Gisselle Ordóñez Milián, conocida en redes sociales como Zea Gisselle, impulsa una campaña solidaria para ayudar a potabilizar el agua que consumen familias del barrio Zamora, en el municipio habanero de Marianao. Según denunció el 4 de noviembre en Facebook, hay zonas que llevan más de seis meses sin recibir el servicio y vecinos que dependen de la lluvia incluso para beber y cocinar.
Denominada Agua Segura para Cuba e impulsada por la Red de Ayuda Humanitaria, la iniciativa recauda fondos para comprar y enviar pastillas potabilizadoras, filtros y ozonizadores. Zamora será su primer programa piloto, con la intención de extender la ayuda a otros barrios.
El llamado surgió tras visitar viviendas de ancianos solos y de personas mayores que cuidan niños. Entre ellas, encontró a una abuela de más de 60 años que recoge agua de lluvia para ella y su nieto de dos años, cuyo padre falleció. Otros vecinos, afirmó, pagan 2.000 pesos por un tanque de 55 galones.
"Están totalmente desamparados y olvidados. Necesitan ayuda, urgente", escribió en el mensaje que publicó para pedir colaboración.
Vecinos que comparten el agua y las noches en vela
La desigualdad en el suministro se reproduce a pocos metros. Según Ordóñez Milián, su cuadra mantiene el servicio, incluso sin electricidad, mientras en otras cercanas no llega agua desde hace meses. Ella y otra vecina permiten que quienes pueden desplazarse llenen sus recipientes en sus viviendas.
"Mientras dure el flujo de agua nosotros nos mantenemos despiertos, avisándole a todos los que podemos para que vengan a cargar agua", relató. La alternativa deja en desventaja a quienes carecen de transporte o no pueden acarrearla por su edad o estado de salud.
La promotora aseguró que los representantes del Consejo Popular conocen el problema. En el mensaje reproducido en su publicación denunció el envío de una sola pipa para una comunidad de más de cuatro manzanas, con agua que describió como "turbia, amarillenta". También mencionó una presunta "epidemia de hepatitis ambiental".
La campaña recibe aportaciones mediante Zelle, Bizum y PayPal y solicita ayuda para difundirla y contactar con colaboradores. Para información, facilita el WhatsApp +34 616 551 908.
Una crisis más allá de Zamora
La situación coincide con lo documentado por Annarella Grimal en una investigación de DIARIO DE CUBA: familias de varias provincias deben comprar, transportar, almacenar y tratar por su cuenta el agua que el sistema estatal no garantiza de forma continua y segura.
Según ese trabajo, basado en datos oficiales, entre 2022 y 2024 el Gobierno destinó 95.801 millones de pesos al turismo: diez veces más que a toda la inversión hidráulica y 16 veces más que a los programas de abasto de agua.
Este miércoles, Miguel Díaz-Canel dijo que la crisis del abasto de agua en Cuba lleva "inversiones de envergadura que requieren tiempo". En su programa "Criterio compartido", el gobernante cubano no explicó de dónde saldrán ahora esos recursos ni en qué quedaron sus promesas de mejoría del problema de hace pocos meses.
La cobertura declarada tampoco equivale a potabilidad. La ONEI situaba en el 61,2% la población con agua gestionada de manera segura en 2022. Mientras persisten esas carencias, la campaña en Zamora intenta conseguir mediante la solidaridad los medios para que sus vecinos puedan beber sin depender únicamente de lo que logren recoger o comprar.
La crisis no se explica solo por la falta de lluvias o los apagones. El presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Antonio Rodríguez Rodríguez, reconoció que más del 40% del agua bombeada se pierde por fugas en conductoras y redes deterioradas. Además, una encuesta de DIARIO DE CUBA aplicada por Cubadata encontró en marzo que cerca del 47% de los 1.788 participantes sufría falta de agua diariamente o varias veces por semana.
Al desabastecimiento se suma el riesgo sanitario. Según el Anuario Estadístico de Salud citado en la investigación, Cuba registró 163.102 atenciones médicas por enfermedades diarreicas agudas en 2024, un 29,1% más que el año anterior. En diciembre de 2024, el director nacional de Epidemiología, Francisco Durán, reconoció un aumento de casos de hepatitis A debido al consumo de agua contaminada.