerife es mucho más dispersa esa presencia y, en mi etapa allá, mi contacto con cubanos era esencialmente limitada a mi entorno familiar, y así fue por 19 años. Aquí en Miami la presencia es mayoritaria, pero es curioso como actúa el hecho de estar en este país rodeado de cubanos que no te conectan con tu pasado. Tengo cientos de fotos de la Calle Ocho con propósito documental y cultural... pueden ser cubanos y también latinoamericanos. Aquí la sociedad es muy variada. Hacer un libro, no sería difícil lo difícil es contar con el apoyo y el soporte de alguna editorial que lo desee. Eso es lo realmente lo complicado y la autoedición no llega a esos niveles de difusión.
¿Cómo captar la esencia de una ciudad tan frenética como Miami?
Siempre con pausa, desde mi juventud comprendí que la calma ha de autoimponerse. En mi vida fuera de Cuba se ha convertido en una coraza, que es de vital importancia en mi ejercicio creativo. Evito las prisas, el estrés y la locura asociada a esta ciudad. Me muevo despacio y eso me ayuda a detenerme en lo que me llama la atención. En el arte, y especialmente en fotografía, también sirve el refrán de que "La prisa nunca es buena compañera".