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Narrativa

Carreño

'Al diablo con la prensa chillona y todos esos pichones de comunistas que a cada rato despuntan esta ciudad. Él es un funcionario público y está llamado a mantener esta ciudad lo más decente posible'.

Miami
Corbatas Versace.
Corbatas Versace. Morton Subastas

 

Al despertar esa mañana, José Carreño no puede menos que preguntarse por qué siente ese agotamiento. Sorbe un poco de café y comienza a repasar los eventos del día anterior, en particular la discusión con los comisionados para llegar a un acuerdo sobre la aprobación del campamento para homeless en Olympia Key, su plan maestro para limpiar la cara más fea de la ciudad. Parecía que su proyecto no iba a resultar, para alivio de ambientalistas, representantes del Homeless Trust, falsos humanistas, residentes cercanos, ciclistas habituales, en fin, que enemigos tenía bastante. Pero pasó lo que tenía que pasar y a los oídos del comisionado Montes de Oca llegaron las pertinentes palabras y…cambió de parecer, claro que cambió de parecer.

Por lo demás él está acostumbrado a la ingratitud y la difamación. Periodistas que le llaman el eczema de la política de Miami, que lo acusan de ser el principal cabecilla del Cuban racket, que hurgan en su vida personal, en sus finanzas. Claro, que hasta los más cercanos de su familia han ayudado sin querer a desprestigiarle. Le basta recordar que fue su hija quien llamó a la Policía para denunciarlo por haberle catapultado una tetera de terracota a la cabeza de su madre (su mujer de entonces). Y bien que se lo ganó, porque nunca ha hecho nada que no estuviera justificado, como cuando mandó aquellas cajas de bananas a la oficina de un oponente político para dejarle claro cómo él lo veía: una copia de un personaje de alguna de esas repúblicas bananeras latinoamericanas. No pudo premeditar que unas decenas de personas se animarían a lanzar unas cuantas frutas más por propia iniciativa. Por suerte siempre ha tenido una forma de librar del peor de los castigos, y aquella vez en que casi le deforma el rostro a su mujer, consiguió que solo tuviese que completar un curso sobre el manejo de la ira. Y sí que ha aprendido a ser menos irascible y más irónico, por eso propuso aquel plan de adoptar un homeless, pero por supuesto que no funcionó. ¿Quién va a querer hacerse cargo de esos de esos buenos para nada?

De cualquier modo, en cualquier punto de la ciudad va a haber protestas. Se quejan de que el campamento va a estar muy cerca de la planta de procesamiento de aguas residuales, que si no van a tener acceso a transporte, que si muy cerca hay playas donde van familias a bañarse. ¿Pero qué quieren? ¿El Paraíso para quienes han hecho de sus vidas fracasos totales por la droga, la vagancia, la locura…? Las presiones de quienes están trayendo compradores e inversionistas de alto calibre a vivir en esta ciudad nos caen encima a nosotros, los políticos que tenemos que dar la cara a la gente. Ciudadanos de primera que se han mudado acá en medio de esta pandemia, porque La Florida ha sido de los estados más flexibles con el tema de la máscara. Pero además con este asunto de trabajar a distancia, son muchos los que han venido para acá para disfrutar de las cálidas temperaturas, la posibilidad de estar un poco más en exteriores, y las viviendas que todavía son menos caras que en estados como California y Nueva York, en fin, que nadie quiere comprarse una mansión en un vecindario tranquilo y que tus hijos tengan que ir a un parque infestado de homeless, que se mean donde estos van a jugar. Pero no, el malo tiene que ser él…

A esta hora le sacan todos los trapos sucios, entre ellos que mandó a cerrar el teatro de arte de la ciudad. Como si no fuera más fácil ver películas en Netflix, más ahora que no es aconsejable que la gente se reúna en lugares públicos.  O que retó a duelo a uno de sus contrincantes políticos con un par de pistolas de agua…Lo cierto es que lleva más de treinta años en este juego y no han podido eliminarlo.

Tienen que reconocer su genialidad; hay que ser como el avestruz para no verla. Por eso ha empezado a usar el efecto boomerang. ¿La opinión pública alborotadora cree que está mal que a los desamparados se les concentre en un lugar distante de la ciudad? ¿Le llaman fascista y antihumana a su propuesta? Pues se puede resolver de otro modo: "Sea humano, sea solidario. Adopte un homeless". ¿Que le llaman doblemente cínico? Al diablo con la prensa chillona y todos esos pichones de comunistas que a cada rato despuntan esta ciudad. Él es un funcionario público y está llamado a mantener esta ciudad lo más decente posible. Por lo demás no es nada nuevo que quienes pagan taxes, mandan. Y que él supiera, lo único que pagan esos parásitos de su bolsillo es la sustancia con la que se enajenan del mundo. O sea, no es el mundo quien los abandona; son ellos los que se bajaron del barco antes. "Capisce, my friend?", se pregunta frente al espejo, anudándose la corbata, él, todo un descendiente de italianos emigrados un día a Galicia, y de ahí a Cuba, y de Cuba a Miami.

"No pueden conmigo. No ha nacido aún el gallito que pueda conmigo. ¿Por qué no reconocen que soy sencillamente imbatible? Y ese nuevo campamento que ha surgido detrás de esa biblioteca habrá que desactivarlo a como dé lugar.  Por muchas cartas, quejas o reportes periodísticos que se le opongan, en esta ciudad nadie tiene más autoridad que yo". Se acerca más al espejo y ve que otra vez tiene pelos saliéndole de la nariz. Cancelará esa reunión estúpida que tiene programada para media mañana e irá a ver a su estilista para deshacerse de esos pelos indeseables, y que de paso le retoque las canas. Para perder una guerra basta con estar un poco desaliñado. Por eso está convencido que con él los sin casa y sus aliados la tienen perdida de antemano. Por muchos años ha usado esa colonia exquisita de Versace y ha comprado invariablemente sus trajes y corbatas en Casa Bolado, una de las tiendas más exquisitas de Coral Gables. 

 


María Cristina Fernández nació en Santiago de Cuba, en 1970. La editorial Casa Vacía ha publicado sus poemarios Miracle Mile y Mandorla. Sus libros de narrativa más recientes son  P (Ediciones Furtivas, Miami, 2020) y la novela breve En el nombre de la rusa (Bokeh, Gainesville, 2025), al cual pertenece este fragmento. 

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