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Arquitectura

La quema del Vignola en La Habana: cuando los universitarios se pronuncian

El suceso, protagonizado por estudiantes de Arquitectura, expresó el sentir de la comunidad universitaria y el espíritu creativo de una época de cambio en la historia constructiva cubana.

Madrid
Antigua Escuela de Ingenieros y Arquitectos de la Universidad de La Habana, hoy Facultad de Física.
Antigua Escuela de Ingenieros y Arquitectos de la Universidad de La Habana, hoy Facultad de Física. Arquitectura Cuba/Facebook

La historia de la enseñanza arquitectónica en Cuba y sus azares aún no está escrita. Sin embargo, sí ha quedado profundamente registrado un suceso que con fuerza simbólica marcó el sentir de la comunidad universitaria y, aún más, el espíritu creativo de una época de cambio en nuestra historia constructiva.

Concluía el año 1947 y La Habana renunciaba cada vez más a la arquitectura historicista plagada de motivos ornamentales de un pasado propio y ajeno, extendida en las muy diversas variantes del lenguaje ecléctico que había inundado la ciudad en la última mitad de siglo. Ganaba fuerzas el racionalismo que, bebiendo de la escuela norteamericana y de los grandes maestros del Movimiento Moderno europeo, proponía una arquitectura sin ornamentación, retadora de las leyes clásicas de la simetría, la monumentalidad y el orden.

La entonces Escuela de Ingenieros y Arquitectos de la Universidad de La Habana, fundada en 1900 en la sede original de La Habana Vieja, ocupaba desde 1927 el magnífico edifico diseñado por la firma Moenck y Quintana en la Avenida Universidad, hoy Facultad de Física. Hacía solo tres años las especialidades de Ingeniería Civil y Arquitectura se habían separado, y tenían su propio plan de estudios de seis años de duración.

La carrera de Arquitectura seguía en gran medida la metodología de la Escuela de Bellas Artes de París como principal referente. El dibujo arquitectónico era un pilar importante en esa formación, que incluía el aprendizaje del inglés y el francés para estudiar libros y revistas de arquitectura provenientes de Estados Unidos y Europa. En segundo año se ubicaba la asignatura de Dibujo Arquitectónico, donde se entrenaba el conocimiento de los órdenes clásicos a partir del texto de Vignola, Reglas de los cinco órdenes de la arquitectura.

A este volumen se le considera el más importante tratado de arquitectura clásica. Escrito en el siglo XVI, ofrece un análisis pormenorizado de los órdenes que rigieron los diseños de la antigua Grecia y Roma, cuna de la arquitectura occidental. Desde entonces ha constituido un manual obligatorio en la enseñanza arquitectónica academicista.

Considerando arcaica e innecesaria esta práctica que todavía formaba parte del entrenamiento de los jóvenes arquitectos cubanos en 1947, y más atraídos por las lecciones de la Bauhaus, los planteamientos de los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM), y las propuestas que en la propia Habana construían colegas como Pedro Martínez Inclán, Eugenio Batista, Manuel Copado y Mario Romañach, entre otros, los estudiantes decidieron manifestar su desacuerdo con un gesto de protesta.

La idea inició con los célebres arquitectos, entonces estudiantes, Frank Martínez, Nicolás Quintana y Ricardo Porro, quienes prendieron fuego a sus respectivos libros de Vignola en una papelera en el patio de la biblioteca de la facultad. Se cuenta que ataron al bibliotecario para exonerarlo de culpa, y que una vez llegaron más estudiantes se sumaron a la búsqueda de otros 33 Vignola de la biblioteca para echarlos también al fuego. Según Quintana, que después de eso estuvo 72 horas detenido por escándalo público, "la quemazón que empezó a ritmo tranquilo y cadencioso de guaguancó, tomó rápidamente un ritmo frenético de conga".

Ya de mayores, los arquitectos han lamentado la destrucción de los valiosos ejemplares movidos por el furor juvenil; no obstante, reconocen el punto de inflexión que a nivel simbólico marcó el enfrentarse a la normativa académica que imponía el estudio de modelos obsoletos, y favorecía la reproducción de métodos antiguos sobre la autenticidad creativa. Según el arquitecto José Fornés, en lo adelante el plan de estudios no cambió radicalmente, pero se sí modificó los contenidos de las asignaturas y se comenzaron a estudiar los elementos vernáculos de la casa cubana integrados al lenguaje de la arquitectura moderna.

De acuerdo con el testimonio de otros arquitectos como Margot del Pozo y Vicente Lanz, ya graduados en esa fecha, el estudio del Vignola estaba concentrado en esa asignatura de Dibujo. Tras la protesta dejó de ser obligatoria la implementación de los estilos clásicos: "te daban en segundo año a proyectar una fuente y no te hablaban de estilos, era libre". Sin embargo, para ellos la carrera era flexible desde su época de estudiantes: "En los talleres de tercer año ya se proyectaba y a nadie se le ocurría hacer algo clásico ni mucho menos, eran proyectos de cierta envergadura".

Lo cierto es que los proyectos de la Facultad de Arquitectura fueron también un termómetro del espíritu creativo de La Habana del momento, así como de aquella a la que se aspiraba. Baste mirar algunas tesis de grado, como la de los estudiantes Raquel Feijoó y Darío Rojo, titulada "Proyecto de rehabilitación al oeste de la calle Egido", tutorizada por Pedro Martínez Inclán en 1952, en la que con el espíritu más vanguardista los entonces aspirantes a arquitectos aplicaron las premisas del urbanismo moderno en una transformación radical de la ciudad tradicional.

Como dato curioso, en 1949 hubo otra quema del Vignola, protagonizada por los estudiantes de la Universidad Católica de Chile y que, según el arquitecto Mariano Puga quien participó en ella, fue "la primera huelga estudiantil en la historia de todas las universidades católicas del mundo", y una apertura hacia el estudio de la Arquitectura moderna en dicha institución.

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7 comentarios

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Profile picture for user Ana J. Faya

Hasta el día de hoy, la única quema de libros en universidades después del 59, estuvo a cargo del régimen cuando cerró el Departamento de Filosofía en la UH. Todas las publicaciones de ese Departamento en la Fctad de Humanidades las quemaron en una pira, y demolieron el edificio. La aberración estuvo a cargo de Fidel Castro. Nunca hubo un tiempo "fácil" ni llevadero.

Profile picture for user E A Gonzalez

No voy a hablar de las Biblias que llegaron a Cuba y todas la mandaron a reciclar en Puentes Grandes , antes les quitaron las cubiertas de cuero y las aprovecharon para hacer sandalias, ni de la edición del Evangelio de San Juan, miles de ejemplares que hicieron pulpa en el mismo lugar.
Quiero hablar de los miles de libros que sacaron en el 1970 de la Biblioteca de la Escuela de Medicina. Cuando caminábamos por ahí (25 y H) estaban las hojas de la excelente edición de la Semiología y Propedéutica de Llanio , “el Llanio”, que debía ser el libro de texto, pero prefirieron traer la edición de un texto francés, por supuesto en español. Años después tuvieron que re editar el Llanio y no sé si ahora se usa como texto de la Escuela de Medicina. En los jardines de la Escuela de Medicina se amontonaron libros para eliminar ¿ Por qué?

Profile picture for user El Santo

Quemar libros como un acto reivindicativo y de notoriedad es sencillamente una aberración.
No creo que esta anécdota se vuelva a repetir en una universidad de la isla y mucho menos por unas recargas.
La creatividad de un estudiante universitario más bien está en la manera de quemar neuronas para ser un buen profesional, no quemar sus libros.

Profile picture for user E A Gonzalez

La quema de libros es una practica socialmente nociva y tuerce el intelecto. “Hallámosles gran número de libros de estas sus letras, y porque no tenían cosa en que no hubiese superstición y falsedades del demonio, se los quemamos todos [...] Diego de Landa…, y los pobres mayas ni se inmutaron porque allí ya habían dejado el legado difícil de destruir de sus ciudades. Dicen que Batista ordenó que incinerara el texto de la Geografía de Núñez Jiménez en el 1954 y pensé que este era el único ejemplo que teníamos los cubanos de este practica bárbara, pero no. Ahora me dicen que los muy aguerridos estudiantes de arquitectura de la UH en el 1947 quemaron un valioso libro de textos, todos los ejemplares, no sin antes amarrar al bibliotecario. Como siempre nos pasamos. Ah, me parece que no es el unico caso de destruccion hay mas mucho mas..,

Profile picture for user Weston

Es lo que yo digo, Yaneli no quiere darte una noticia sino regalarte una poesía. Aprovecha el tema de la revuelta estudiantil para regalarnos un excelente artículo desde muy arriba. Flotando. 😊

Profile picture for user Ana J. Faya

Un artículo muy informativo y oportuno. Gracias.