Gerardo Chávez, creador e impulsor de CubaCollectibles.com, una plataforma de compra y venta de memorabilia de la Cuba anterior a 1959, suele referirse a ella como un "museo virtual" donde cobran sentido los objetos de un país que hace décadas no existe.
En el sitio web, con sede en Miami, pueden adquirirse desde monedas y sellos hasta anuarios escolares de la Academia Marista Champagnat del Cerro, en La Habana, o un pin del Colegio de Belén de la capital cubana, un envase de vidrio de la marca de leche fresca Macurije, de gaseosa Amaro y de licor Bacardí, pasando por discos view master con imágenes cubanas, billetes de lotería, gorras del equipo de béisbol Almendares y tarjetas de peloteros cubanos en MLB, entre multitud de vestigios de otra época.
A ellos se suman monedas de oro y plata, acaso de los objetos hoy más codiciados dentro del conjunto; billetes de banco; revistas clásicas como Bohemia, Carteles y Vanidades; polymitas cubanas; fichas de casino; sellos de correo, y una lista inacabable.
El museo, que es además la tienda en línea más grande de recuerdos cubanos antiguos y raros, que atiende a clientes de todo el mundo, incluida la Casa Blanca, trae de vuelta nombres, lugares e instituciones hoy olvidados por la mayoría de los cubanos, pero cuya existencia es parte de un tiempo del que todos venimos y una traza del exilio de la nación.
La tenacidad de Chávez, que comenzó el emprendimiento hace más de 25 años y lo mantiene activo, se impone incluso a sus 84 años de edad y a la desmemoria programada por el castrismo, que siempre ha querido imponer la leyenda de que el país era una entelequia antes de los barbudos.
CubaCollectibles nació, cuenta Chávez a DIARIO DE CUBA, casi por azar: "A través de los años, más que coleccionando, yo iba guardando todo lo cubano que veía y podía adquirir. En 1999 tenía un grupo duplicado de tarjetas postales, revistas, billetes de banco y algunas monedas. Pensé que era una buena idea venderlas, si podía. Con el dinero que obtuviese podía comprar otras cosas cubanas que me interesaban y no tenía".
"Le pregunté a mi hijo Jerry cuál, según él, era la mejor forma de vender los artículos, y me respondió que creía que podía hacer un sitio web. Él tenía conocimientos básicos de internet, y se atrevió a intentarlo. En aquella época no había los recursos y la abundancia de personas a quien pedirle ayuda para poner a funcionar un sitio web, pero Jerry lo logró, algo muy básico, que funcionaba para las cinco o seis categorías de artículos que teníamos para vender".
"Fue un éxito instantáneo. A las 24 horas de estar funcionando, ya habíamos recibido mensajes de dos personas ofreciéndonos artículos cubanos que querían vender. Sin vender la primera pieza, ahora teníamos también revistas Bohemia que acabábamos de comprar a través del sitio web. En los primeros años hubo muchos meses donde compramos más de lo que vendíamos".
¿De dónde salen esos objetos, cómo circulan los afectos de la generación del exilio, que convivió con ellos, a la siguiente, que los heredó de conjunto con las memorias? Chávez, quien salió de Cuba junto a su familia poco después de la llegada al poder de Fidel Castro, ha sabido buscar ese rastro.
"Los primeros años, muchos de los cubanos que salíamos de Cuba nos llevábamos con nosotros artículos sin importancia monetaria. La incipiente tiranía no le daba importancia a que los viajeros llevaran con ellos un grupo de sellos de correo, monedas, o billetes de banco, revistas para leer en el viaje y después del viaje, tarjetas postales, memorias de colegios, etcétera".
"Al pasar los años, los cubanos en Estados Unidos fueron adquiriendo poder adquisitivo, y la nostalgia los impulsaba a comprar todo lo de la Isla. Fue ahí que comenzó el tráfico de artículos de Cuba hacia Miami y España. Todo el que se marchaba de Cuba buscaba la forma de sacar lo que pudiera, era una forma de tener algún dinero a su llegada. Es mi impresión que hay más memorabilia cubana de importancia fuera de Cuba que en la Isla".
Como todo emprendimiento, CubaCollectibles ha dependido de muchos factores para mantenerse en actividad, alimentando sus colecciones y fomentando el interés de potenciales buscadores. Pero no todas las épocas de su cuarto de siglo de existencia han sido iguales.
"Los primeros cinco años fue una afición. Lo que ganaba lo utilizaba para adquirir más y mejores cosas, acumular todo lo cubano que fuera posible, que me ayudaba en mi nostalgia. Después vinieron unos diez años muy fructíferos, donde llegamos a acumular más de 15.000 artículos diferentes, y de todo tipo. Casi todos los días nos llegaban mensajes de felicitación por lo que estábamos haciendo. Nos dimos cuenta de que teníamos visitantes en la página que estaban horas en el sitio y no compraban nada, solo se interesaban en ver los recuerdos y aprender cosas nuevas de la Cuba vieja".
"Por último, ya hace quizás unos diez años, comenzamos a ver el descenso de las ventas de memorabilia. Nos dimos cuenta de que, como negocio de pura memorabilia, CubaCollectibles ya había transitado por sus mejores años, la biología así lo había determinado. Por fortuna, no todo lo que vendemos es memorabilia, sino también artículos clásicos de colección (exclusivamente cubanos), como filatelia y numismática, y son esas dos categorías las que producen los fondos para mantener abierto este museo virtual".
"Cuando comenzó el declive de las ventas de memorabilia, pensábamos que tendríamos que cerrar el sitio, pero afortunadamente las ventas de monedas, billetes y sellos han aumentado. Muchos compradores son los descendientes de aquellos clientes, que se han convertido en coleccionistas o aficionados de las monedas y en sus colecciones no pueden faltar monedas y billetes del país de su abuelito. Son esos descendientes, mas del 50% ya con nombres y apellidos norteamericanos, los que han hecho posible que siga este sitio abierto para deleite de todos los cubanos. Hasta de Cuba nos escriben, muchos preguntando si es verdad que esto o aquello existió en la Cuba del pasado".
"En cada época ha habido diferentes favoritos. En los primeros años, las memorias escolares (Yearbooks) eran muy buscadas, muchos querían ver las fotos con sus compañeros de colegio, que se habían dejado de ver solo unos pocos años antes. Hoy, después de haber vendido miles de libros de memorias, nos quedan en inventario casi 1.000 memorias de docenas de diferentes colegios de La Habana y del interior de la República. Hoy vendemos, quizás, cinco memorias al año. Son compradores que quieren ver a sus abuelitos, ya fallecidos, en las fotos del colegio. Eso nos dicen desde lugares remotos, muchos con algunas dificultades hablando en castellano".
"Nos han comprado polymitas desde países que no nos acordábamos que existían, incluyendo China y casi todos los países asiáticos. Nuestros mejores clientes de polymitas han sido y siguen siendo japoneses, unos viven en Japón y otros viven aquí, en EEUU".
De tantos años manoseando recuerdos, sobran en Chávez anécdotas y curiosidades que contar: "Un peruano anticomunista, hace como 20 años, estaba muy molesto con muchos de sus compatriotas, que creían que todo lo bueno de Cuba había que agradecérselo a Castro, que antes de Castro no había nada allí. Buscando en internet datos para poder convencerlos de que estaban equivocados, nos encontró. Colocó una orden: un mapa de la Isla de la gasolinera Esso Standard Oil, otra cosa que no recuerdo y un directorio telefónico de La Habana de 1958. ¿Para qué quería el directorio telefónico? Pues para ver las páginas amarillas, contar las ferreterías, los teatros, los hospitales y clínicas, escuelas públicas y privadas, etc. Cuando tuviera todo eso, compararía los datos con el directorio telefónico de Lima".
"Según me contó más tarde (nos hicimos grandes amigos, ha venido a Miami varias veces), la comparación no admitía dudas. Según recuerdo, me dijo que el número de páginas amarillas de Lima en 1958 era la tercera parte de La Habana, y en cada industria o comercio se mantenía esa gran diferencia. Lo más increíble de mi amigo Alejandro —
él dice que es cubano sin dejar de ser peruano, pero nunca ha puesto un pie en la Isla— es que se cubanizó leyendo las revistas Bohemia y Carteles de la década de 1950".
Chávez no es ingenuo respecto del futuro que aguarda a los objetos de su museo, cuando la generación de "cubanos de antes" ya no esté y ese vínculo entre los afectos y su vestigio material se disuelva en el aire.
"El interés por comprar estos objetos casi desaparecerá, excepto lo coleccionable, oro y plata sobre todo. La memorabilia, no tengo dudas que casi desaparecerá. Pero el interés por conocer lo que teníamos, aunque solo sea por fotos y descripciones, tomará generaciones para desaparecer. ¿O es que no quedan interesados en los instrumentos y artículos egipcios, mayas, y hasta siboneyes y tainos? La historia intriga y atrae, y para eso quedará CubaCollectibles, un museo virtual con imágenes y descripciones de los instrumentos y artículos de los que tuvimos la gran suerte de vivir la década de 1950".
Chávez es, además, un hombre que atesora la memoria de San Antonio de los Baños, el pueblo de Cuba donde nació. A él dedicó su libro Historia de San Antonio de los Baños, la laguna y su rio Ariguanabo, desde los siboneyes hasta la República, de venta en Amazon.
De ahí que aspira a que su obra sea parte de la herencia que dejará a sus descendientes: "Han sido 25 años de sacrificios por mantener el recuerdo de lo que fue Cuba. Eso lo he logrado, y ahí seguirá este sitio web, aún después que no tengamos ya nada que vender y que yo no exista, como un museo virtual, sin costo por visitarlo. Lo mantendrán mis hijos y espero que después mis nietos".
Me ha recordando al Señor Julian Valdez, que tenian su tienda museo en Coral Way, Creo que fue sino el.primero uno de los primeros en ese negocio en forma professional, Gran persona con la que tuve la suerte de compartir muchas conversaciones y Buenos negocios, DEP.
Dice: "En el sitio web, con sede en Miami" Qué habrá querido decir el autor cuando inicia su artículo con este rotundo "Sitio web con sede"? Que el servidor está en Miami? Y cómo él sabe dónde está el servidor?
Por lo demás, se agradece el artículo y la labor de este señor.