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Arquitectura

Las cuatro P de la arquitectura cubana

Cuando los arquitectos se dedicaron a buscar los elementos que habían caracterizado tradicionalmente la casa cubana.

Madrid
Patio de la casa de Eutimio Falla Bonet, del arquitecto Eugenio Batista, 1939.
Patio de la casa de Eutimio Falla Bonet, del arquitecto Eugenio Batista, 1939. Facebook/Vintage Cuba

Durante el primer cuarto del siglo XX, las ciudades cubanas se vistieron con un gran abanico de tendencias arquitectónicas que sellaron la imagen ecléctica que hoy les caracteriza y que matiza la variedad de formas y ornamentos de su inmensa riqueza constructiva. Los distintos lenguajes provenientes del viejo continente supieron encontrar su lugar en la gran arquitectura pero también en la más humilde. De ahí que sea habitual hallar en la herrería, la carpintería, las molduras, las columnas o cualquier otro elemento de una casa de barrio aspectos que la afilian a un vocabulario internacional.

Sin embargo, algunos arquitectos también se interesaron por buscar lo autóctono e integrarlo al lenguaje moderno en el desarrollo de una obra constructiva de carácter nacional. Inicialmente, esta tendencia nacionalista impulsó y apoyó el "estilo neocolonial", es decir, un estilo que se apropió de los elementos decorativos del pasado colonial. De este modo, se hizo una interesante mezcla entre el barroco del siglo XVIII y el neoclásico del XIX, sumando el estilo misión californiana que llegaba a través del cine y de la propia arquitectura del sur de EEUU, inspirada en su pasado hispano.

Todo ello ofrecía un vestido decorativo, una apariencia cuyo aspecto más positivo fue que sus principales referentes eran edificios icónicos cubanos como la Catedral, el Palacio de los Capitanes Generales, la Quinta Santovenia, entre otros. Por primera vez se miraba hacia dentro, hacia la propia historia para diseñar el presente y no se importaba un modelo extranjero. Esto también motivó los primeros estudios y labores de conservación patrimonial, dirigidos por arquitectos como José María Bens Arrate, Luis Bay Sevilla y Joaquín Weiss, referentes fundamentales para la historia de la arquitectura cubana.

En esta búsqueda por lo cubano, el arquitecto Eugenio Batista se concentró en analizar aquellos elementos característicos que más allá de lo ornamental, definían una constante en la manera de concebir el espacio constructivo y de acondicionarlo. Es decir, aquellos aspectos que hasta entonces habían identificado la casa cubana, sus espacios distintivos y qué los hacía confortables. De este modo, reconoció el uso constante del patio, el portal y la persiana; y los definió como "las tres P de la arquitectura cubana". Años más tarde, el arquitecto Roberto Segre añadió una cuarta P: el puntal.

Estas lecciones de la arquitectura tradicional eran completamente transferibles a la moderna. Su implementación en los más elocuentes diseños de viviendas a partir de la década de 1940, posibilitó la concepción de espacios eficientes y confortables climáticamente, adecuados al uso y la tradición doméstica de la familia cubana. Muchas viviendas modernas asumieron lo mejor de la tradición local para crear una arquitectura tropical propia, no como estilo decorativo, sino en la esencia de su distribución planimétrica y sistema natural de ventilación e iluminación.

El patio había sido durante siglos el corazón de la vivienda. Heredera de la casa mediterránea, la cubana incorporó este espacio abierto de mayor o menor dimensión en dependencia del lote. En los primeros siglos coloniales podía ubicarse a un costado o en el centro de la casa. En este último caso se llamaba claustral, y era más frecuente en las viviendas de la clase alta, pues tenían más amplios terrenos. Al estar todas las dependencias alrededor, conectadas por una galería techada al patio, de él recibían la luz y la ventilación necesaria, aún cuando tuvieran sus fachadas laterales adosadas al vecino.

El patio era a su vez una estancia común, multifuncional, el espacio de socialización por excelencia. A inicios del siglo XX, había sido sustituido por el hall o pasillo lateral, y en algunos casos desplazado al fondo de la vivienda, donde mantuvo su intenso uso por parte de la familia al ser el sitio más fresco. Con la arquitectura moderna, algunos diseños lo reincorporaron como espacio verde en el centro o el lateral de la casa, y en los edificios como patinejo, facilitando la ventilación cruzada.

El portal, de uso regulado en las principales calles desde el siglo XVIII, era el espacio que antecedía la entrada, que resguardaba al transeúnte o creaba una galería particular en el frente de la vivienda. El portal separaba la casa de la calle, era el elemento de transición entre el espacio público y el privado, y como tal, sitio de bienvenida e intercambio. Con o sin jardín, fue el protagonista de las conversaciones a golpe de balance o columpio, del saludo y el chismorreo, del fresco atardecer.

La casa moderna lo incorporó de muy diversas formas: alargado, sobre el nivel de la acera, como una marquesina volada, etc.; y en los edificios se transformó en el recurrido balcón del que pudieron disfrutar la mayoría de los apartamentos. En combinación con el patio, hacía la casa luminosa y ventilada, y completamente equipada para el intercambio y disfrute del momento familiar.

La persiana francesa había sido muy recurrente desde el siglo XIX, y en combinación con el postigo ofrecía distintas variantes de ventilación, iluminación, matización de la luz y un resguardo a la mirada indiscreta. Su diseño móvil se simplificó en la arquitectura moderna con el uso de la persiana Miami, muy demandada en lo adelante ya fuese en vidrio o en madera. Variante de esta útil transparencia fue también habitual el empleo de celosías como elementos de cierre, propiciando el paso permanente de aire y luz.

Así se homologó el confort de la vivienda cubana por su luminosidad, frescura y distribución práctica de los espacios según las costumbres sociales. El alto puntal, anotado por Segre en esta lista de aciertos, contribuía a percibir más frescor en el interior de las estancias, cosa que se echó en falta en algunas viviendas fabricadas a finales del XX. En aquellas que por necesidad aprovecharon el puntal para duplicar el número de habitaciones, también se ha constatado la importancia de la altura en la ventilación natural de las mismas.

La implementación de estos elementos en las viviendas construidas entre las décadas de 1940 y 1960, permitió la simbiosis entre modernidad y tradición, creando espacios habitacionales acogedores, eficientes y adaptados al clima y la cultura caribeña. Tenerlos en cuenta significaría continuar aprovechando lo mejor del pasado constructivo en la arquitectura presente, que tan propensa es a reproducir las herméticas cajas de vidrio de exiguas ventanas y sin espacios abiertos, insostenible energéticamente cuando el verano es eterno.

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3 comentarios

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Profile picture for user Enrique Alonso

Yaneli.
Gracias por tus reflexiones sobre la arquitectura cubana, y en especial el arquitecto Eugenio Batidta.
Clara Porset, considerada pionero del diseño industrial en Latinoamérica, en 1931, dió una conferencia en la Habana, donde hacia referencia a los valores de la arquitectura cubana, y habla de las 3 P, que para ella eran: Patio, Portal y Puntal,..aún deja claro la importancia de la persiana para nuestro clima cálido, en sustitución al uso del vidrio. Esta conferencia fue publicada, aquí se resumen un grupo de conceptos sobre el diseño interior y la arquitectura para nuestro clima tropical. Concepto muy actuales y más con las consecuencias del cambio climático y los niveles de temperatura.
La persiana, Miami o Francesa, como un elemento para permitir ventilación cruzada, el patio por los conceptos bioclimáticos, el puntal para hacer los interiores más frescos y agradables, el portal, su sombra protege del sol y del intenso calor.
Eugenio aplicó estos conceptos en sus proyectos

Profile picture for user EM

Yaneli, gracias, "vivo" esperando tus escritos, la casa de mi familia en Pinar del Rio tenia al menos tres "P": portal, patio y puntal... no recuerdo si las persianas? seguramente ... los recuerdos mas recurrentes de mis abuelos son: mi abuelo en el patio leyendo, y mi abuela en portal conversando , ambos sentados en sillones obviamente... gracias de nuevo.

Profile picture for user Ana J. Faya

Yaneli, gracias de nuevo. Me ha recordado elementos de la casa de mi infancia, como la celosía que dividía un patio lateral cementado y con jardín, del patio de tierra con árboles frutales al fondo de la casa; las persianas francesas, el postigo, la bellísima herrería de las ventanas que daban a la calle, y el alto puntal de la casa. Era muy fresca y fue construida en la década de los 30.